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miércoles, 7 de noviembre de 2018

Del acontecer VIII

Chistes y chistes acerca del muro que supuestamente construirá Donald Trump en la frontera entre México y USA. Así son muchos mexicanos, todo lo quieren arreglar con chistecitos, no hay un enfrentamiento crítico con la realidad. El humor es sano cuando no es evasión, y cuando además se acompaña de acciones transformadoras. 
No habrá tal muro, no es factible, no es posible. Habrá persecución, represión, deportación fuerte, amenazas. ¿Se arreglará el problema haciendo bromas?

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Todas las proporciones guardadas, al contrario de Hugo, Balzac o Vigny, con antecedentes de familias ilustres, yo no sé de dónde vengo ni conozco mucho de mis raíces. Sin embargo, trato de tener muy claro por dónde camino y hacia dónde voy. Pienso en qué ejemplo trato de darle a mis hijos y a mis descendientes. 
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Leo El cuaderno de Bento, de John Berger, y hay momentos en que las lágrimas asoman a mis ojos.
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Me gusta la palabra misterio y no sé exactamente porqué. Creo que todo lo oculto intriga al ser humano, lo desconocido. Es hasta por una ley de sobrevivencia. Lo que no conocemos nos amenaza. Lo conocido nos da seguridad, tranquilidad. Lo misterioso nos da miedo, nos paraliza, niega la vida. Es un instinto de sobrevivir el que nos hace acercarnos a lo misterioso. 
La palabra en sí me gusta cómo suena. Aunque el signo es arbitrario, su sonoridad de me produce bienestar. Etimológicamente la palabra significa iniciado, y viene de los cultos más antiguos en donde había que cerrar los ojos y la boca. Todo misterio hace referencia a un más allá, no necesariamente metafísico, sino a algo más allá de la conciencia. Son secretos para los demás, no para el individuo que ha sido iniciado en ellos. 
La palabra me gusta, pero además, por una circunstancia social, casi arquetípica, de inconsciente colectivo, tuve contacto desde niño con todo ese significado cultural que las palabras cargan. Y que, aunado a la personalidad de cada uno, produce efectos diferentes. 
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Escribir no significa por sí mismo que el escritor sea un ser diferente, sublime o superior. Se trata de un oficio como cualquier otro, en el cual hay que esmerarse y aprender todos los días. Ojalá puedas aportar algo bueno a otras personas tal como hace un buen plomero, albañil o carpintero.
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En algunos temas Marco Aurelio, el filósofo, es un antecedente directo de E. M. Cioran
por ese aire triste, un tanto depresivo, pesimista.
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A veces, la luna se observa en pleno día a la mitad del cielo. Sal a verla. Tranquilo, quédate quieto, sin prisa. Trata de captar la velocidad tremenda a la que van tú y ella navegando en el espacio sideral. De pronto pareciera que sólo están ustedes dos en el universo, pero el canto de unos gallos, también insólito a esta hora del día (las 5.20 pm), te hace ver que no están solos. La luna, sólo media carita, asoma por entre la cortina del cielo azul de primavera. 
Voy a encerrarme a escuchar a Vivaldi y a Philip Glass. Y miraré desde mi ventana a esa lunita en pleno atardecer. Estática, aparentemente inmóvil, volteando hacia la Tierra. ¿Qué tanto verá? Los aires de la civilización maya y la de los grandes astrónomos soplan sobre mí, y medio alcanzo a comprender la grandeza de su trabajo. Hombres que tuvieron y tienen el atrevimiento, el arrojo, la inteligencia, y la entereza de mirar hacia el cielo.
Bueno, voltear al cielo, cuando menos, pude entenderlos un poco en este instante.
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Los jardines son espacios de vida, orden y armonía. Dan sabor donde hay aridez y desorden. Dan calma y paz al espíritu. Promueven el desarrollo de la imaginación. Pienso en ello mientras leo Una vuelta por mi cárcel, de Marguerite Yourcenar, cap. XII, Bosquecillos sagrados y jardines secretos.
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Me da gusto ignorar tanto, porque me permite saber más.
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Dice Ray Bradbury : " Los libros son personas, no libros: cada vez que abres un libro, la persona salta afuera y se convierte en ti. Tú vas a la biblioteca y sacas un libro del estante y lo abres, ¿y qué estás buscando? Un espejo; de improviso hay un espejo ahí y puedes verte a ti mismo, pero tu nombre ahora es Charles Dickens, William Shakespeare, Emily Dickinson, Robert Frost o cualquiera de los grandes poetas. Así que vas a la biblioteca y te descubres a ti mismo."
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Soy un sibarita en muchos sentidos, uno de ellos: que no quiero gallos junto a mí, son muy escandalosos. Me gustan como creación de la naturaleza, su garbo, sus colores, pero amo más la calma y el silencio. 
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Un pájaro canta en mi ventana, y lo más maravilloso: está libre.
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Este 12 de octubre jovencita, jovencito, recuerda, recuerda. México no ha sido siempre lo que ahora lamentablemente contemplas: corrupción, crímenes. No, has de saber que venimos de culturas originarias muy importantes conectadas a el Águila. No lo olvides. Es el tiempo de laGuerra Florida, niña. Es la guerra florida, niño. La que abre tu corazón para ofrendarlo al sol de la sabiduría. Es la guerra del sacrificio humano, sí, el tuyo niña, niño. Porque tendrás que esforzarte para que la conciencia y el amor renazcan cada día en tu ser, y así poder transformar esta condición miserable. Es la guerra florida – Xochiyaoyotl-, la de la formación de los guerreros de élite, los que asaltarán al mundo con una visión cósmica de armonía y paz interior. Es el ensoñar que conjunta los mundos de lo posible con lo real, es el eco de las voces de nuestros ancestros sonando en Malinalco y latiendo en tu sangre. Es la guerra florida, niños, niñas.

lunes, 14 de mayo de 2018

Estoicos del siglo XXI

¿Es posible que el pensamiento de un hombre pueda tener vigencia durante casi 2000 años? Ni siquiera tenemos una noción muy clara de lo que puede significar tanto tiempo. Se nos hace demasiado, y para quien haya vivido intensamente los años están tan llenos de eventos que son difícilmente recordados en su cabalidad. ¿Cómo es posible que un pensamiento pueda trascender tanto en el tiempo? Pues sí, es posible, y sin duda esto se debe al valor y vigencia de tal pensamiento. Hay varios autores que hablan de la importancia del pensamiento estoico en la actualidad. Uno es el libro A Guide to the Good Life: The Ancient Art of Stoic Joy (Guía para la buena vida), de William B Irvine. También está el texto Cómo ser un estoico. Utilizar la filosofía antigua para vivir una vida moderna, de Massimo Pigliucci. Estos libros subrayan lo importante que es tener una filosofía de vida para no caminar a ciegas, a tontas y a locas, y señalan las aplicaciones concretas que pueden tener en la vida actual. 
La vigencia de la filosofía estoica es tal que anualmente se celebra la Semana del estoico. Se trata de una reunión filosófica organizada por la Universidad de Exeter, en Inglaterra, en donde se aprende estoicismo, se lleva a la vida diaria, y se evalúa si la práctica de estos preceptos logran un cambio concreto en el acontecer de las personas. Dicha semana propone esta filosofía como un “… sistema operativo mental para una vida más completa y feliz”. Estos acontecimientos son prueba palpable de que el estoicismo ha trascendido en el tiempo y sigue vigente. Vale la pena preguntarse por qué y cómo lo ha logrado.


Concentrémonos en la obra del filósofo Marco Aurelio. ¿Qué sigue siendo válido de su obra y por qué? De entrada podemos apuntar que desde que el humano es humano, siempre las nuevas generaciones se han alimentado, en todos los sentidos, de las que les precedieron. Si cada nueva generación tuviera que comenzar de nuevo, el humano no sería lo que es: un ser pensante, que puede pensarse a sí mismo, con historia y cultura, tecnología y ciencia, arte y filosofía. Es por estas razones que el pensamiento de los prohombres sigue vigente. Son fuente, manantial del que se puede abrevar permanentemente para seguir creando. Entonces, revisemos, desde la cotidianidad de nuestra vida, qué es lo que hace vigente el pensamiento de Marco Aurelio. Una cosa parece clara: en contra de quienes quieren relativizar todo, encontramos que hay verdades que son aplicables a cualquier cultura y contexto. 
Para el posmodernismo la era de las grandes narrativas ha terminado, pero la realidad, la terca realidad, los desmiente. Hay verdades que no son relativas, cuando menos hasta ahora. Son grandes verdades aun en su simpleza, son verdades que encontramos entre los sabios de todas las latitudes. Es lo que se ha denominado sabiduría perenne, se puede recurrir a ella una y otra vez sin el menor desgaste, siempre nutre, siempre guía. 
Aunque aparentemente pequeño, el libro Meditaciones, de Marco Aurelio, no puede juzgarse por su tamaño. Es rico en ideas, contenidos. Sólo con un ensayo muy amplio se podrían analizar todos los libros que lo componen. Únicamente tomaremos algunos conceptos que nos han parecido relevantes por su vigencia y veracidad. 
La importancia del concepto Presente para Marco Aurelio y para la filosofía estoica tiene un valor capital. El presente es lo único que tenemos en la vida, en el universo; no debe desperdiciarse en tonterías, al contrario, hay que hacerlo brillar, resplandecer. El pasado ya no existe. Se pude regresar a él para enriquecerse con la reflexión, nunca para vivir en el reproche. El futuro no existe, todo está por construirse, y se forja en el presente. “Aun en medio de los accidentes y del pesar queda un resquicio: el de la felicidad sin ataduras por apreciar la vida presente” (Libro cuarto), “Goza pues el presente” (Libro octavo), “Únicamente contamos con el presente para vivirlo y perderlo al instante”(Libro doceavo).

Otro concepto clave en la filosofía aureliana es el de la brevedad de la vida. Al estar vivos creemos que estaremos siempre aquí, que tendremos todo el tiempo del mundo. No alcanzamos a comprender ese mundo de muertos al que tarde o temprano llegaremos. Muchos incluso evitan hablar del tema. Marco Aurelio es contundente: “¿Sabemos acaso cuánto dura la vida? No dura más que un destello en el universo.” (Libro segundo).
Muchas veces pensamos “luego lo hago, luego pido perdón, luego le digo cuánto lo quiero, luego lo voy a ver, luego le demuestro mi cariño, mañana le doy las gracias”, pero el filósofo nos dice que “No te levantes a diario con la falsa idea de contar con todo el tiempo del mundo. La muerte puede acechar en cualquier esquina, en consecuencia aprovecha la vida para trabajar con energía haciendo el bien.” (Libro cuarto). 
Cuántos no caemos bajo el dominio de la ira, y hacemos de nuestra vida y la de los demás un campo de amargura. Frustración, desánimo, depresión son los síntomas de estos tiempos. La rabia, el desquite, el coraje. Podemos ver con que odio responden muchos en las redes sociales o en el hogar ante la más mínima critica. La ira es la negación del amor. Para Marco Aurelio la ira es un desperdicio del tiempo tan valioso y corto que tenemos para vivir. No vale la pena estar enojados. Mejor resuelve tus frustraciones y no te amargues ni amargues a los demás. Es un trabajo permanente, nadie está exento de caer en el enojo, lo importante es recapacitar y ser capar de perdonar, perdonarse, y otra vez a recomenzar. “Antes de experimentar cualquier ira, recapacita sobre la brevedad de la vida, ya que en instantes todos los hombres bajaran a la sepultura” (Libro décimo primero).
Hay quienes creen que se puede vivir la vida, el día a día, a como salga, sin ningún plan y menos una guía. Por eso estamos como estamos. Para los estoicos la vida debe vivirse con intensidad y claridad, y para ello es necesario tener objetivos, planear y ejecutar, llevarlos al terreno de la acción. La generación nini es la negación de estos preceptos, gente que ni estudia ni trabaja ni nada de nada. “Organiza acción tras acción de tu vida, y si lo consigues podrás quedar satisfecho” (Libro octavo) Esa es la respuesta de Marco Aurelio.
La filosofía no es cosa de viejitos exóticos aislados en una cueva en la montaña. La filosofía no es pensar en abstracto en la inmortalidad del cangrejo. No, la filosofía es una lámpara para caminar en la oscuridad, es una antorcha para andar el camino. Aterriza en actos y actitudes concretas en el acontecer diario. Acercarse a ella no significa ser especial ni sabio ni loco, significa pensar para actuar en el mundo. A pesar de las contradicciones, a pesar de los errores y caídas. No importa, una y otra vez hay que volver a la sabiduría para nutrirse y regresar a caminar en el mundo corrigiéndose siempre, evolucionando, construyendo desde nuestro entorno a la sociedad. 
Sabemos lo difícil que es corregir una conducta, a veces siquiera darse cuenta. Se hace el intento de cambiar, para a las primeras de cambio volver a tropezar con la misma piedra, volver a caer en el mismo error. Por eso es importante la crítica y la autocrítica, escuchar a los otros, volver a repasar nuestra filosofía, volver a meditarla, revisar bajo su luz nuestros actos, y otra vez intentar nuestra transformación. Nuestro cambio es el cambio de nuestro entorno.

viernes, 9 de marzo de 2018

Marco Aurelio, el estoico

Estatua ecuestre de Marco Aurelio. Museo Capitolinos


Marco Aurelio, el estoico                                          
                                                                                    Para Alicia Hernández y  Alicia Ortega


Hay mucha gente no sólo hablando de amor, sino llevando a cabo actos de amor. En el trabajo, en su casa, con los vecinos, con amigos, con los animales, con la naturaleza, con desconocidos. Que no aparezcan en los medios tradicionales o no se publiquen en las redes no quiere decir que no existan. Están ahí, existen, a pesar de, y muy por encima de, los crímenes,  asaltos, injusticias, violaciones y acosos, de la ojetez.
Esos actos de amor y bondad están ahí no para ser publicitados y admirados, existen porque obedecen a los más altos ideales de los que son dignos de llamarse humanos. No necesitan de alharacas ni de presunciones, simplemente alimentan a diario al mundo con su efectividad y su belleza. En efecto, canto con Fito Páez y con “La Negra” Mercedes Sosa “Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón”. Qué pedazo de canción, es un himno, una clase maestra, una guía para caminar en la vida.
Si no fuera por esos diarios actos de amor, a todos los niveles, el mundo humano ya hubiera valido gorro desde hace mucho. Son esos actos secretos los que sostienen la existencia humana desde lo más profundo de la vida. Son los que han permitido que desde la época paleolítica el ser humano siga viviendo en la Tierra. Si no comprendes esto tu vida no ha valido la pena, no sabes quién eres ni a dónde vas. Solo vegetas, si no es que vas haciendo daño. Todos hemos pisado ese infierno, pero algunos luchan a diario por salir y tomar conciencia de la maravilla que es estar vivo en el planeta, en el Sistema solar, en la galaxia, en el universo. Y no es pequeña cosa.
Esos actos diarios de amor que construyen la vida, se gestan desde abajo, desde lo cotidiano. Los párrafos aquí citados están tomados del libro Máximas y enseñanzas, de Marco Aurelio (Ed. Lectorum. 3ª. ed. México 2010). Como lo señala este filósofo estoico (Roma 121-180) en su libro primero: “Mi abuelo me enseñó buenas costumbres y a ser paciente…Mi madre me educó en la piedad y el bien a los demás. A no hacer ni pensar en el mal…Sexto me dijo  que hay que tratar con mucha atención a los amigos…Mi hermano Severo me enseñó que el amor al prójimo es amor a uno mismo, a la verdad y a la justicia…sin tener duda de las grandes ventajas que deparan los amigos…Mi maestro Máximo me dijo que conocerse a sí mismo me lleva al control de la ira, a soportar las enfermedades…Tito Antonino…me enseñó  a conservar la calma, (a) llevar a cabo una misión hasta el final. (A) Saber escuchar a los demás.” Y la cita podría seguir y seguir. Como se puede leer, los principales valores se adquieren en la primera educación, y son los que permiten construir la vida de manera crítica y solidaria. No es cuestión de moralina, es una cuestión de  construcción de la realidad social.
Marco Aurelio fue uno de los llamados Cinco Buenos Emperadores, y es uno de los representantes más importantes de la filosofía estoica. Un hombre sabio que a la vez fue gobernante en un período muy difícil para el imperio romano, dados los ataques de las tribus bárbaras, las sublevaciones y las revueltas internas. Su obra más importante se titula Meditaciones y fue escrita al calor de múltiples batallas entre los años 170 y 180. Como emperador persiguió a los cristianos y dirigió personalmente batallas sangrientas, sin embargo, se le considera más filósofo que soldado.

Marco Aurelio es considerado un filósofo estoico. Esta escuela se caracteriza por “el dominio y control de los hechos, cosas y pasiones que perturban la vida, valiéndose de la valentía y la razón del carácter personal. Su objetivo era alcanzar la felicidad y la sabiduría prescindiendo de los bienes materiales”. En esta corriente la calma y la serenidad, la ataraxia, son muy importantes, claves, determinantes;  así como el ánimo de aceptabilidad frente a las adversidades de la vida. La razón y la virtud como guías.

 No se tiene conciencia plena de la vida, no se está consciente que cada acto podría ser el último. Dice Marco Aurelio (Libro cuarto): “No te levantes a diario con la falsa idea de contar con todo el tiempo del mundo”. Aquí no  tratamos de plantear un sistema donde todo sea color de rosa e ideal, se trata, simplemente, de subrayar la otra cara de la moneda, de la que se habla poco en los medios, en las redes sociales,  e incluso, en el arte. Muchos creen que con levantarse cada día y repetir su aburrida rutina es suficiente, no conciben, no se les ocurre o les da flojera, acercarse a alguna filosofía que nutra su existir, creen que con lo que saben y han vivido les basta.  Digo que no basta, que es muy poca,  y  miserable muchas veces,  su caudal de experiencias.

Es necesario, urgente, acercarse a la sabiduría, a los que han vivido, a los que han pensado, cuestionado, actuado. Dice Marco Aurelio en el Libro Segundo: “¿De qué manera sería más llevadera la vida? Con la filosofía.  La filosofía  cuida nuestro espíritu,  cierra las heridas, enfrenta los dolores y mide nuestros placeres, nos aleja de las mentiras y la traición.”

Ah, pero les da flojera. Vituperar, chorear, insultar, linchar, hablar tontera y media es más fácil, incluso, para ellos, hasta más gratificante. Es un viejo dilema en el cual se debate la humanidad. Una primera conclusión es que cada acto que realizamos en la vida, para bien o para mal, es determinante, no existe el acto neutro y sin consecuencias. Un camino para reflexionar acerca de las repercusiones de nuestros actos puede estar guiado por la propuesta de Buda denominada el Noble Óctuple Sendero. No se necesita ser budista para aplicarlo. Desde la más estricta laicidad este Camino del Dharma proporciona herramientas para enfrentar todos los acontecimientos que vivimos cada día: visión correcta, pensamiento correcto, habla correcta, acción correcta, medio de vida correcto, esfuerzo correcto, atención correcta,  concentración correcta.

No se debería caminar por la vida a ciegas. Es sabido que si un ciego guía a otro ciego, caerán en un hoyo. “El acto contiene la potencia, así  la semilla contiene el porvenir, como el porvenir contiene la semilla”, (Libro cuarto, Máximas y enseñanzas). El que se acerca a la sabiduría camina más firme y obtiene mejores resultados. No es que no vaya a tener problemas, eso no puede ser, la diferencia estará en la forma de encararlos y en las consecuencias.

La filosofía  estoica, en voz de Marco Aurelio (libro tercero) señala que: “Cada instante nos dice que debemos aprovechar el tiempo…”. Es una ardua tarea eso de reeducarse, vencer la egolatría, abrir los ojos. Es una labor que nunca termina, y que va acompañada, necesariamente,  del “conocerse a sí mismo”, la máxima socrática.
En síntesis,  podemos decir que cada acto es importante, y que debe nutrirse de una filosofía que lo ilumine. El mundo no nació con nosotros, es demasiada  soberbia pensar eso. Podemos apoyarnos en toda la enorme sabiduría que se ha producido y que ha iluminado, de una manera o de otra, el camino de la humanidad. Nutrirse de la sabiduría de los grandes pensadores, pero completarla siempre con otra perla  socrática: “Sigue tu voz interna”, la más importante.

A pesar de toda la historia negra de la humanidad,  lo que verdaderamente  construye un camino transitable es la solidaridad, la sabiduría, la compasión y el amor. Dice Marco Aurelio (Libro cuarto): “…aprovecha la vida para trabajar con energía  haciendo el bien”.


1 de marzo del 2018
Para Vitral, en Barroco. Diario de Querétaro
Alfonso Franco Tiscareño
https://escritosdeaft.blogspot.mx








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