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viernes, 1 de diciembre de 2023

 Narciso   III  (final)

Mi amigo Narciso logró captar momentos en su vida de cómo algunas de estas conductas narcisistas se gestaron mientras estaban en la mesa, comiendo con papá y mamá, aparentemente vacilando y riéndose, pero a costa de una persona: la madre, quizá por su condición de mujer, por no tener estudios, porque siempre había sido utilizada, y ahora ya qué. Así se van conformando hechos y situaciones a las que se les va cabalgando como se puede para que no se salgan de control, pero no es posible engañar a todos  toda la vida. Los conflictos están ahí soterrados, enterrados, y van a sacar las garras tarde o temprano, se van a manifestar de una o de otra forma, pero tú ya no recordarás nada, ya te habrás inventado una fantasía que tú mismo te creerás, y serás incapaz de distinguir en tu conducta actual algo perturbador o con un origen anormal, enfermizo.

Y me comenta mi amigo: “No vayas  a creer que nada más entre los hombres hay narcisos, también hay entre las mujeres. Por todos lados he conocido mujeres gandallas, autoritarias, manipuladoras, mentirosas, mamertas, dominantes y presumidas. No nada más por el hecho de ser mujeres ya son sacrosantas y benévolas, en todos los ámbitos hay de todo, personas buenas y personas canijas. Pobrecitos seres humanos, cada uno se cree tan especial, tan maravilloso, y no se dan cuenta de que no son más que un punto gris, todos hechos bola en una masa de puntos grises en donde todos se copian unos a otros  acríticamente, son como borregos, lo que hace uno lo hace el otro, la música que escucha uno la escucha el otro, siguen a los mismos youtubers y se ríen con las mismas tonterías. El hombre masa se cree especial, y hace lo mismo  que todos.”

Ahí le comenté a mi amigo Narciso de la existencia de un libro maravilloso que cuestiona precisamente eso, se titula Escucha pequeño hombrecito, lo escribió hace muchos años, en 1946, el psiquiatra y psicoanalista Wilhelm Reich.  Y ahí analiza ese fenómeno del hombre masificado, gregario, ya sea hombre o sea mujer, no hay distinción por sexo.

¿Cómo se puede sanar sanar de la condición narcisista -le pregunto a mi amigo-, qué se puede hacer, tiene solución el problema? Me responde que según él sí, “pero todo depende de cada persona, de que se dé cuenta que tiene un problema, pero esto es un poco difícil porque quién puede aceptar tan fácilmente que es un soberbio, acomplejado; quién puede tener la humildad suficiente, la capacidad de autocrítica o ya no digamos una filosofía más profunda que le permita ver las situaciones desde la perspectiva de la compasión, la misericordia, el amor, la humildad, la solidaridad, la empatía. Casi estamos pidiendo un milagro, pero no es imposible, por supuesto, sé que es posible porque conozco gente que está trabajando en ese camino con avances importantes.”

Me comenta mi amigo, con gran énfasis, que no se trata de caer en un juego de acusaciones para para ver quién es más Narciso. Para poder superar el problema primero hay que reconocerlo, y después buscar soluciones. Todas éstas pasan por una firme determinación de dejar de creerse el centro del mundo, y para ello hay que pensar en los otros, escucharlos,  ayudarlos, porque si lo dejamos en un juego de acusaciones no se avanza en absoluto. Se requiere de una gran dosis de humildad, y porqué no, de apoyarse en libros de autoayuda, psicólogos, psiquiatras, un buen amigo, un profesor, un coach profesional, un consejero espiritual, y en una gran determinación que ayude a la transformación. 

Mi amigo cree que el narcisismo sí tiene solución, al contrario de lo que opinan muchos especialistas, pero no se trata de una solución mágica o de buena onda, sino de un trabajo con mucha conciencia, claridad, rigurosa autobservación y una voluntad firme.

 El problema es que el Narciso ni siquiera se da cuenta de su condición y mucho menos actúa, y eso lo lleva a generar infiernos brutales en su entorno familiar, laboral o incluso a nivel del poder político, en donde los pueblos padecen sus megalomanías.

Uno de los caminos que más ayudan para que las personas salgan del narcisismo es la espiritualidad, porque ésta va directo a los mecanismos profundos de la conciencia, al fundamento del ser. Y no se necesita ser precisamente religioso, se puede uno acercar, por ejemplo, al cristianismo o al budismo, o a cualquier otra línea, sin que por ello se convierta a una religión, salvo los que ya estén en ella. A quien no le interese la religiosidad puede tomar laicamente el fundamento de las enseñanzas de Cristo o de Buda para encontrar un camino de  sanación para la enfermedad emocional del narcisismo, ahí encontrará una base bien estructurada y probada milenariamente, y puede comprobar su efectividad en la práctica concreta, diaria.

Para atender el padecimiento del narcisismo hay que ir hasta el fondo, al origen, que generalmente se ubica en la familia. Creo que Freud dijo por ahí que la familia era la fuente de todos los problemas. Madre sobreprotectora, padre ausente, parece ser la fórmula perfecta que da origen a muchas enfermedades emocionales. Ir al fondo significa comprender el origen del padecimiento recordando situaciones pasadas, no para regodearse en ellas de manera anecdótica, sino para encontrar los tesoros que guardan y poder regresar al presente, a la luz de los conocimientos adquiridos, para sanar. No se trata de acusaciones, de reclamos, sino de ubicar la fuente del problema y hacerse responsable en el presente de sus actos. La sanación pasa por el camino del perdón, el amor y la compasión.

Es justo también señalar que en el entorno de un sistema social que promueve la competencia despiadada, el individualismo a ultranza, el ego, la fantasía narcisista y la soberbia, todo esto no coopera mucho a la salud emocional. Otro mal ejemplo lo tenemos en el narcisismo digital, en donde la búsqueda de likes en las redes sociales, a partir de exponer la vida personal, se considera como lo máximo.

Me dice mi amigo: “Seguiré buscando la puerta de salida de este infierno. Sí, porque el narcisismo es un infierno. No importa cuántas recaídas, cuántas equivocaciones, retrocesos tenga, seguiré buscando, informándome y sobre todo practicando. El cambio lo notaré en el espejo que se da en  el trato con los otros.”

 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

23 de noviembre del 2023


https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/narciso-iii-final-11075664.html


 

viernes, 9 de marzo de 2018

Marco Aurelio, el estoico

Estatua ecuestre de Marco Aurelio. Museo Capitolinos


Marco Aurelio, el estoico                                          
                                                                                    Para Alicia Hernández y  Alicia Ortega


Hay mucha gente no sólo hablando de amor, sino llevando a cabo actos de amor. En el trabajo, en su casa, con los vecinos, con amigos, con los animales, con la naturaleza, con desconocidos. Que no aparezcan en los medios tradicionales o no se publiquen en las redes no quiere decir que no existan. Están ahí, existen, a pesar de, y muy por encima de, los crímenes,  asaltos, injusticias, violaciones y acosos, de la ojetez.
Esos actos de amor y bondad están ahí no para ser publicitados y admirados, existen porque obedecen a los más altos ideales de los que son dignos de llamarse humanos. No necesitan de alharacas ni de presunciones, simplemente alimentan a diario al mundo con su efectividad y su belleza. En efecto, canto con Fito Páez y con “La Negra” Mercedes Sosa “Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón”. Qué pedazo de canción, es un himno, una clase maestra, una guía para caminar en la vida.
Si no fuera por esos diarios actos de amor, a todos los niveles, el mundo humano ya hubiera valido gorro desde hace mucho. Son esos actos secretos los que sostienen la existencia humana desde lo más profundo de la vida. Son los que han permitido que desde la época paleolítica el ser humano siga viviendo en la Tierra. Si no comprendes esto tu vida no ha valido la pena, no sabes quién eres ni a dónde vas. Solo vegetas, si no es que vas haciendo daño. Todos hemos pisado ese infierno, pero algunos luchan a diario por salir y tomar conciencia de la maravilla que es estar vivo en el planeta, en el Sistema solar, en la galaxia, en el universo. Y no es pequeña cosa.
Esos actos diarios de amor que construyen la vida, se gestan desde abajo, desde lo cotidiano. Los párrafos aquí citados están tomados del libro Máximas y enseñanzas, de Marco Aurelio (Ed. Lectorum. 3ª. ed. México 2010). Como lo señala este filósofo estoico (Roma 121-180) en su libro primero: “Mi abuelo me enseñó buenas costumbres y a ser paciente…Mi madre me educó en la piedad y el bien a los demás. A no hacer ni pensar en el mal…Sexto me dijo  que hay que tratar con mucha atención a los amigos…Mi hermano Severo me enseñó que el amor al prójimo es amor a uno mismo, a la verdad y a la justicia…sin tener duda de las grandes ventajas que deparan los amigos…Mi maestro Máximo me dijo que conocerse a sí mismo me lleva al control de la ira, a soportar las enfermedades…Tito Antonino…me enseñó  a conservar la calma, (a) llevar a cabo una misión hasta el final. (A) Saber escuchar a los demás.” Y la cita podría seguir y seguir. Como se puede leer, los principales valores se adquieren en la primera educación, y son los que permiten construir la vida de manera crítica y solidaria. No es cuestión de moralina, es una cuestión de  construcción de la realidad social.
Marco Aurelio fue uno de los llamados Cinco Buenos Emperadores, y es uno de los representantes más importantes de la filosofía estoica. Un hombre sabio que a la vez fue gobernante en un período muy difícil para el imperio romano, dados los ataques de las tribus bárbaras, las sublevaciones y las revueltas internas. Su obra más importante se titula Meditaciones y fue escrita al calor de múltiples batallas entre los años 170 y 180. Como emperador persiguió a los cristianos y dirigió personalmente batallas sangrientas, sin embargo, se le considera más filósofo que soldado.

Marco Aurelio es considerado un filósofo estoico. Esta escuela se caracteriza por “el dominio y control de los hechos, cosas y pasiones que perturban la vida, valiéndose de la valentía y la razón del carácter personal. Su objetivo era alcanzar la felicidad y la sabiduría prescindiendo de los bienes materiales”. En esta corriente la calma y la serenidad, la ataraxia, son muy importantes, claves, determinantes;  así como el ánimo de aceptabilidad frente a las adversidades de la vida. La razón y la virtud como guías.

 No se tiene conciencia plena de la vida, no se está consciente que cada acto podría ser el último. Dice Marco Aurelio (Libro cuarto): “No te levantes a diario con la falsa idea de contar con todo el tiempo del mundo”. Aquí no  tratamos de plantear un sistema donde todo sea color de rosa e ideal, se trata, simplemente, de subrayar la otra cara de la moneda, de la que se habla poco en los medios, en las redes sociales,  e incluso, en el arte. Muchos creen que con levantarse cada día y repetir su aburrida rutina es suficiente, no conciben, no se les ocurre o les da flojera, acercarse a alguna filosofía que nutra su existir, creen que con lo que saben y han vivido les basta.  Digo que no basta, que es muy poca,  y  miserable muchas veces,  su caudal de experiencias.

Es necesario, urgente, acercarse a la sabiduría, a los que han vivido, a los que han pensado, cuestionado, actuado. Dice Marco Aurelio en el Libro Segundo: “¿De qué manera sería más llevadera la vida? Con la filosofía.  La filosofía  cuida nuestro espíritu,  cierra las heridas, enfrenta los dolores y mide nuestros placeres, nos aleja de las mentiras y la traición.”

Ah, pero les da flojera. Vituperar, chorear, insultar, linchar, hablar tontera y media es más fácil, incluso, para ellos, hasta más gratificante. Es un viejo dilema en el cual se debate la humanidad. Una primera conclusión es que cada acto que realizamos en la vida, para bien o para mal, es determinante, no existe el acto neutro y sin consecuencias. Un camino para reflexionar acerca de las repercusiones de nuestros actos puede estar guiado por la propuesta de Buda denominada el Noble Óctuple Sendero. No se necesita ser budista para aplicarlo. Desde la más estricta laicidad este Camino del Dharma proporciona herramientas para enfrentar todos los acontecimientos que vivimos cada día: visión correcta, pensamiento correcto, habla correcta, acción correcta, medio de vida correcto, esfuerzo correcto, atención correcta,  concentración correcta.

No se debería caminar por la vida a ciegas. Es sabido que si un ciego guía a otro ciego, caerán en un hoyo. “El acto contiene la potencia, así  la semilla contiene el porvenir, como el porvenir contiene la semilla”, (Libro cuarto, Máximas y enseñanzas). El que se acerca a la sabiduría camina más firme y obtiene mejores resultados. No es que no vaya a tener problemas, eso no puede ser, la diferencia estará en la forma de encararlos y en las consecuencias.

La filosofía  estoica, en voz de Marco Aurelio (libro tercero) señala que: “Cada instante nos dice que debemos aprovechar el tiempo…”. Es una ardua tarea eso de reeducarse, vencer la egolatría, abrir los ojos. Es una labor que nunca termina, y que va acompañada, necesariamente,  del “conocerse a sí mismo”, la máxima socrática.
En síntesis,  podemos decir que cada acto es importante, y que debe nutrirse de una filosofía que lo ilumine. El mundo no nació con nosotros, es demasiada  soberbia pensar eso. Podemos apoyarnos en toda la enorme sabiduría que se ha producido y que ha iluminado, de una manera o de otra, el camino de la humanidad. Nutrirse de la sabiduría de los grandes pensadores, pero completarla siempre con otra perla  socrática: “Sigue tu voz interna”, la más importante.

A pesar de toda la historia negra de la humanidad,  lo que verdaderamente  construye un camino transitable es la solidaridad, la sabiduría, la compasión y el amor. Dice Marco Aurelio (Libro cuarto): “…aprovecha la vida para trabajar con energía  haciendo el bien”.


1 de marzo del 2018
Para Vitral, en Barroco. Diario de Querétaro
Alfonso Franco Tiscareño
https://escritosdeaft.blogspot.mx








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