Mostrando las entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de marzo de 2024

 El callejón del beso

Qué es un beso sino la expresión más pura, sincera, cariñosa y afectuosa de expresar el amor. Aunque también es verdad que puede haber besos que indiquen otras intenciones, como el tristemente famoso beso de Judas a Jesús, en general, los besos son una expresión de amor, y los hay extremadamente hermosos y bellos que uno agradece a la vida, con todo su corazón, por haberlos vivido. Por ejemplo, el beso que te regala un bebé cuando apenas empieza a tomar conciencia en el mundo y estampa su boquita en tu mejilla para expresarte cariño y simpatía. Cierto, uno se los enseña, pero también es cierto que ellos van captando absolutamente todo, no sólo el lenguaje, sino todas las señas corporales, las actitudes, los tonos de voz, las miradas, las maneras de ser. Así, hasta pasar a los besos entre parejas en donde también puede haber hipocresías, pero también puede haber momentos sublimes, únicos, irrepetibles. Como el primer beso que uno se da con el ser amado cuyo recuerdo no se borra jamás con nada y se convierte en alimento permanente para el alma. Ya lo dijo el gran poeta inglés Lord Byron, de quien me acordé en cierto momento apresurado y aciago que narraré enseguida, en su poema El primer beso de amor (The First Kiss of Love): Ausente con tus ficciones de endebles romances,/ Aquellos harapos de falsedad tejidos por la locura;/ Dadme el espíritu fugaz con su débil resplandor, / O el arrebato que habita en el primer beso de amor… Cuando los años hielen la sangre, cuando nuestros placeres pasen, / (Flotando durante años en las alas de una paloma) / El recuerdo más amado será siempre el último, / Nuestro monumento más dulce, el primer beso de amor.

Contaré la historia de una invitación que recibí para pasear por la zona central del país. Agradezco  mucho a la chica que me invitó, ignoro los motivos que haya tenido, quiero pensar que le agradaba mi compañía, quizá también deseaba que tuviéramos otro tipo de relación, pero en lo personal lo vi como un paseo de aventura, de amistad. Fue así como nos embarcamos por varios de los estados de la república.  Uno por donde paseamos fue el estado de Guanajuato en donde visitamos varios de sus lugares célebres, por ejemplo el  Teatro Juárez, el Jardín de la Unión, la Alhóndiga de Granaditas,  el Santuario de Cristo Rey, la Universidad y su hermosa fachada, el Monumento al Pípila, el Museo de las Momias, sus famosos y hermosos callejones donde se celebran las callejoneadas, y todo ese sabor colonial que caracteriza  al estado. Y, por supuesto, quien va a Guanajuato no puede dejar de visitar el célebre Callejón del Beso. 

Este callejón  es un lugar  donde tuvo lugar un evento que generó una leyenda que aún subsiste. Una pareja de enamorados, lo clásico: ella, Ana, de familia rica;  él, Carlos, pobre.   El padre de Ana quería casarla con un acaudalado anciano español, lo que redundaría en una fortuna mayor. Los enamorados buscaron la forma de defender su amor, y el joven amante, que vivía en una casa enfrente del balcón de su novia,  ante la prohibición de poder verla, utilizó el balcón para poder encontrarse, verse y besarse. Don Emiliano, el padre de la chica, descubrió la estratagema y cegado  por la ira le reclamó para luego matarla.  Esto dio  lugar a la famosa leyenda del Callejón del Beso. De aquel amor prohibido y trágico surgió la inspiradora y romántica costumbre de besarse en donde fue interrumpido tan fatalmente aquel amor.  Todos los que visitan el sitio deben darse un beso. Algunos aseguran que si la pareja no lo hace tendrá siete años de mala suerte.

 En el rol por Guanajuato lógicamente fuimos a parar al famoso callejón. Ya estando en el viaje de todas maneras me seguía preguntando porqué me habría invitado esta chava, nunca supe explícitamente la razón. Sólo Dios la sabe, y ella. Muchas veces uno nunca dice sus intenciones, de cualquier manera le sigo agradeciendo, también quería proporcionarle un buen momento, una buena amistad, un buen viaje, diversión, aventuras.  Eso fue lo que me condujo a aceptar, y ahora, estábamos parados justo ahí en el Callejón del Beso. No llevaba un plan de antemano, fue al llegar ahí que la situación me sorprendió y  tuve que tener una respuesta madura, sensata, sincera, rápida y efectiva. Lo de menos hubiera sido haberme hecho pato y haberle dado un buen beso, porqué no, pero no quise hacerlo, sentí que era un engaño, ese beso se lo dan los enamorados, y la estimaba, la quería como amiga, pero no estaba enamorado de ella, la hubiera engañado si hubiera fingido darle un gran beso de amor. Mi verdadero amor -y que no me lo tome a mal- estaba en otro lado, lejos de ahí, y mi pensamiento y mi alma estaban con ella.  Pensé que ese beso, en ese lugar, sin querer agraviarla ni ofenderla en absoluto, porque tenía mi estimación y cariño, debería ser para otra persona. No podía mentirle de esa manera. Creo que fue mucho mejor que haya sido honesto y no le haya dado un beso falso haciéndome el chistoso, o sin respetar la tradición de un beso que se da entre enamorados que se aman. Los besos que ahí se entregan son una ofrenda en honor de esa pareja, y sanan un poco la infausta situación en la que se vieron envueltos aquellos amantes. Fui fiel a la tradición, fui más congruente al comportarme de esa forma, y no tendría porqué recibir ningún castigo. Fui leal a mis sentimientos, pensamientos y convicciones al no fingir una situación en la que no estaba involucrado. Creo que se decepcionó mucho de mí, no lo sé bien, tampoco me lo dijo. La comprendo, pero no podía comportarme de otra manera. 

Y ahora, pasado el tiempo, si en uno de tus viajes -porque sé cómo te gusta viajar-,  encuentras en algún océano del ancho mundo, una botella flotando, fíjate si guarda un mensaje dentro. Es probable que sea una botella que yo aventé al mar. Contiene un texto que escribí para decirte que si acaso te ofendí me disculpes, no fue mi intención hacerte daño ni herirte ni despreciarte. Solamente quise salvaguardar mi verdadero amor, sin engañarte. Recibe mi cariño, el  cual sigue persistiendo a través del tiempo. 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

6 de marzo del 2024


https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/el-callejon-del-beso-11629112.html?fbclid=IwAR15VaAj5EBQ1x1HPMBew3BhtoYGSrX4aQKrc3IhybVgjNLeR4pRkdu96fI


 

 

jueves, 11 de noviembre de 2021


Norady y Santé      II

Un gato paseaba por el filo  de la barda frente a la casa de Norady. Era una vecindad pequeña de sólo seis casas en las que habitaban otras tantas familias. Uno de los departamentos fue desocupado y a las pocas semanas llegaron a habitarlo Santé y su familia. El lugar era muy pequeño, y la mamá de Santé empezó a comentar con los vecinos lo incómoda que se sentía ahí, ya que ella venía de un departamento bastante grande, el cual tuvo que desocupar porque, aparte de que se lo pidieron, era muy frío y oscuro, y le había ocasionado una enfermedad en el pecho.

A Santé le resultó muy desagradable cambiarse a ese lugar, a ese rumbo. No conocía a nadie, dejaba lejos a sus amigos, pero todo era por procurar el bienestar de su madre. Por eso,  aunque a regañadientes,  aceptó mudarse a esa casa que era una auténtica ratonera. Las primeras noches no podía ni dormir debido a que a menos de cincuenta metros pasaba el tranvía, y el sonido  de las llantas metálicas sobre la vía, parecía originarse adentro de su casa.

El único medio para seguir ligado a su lugar de origen, a su antiguo y amado barrio, al que lo vio crecer desde pollito, era su bici. Le era a Santé lo que el caballo al cowboy. Era su corcel. De llantas anchas, freno de pedal, asiento de banana. Siempre tenía que estar en buenas condiciones, había que cuidarla de ponchaduras y banquetazos.  Así que periódicamente la arreglaba de una u otra cosa. Trabajaba en el patio de la vecindad, a pleno sol. Durante las primeras semanas aquel patio tan sólo funcionó  como pista de aterrizaje para caer al nido, dormir, comer, escuchar música y dejarse atender por la mamá y la hermana. Su casa era como un útero, siempre un retorno seguro, cálido. Cuando llegaba, la luz era puesta a medias con esos interruptores de moda entre los clasemedieros. Aquello era de veras un regazo apetecible. Al otro día, temprano, despegaba para ir a la prepa cinco, su muy amada prepa cinco. Regresaba a la una, comía y despegaba en su birula a su antiguo barrio. Así fueron los primeros tres meses de su llegada a la vecindad.

Al paso del tiempo, ya más reposado, Santé salía al patio. Habiendo cruzado unos cuantos buenos días, buenas tardes, con sus vecinos,  tomó la suficiente confianza.  Los saludos siempre iban acompañados por  la sinfonía en motor mayor, claxon 438, música de fondo a la que los inquilinos ya estaban  acostumbrados. Sabían que al abrir el zaguán los desbordaría un torrente de humo y ruido; el anuncio del parto de los Ejes viales que pronto modernizarían a la ciudad. Y aunque tan sólo se había desplazado una colonia, a él le parecía casi haberse cambiado de país. A China.

                                                                        *

El gato, dueño de la barda, volvió a hacer su aparición, bordeando ahora por un flanco de la escalera que conducía a la azotea. Santé estaba tendido a la mitad del patio en medio de llaves, tuercas, balines de la masa,  llantas, la cadena, en fin, con la bicicleta totalmente desarmada. Mientras trabajaba Santé pensaba: “Muchos han de amar su bicicleta como yo a la mía. Es mi caballo alado para recorrer las calles. Nunca he ido demasiado lejos, pero un buen cacho de la ciudad sí que lo he recorrido. Y qué tal esos días en que con mi hermano y amigos nos internamos en el misterio de la oscuridad nocturna para respirar el aire fresco, el poco tráfico, el silencio, y la belleza de la noche. Regresamos a casa hasta las 0.30 o una de la mañana, un tanto cansados, para reposar en la seguridad de nuestras casas. Ah, mi amada bicicleta, qué buenas aventuras he vivido contigo”. 

Viéndolo bien, el patio no era tan repugnante. Lo rodeaban muchas plantas y flores distintas: dalias, azucenas, primorosas, diente de león, huele de noche y otras más.  Las casa estaban dispuestas alrededor de un patio cuadrado, unas enfrente de otras. 

Norady estaba lavando trastes en la cocina y desde ahí veía al gato y su andanzas.  Al regresar la vista a sus quehaceres la mirada de Norady y Santé se encontraron por primera vez. Ella era una niña de dieciséis años, hermosa y nueva como una flor a punto de abrirse. Su cuerpo estaba ya desarrollado, sus piernas se erguían musculosas y torneadas. Destilaba ya una sensualidad animal. Los instintos de ambos despertaron y con ello su                                                                                               historia. En aquel encuentro de miradas no se adivinaba nada, porque nadie sabe exactamente qué pasará mañana.

Los encuentros y las miradas mutuas eran más frecuentes, poco a poco derivaron en coqueteos que subían y bajaban como las olas. Santé comenzó a fijarse en ella más detenidamente. Ver el cuerpo ligero y la sensualidad de Norady le hacía sentir que todos sus sentidos se alteraban. Sentimientos arrebatadores que sólo podían terminar en un encuentro demoledor de lujuria. Todo en un  abigarrado y confuso paisaje mental que él no comprendía ni le interesaba entender. Esa fuerza desconocida, que empezó a crecerle, llenaba  su vacío.

A sus 17 años Santé no había amado ni tenido una novia de esas que llamaban formales. No sabía lo que era tener una mujer entre los brazos y  besarla. Y si alguna vez había besado, no fue como él quería y se imaginaba. Aquellos besos tuvieron para él un sabor raro, como la electricidad  que se siente al colocarse una pila cuadrada en la boca.

Norady a los 16 años tampoco había tenido grandes experiencias. Era una adolescente que comenzaba a ser mujer. Era fresca y lozana.

En una de sus escapadas fuera del útero, haciendo relinchar su bicicleta, se encontró a Norady  en la puerta de salida a la calle. La mirada se convirtió en palabra

-¡Hola!¿me das permiso de pasar?, dijo nerviosamente Santé.

-¡Hola! -respondió ella-, adelante.

Sólo fue eso, nada más . De toda la gama de tonalidades de voz, la de Norady le pareció exquisita. Era dulce, suave, con un tempo muy tranquilo. Partieron de ahí, pero ese lugar lo sintieron como algo muy especial desde entonces, como si tuviera una vibración particular que ellos con su encuentro había formado. Ella tropezó con una cubeta que estaba bajo la toma de agua. Él se enredó y estuvo a punto de caer hacia la calle, luego partió intentando hacer piruetas en la bici.

 

 

 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

22 de septiembre del 2021


https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/norady-y-sante-ii-7271465.html


 

 

 

 

 

jueves, 14 de octubre de 2021

 



Tú eres yo, yo soy tú

(In lak'ech, Hala ken)

 

 

En el insondable azul del cielo

donde pierde el mar su dimensión 

pinté en el horizonte un arcoiris 

perecido a una aurora boreal.

 

Busqué tu rostro en una estrella 

y nada más la soledad quedó

como una suave melodía

entonces tu voz apareció.

 

Yo habito tras de las montañas

y me levanto cuando sale el sol

mi nombre viene del espíritu 

alumbro pues de Sirio soy.

 

Te quiero y soy también tu nombre

juntos perfumamos la flor

en el desierto somos cactus

y los colores son nuestra expresión.

 

Ven dame un beso y caminemos

dame tu mano siempre así

que iluminen tu ojos el sendero

que lata ardiente nuestro corazón.

 

Tu aliento y mi aliento viento son

la guerra no perdona vidas

pero resucitemos al amor

insisto, resucitemos al amor.

 

 

 

 

 

 

 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

25 de agosto del 2021

https://escritosdealfonsofrancotiscareno.blogspot.com

 


https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/tu-eres-yo-yo-soy-tu-in-lakech-hala-ken-7155064.html

jueves, 9 de septiembre de 2021

Amor propio. Alta autoestima.

 Amor propio, alta autoestima

                          El amor es una cura milagrosa. Amarnos a nosotros mismos hace milagros en

                          nuestras vidas.

                          Louise L. Hay

 


Como ya lo señaló Erich Fromm en su célebre libro El arte de amar, amar es una de las mejores actividades que podemos realizar en esta vida, porque con ello, en un mundo en que el tiempo todo lo barre, amar construye aquí y ahora. Y mientras se viva, amar será una edificación poderosa, gratificante, creadora, generadora de paz y alegría. Qué más se puede pedir. Los reinos más poderosos han caído y muchos han sido borrados de la memoria histórica. Los hombres que se han creído indestructibles y todo poderosos han muerto, y a muchos de ellos el tiempo los ha cubierto de ignominia. En cambio, los hombres y las mujeres que han amado, aunque también fueron borrados por el tiempo, vivieron intensamente generando paz, cariño, tranquilidad, alegría a su alrededor, y tan sólo por eso, hicieron que valiera la pena haber vivido para ellos mismos, y para los que hayan disfrutado de su compañía. Son gigantes del género humano, hicieron que fuera digno de mención ese milagro universal llamado vida humana.                                                                   

Aunque existe también la otra cara, los soberbios. Pero, estos qué saben de la vida, nada, y menos si les gusta ser ignorantes. No tienen idea, su mundo es muy limitado. Cómo atinadamente lo ha señalado el filósofo Fernando Savater no se trata del orgullo de lo que tú eres, sino del menosprecio de lo que es el otro, el no reconocer a los semejantes. Para saber y conocer hay que vivir, estudiar, contrastar, refutar, comprobar, incluir, amar, perdonar. Sólo así se alcanza a comprender un poco, un poco, de la vida. Y al contrario, si no estudias y aparte estás lleno de soberbia, ira, envidia y resentimientos no entiendes mucho. Te esperan enormes problemas si no despiertas a tiempo y si no abres los ojos y las orejas. El buen camino pasa por la crítica y la autocrítica, inevitable y afortunadamente.                                                                     

Como ya lo señaló Arthur Schopenhauer la compasión “es la única que excluye el egoísmo como motivación de la conducta. Y la compasión se ejerce en la experiencia de sufrimiento y carencia del otro; en convertir el sufrimiento del otro en mi sufrimiento”.    El amor, la compasión, abren ventanas al mundo, asómate, sin miedo. Una tras otra, ventanas y puertas están repletas de nuevas formas de ver. No las cierres, claro, ten precaución, pero averigua qué es lo que se mueve detrás de ellas. Abre todos los sentidos, pero particularmente los ojos, los oídos, el corazón, que sólo así se aprende. Con humildad, con un respeto infinito, aprende de cada uno de estos grandes maestros que citamos aquí. Ellos son maná caído del cielo, no sabes si puedas volver a disfrutar de su sabiduría.                                                                     

Decía C. G. Jung que  “Hasta que no hagas consciente a tu inconsciente, (éste) va a dirigir tu vida y lo llamarás destino.” Así que habla con tu psique consciente y con tu inconsciente.  Se les puede hablar, no son una instancia separada una de otra, forman parte integral de nosotros. La separación que realizó Sigmund Freud en estamentos fue con la finalidad de entender mejor el proceso de la psique, no porque así se presentaran en el humano. El inconsciente es esa zona en donde se refugia lo olvidado, lo reprimido, lo negado. Y mientras no se enfrente sale a flote de muchas maneras, ya sea por medio de tics, manías, actos fallidos, hasta enfermedades neuróticas y psicosomáticas.                                                        

El universo es puntual, exacto, sujeto a leyes. Se permite pequeñas variantes dentro de su rigor. Sólo así funciona. Y dentro de las leyes macro, están las leyes micro, las de la física cuántica que aparentemente contradicen a aquéllas.   Como bien lo supo Albert Einstein, tiene que haber un punto en que coincidan.   Hay quienes proponen que seas igual al universo ya que estás sujeto a sus leyes, todo es cuestión de conocerse a sí mismo cada vez más y mejor. Y el amor a uno mismo y a los demás es una de las grandes herramientas para alcanzar más logros.                                                                  

Nos han enseñado que nunca deberíamos ser derrotados, incluso existe ese dicho  tonto de que para atrás ni para tomar  vuelo, y definitivamente ha sido un error. El fracaso puede entenderse como enseñanza, puede fortalecer la voluntad, puede ser maestro, incluso, quizá, no tenga ni porqué llamársele fracaso. El concepto del fracaso como algo malévolo ha hecho mucho daño a generaciones. Se enseña, individual y socialmente, que si fracasas estás perdido, no eres inteligente, eres un inútil, y de ese golpe a la autoestima muchos ya no se reponen para toda su vida.

Cuidado también con la constante necesidad de aprobación, que sin duda tiene orígenes psicológicos complejos, pero no hay que desanimarse, hay que buscar respuestas para solucionar esa conducta que puede resultar tan limitante. Nada que el amor propio y una alta autoestima, no puedan mejorar.                                                                                                                                      

Uno debería conocer la vida de los grandes seres humanos que han existido a través de la historia y que han dejado una obra, una huella importante. Hombres y mujeres relevantes que pueden servir de ejemplo a las nuevas generaciones que brotan en cada época. Y hay que conocerlos no sólo con pequeñas pinceladas o mini biografías desangeladas, sino con recursos que proporcionen al menos un cierto grado de profundidad. De manera tal que pudieran servir de inspiración y motivación a niñas y niños. Es urgente evitar a toda costa que los niños tengan como héroes o modelos a seguir a delincuentes o a artistas furris meramente comerciales y superfluos. Será mejor que se inspiren en seres amorosos, trabajadores, comprometidos socialmente y con alta autoestima.           

 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

14 de julio del 2021


https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/amor-propio-alta-autoestima-6980846.html


 

 

 

viernes, 9 de marzo de 2018

Marco Aurelio, el estoico

Estatua ecuestre de Marco Aurelio. Museo Capitolinos


Marco Aurelio, el estoico                                          
                                                                                    Para Alicia Hernández y  Alicia Ortega


Hay mucha gente no sólo hablando de amor, sino llevando a cabo actos de amor. En el trabajo, en su casa, con los vecinos, con amigos, con los animales, con la naturaleza, con desconocidos. Que no aparezcan en los medios tradicionales o no se publiquen en las redes no quiere decir que no existan. Están ahí, existen, a pesar de, y muy por encima de, los crímenes,  asaltos, injusticias, violaciones y acosos, de la ojetez.
Esos actos de amor y bondad están ahí no para ser publicitados y admirados, existen porque obedecen a los más altos ideales de los que son dignos de llamarse humanos. No necesitan de alharacas ni de presunciones, simplemente alimentan a diario al mundo con su efectividad y su belleza. En efecto, canto con Fito Páez y con “La Negra” Mercedes Sosa “Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón”. Qué pedazo de canción, es un himno, una clase maestra, una guía para caminar en la vida.
Si no fuera por esos diarios actos de amor, a todos los niveles, el mundo humano ya hubiera valido gorro desde hace mucho. Son esos actos secretos los que sostienen la existencia humana desde lo más profundo de la vida. Son los que han permitido que desde la época paleolítica el ser humano siga viviendo en la Tierra. Si no comprendes esto tu vida no ha valido la pena, no sabes quién eres ni a dónde vas. Solo vegetas, si no es que vas haciendo daño. Todos hemos pisado ese infierno, pero algunos luchan a diario por salir y tomar conciencia de la maravilla que es estar vivo en el planeta, en el Sistema solar, en la galaxia, en el universo. Y no es pequeña cosa.
Esos actos diarios de amor que construyen la vida, se gestan desde abajo, desde lo cotidiano. Los párrafos aquí citados están tomados del libro Máximas y enseñanzas, de Marco Aurelio (Ed. Lectorum. 3ª. ed. México 2010). Como lo señala este filósofo estoico (Roma 121-180) en su libro primero: “Mi abuelo me enseñó buenas costumbres y a ser paciente…Mi madre me educó en la piedad y el bien a los demás. A no hacer ni pensar en el mal…Sexto me dijo  que hay que tratar con mucha atención a los amigos…Mi hermano Severo me enseñó que el amor al prójimo es amor a uno mismo, a la verdad y a la justicia…sin tener duda de las grandes ventajas que deparan los amigos…Mi maestro Máximo me dijo que conocerse a sí mismo me lleva al control de la ira, a soportar las enfermedades…Tito Antonino…me enseñó  a conservar la calma, (a) llevar a cabo una misión hasta el final. (A) Saber escuchar a los demás.” Y la cita podría seguir y seguir. Como se puede leer, los principales valores se adquieren en la primera educación, y son los que permiten construir la vida de manera crítica y solidaria. No es cuestión de moralina, es una cuestión de  construcción de la realidad social.
Marco Aurelio fue uno de los llamados Cinco Buenos Emperadores, y es uno de los representantes más importantes de la filosofía estoica. Un hombre sabio que a la vez fue gobernante en un período muy difícil para el imperio romano, dados los ataques de las tribus bárbaras, las sublevaciones y las revueltas internas. Su obra más importante se titula Meditaciones y fue escrita al calor de múltiples batallas entre los años 170 y 180. Como emperador persiguió a los cristianos y dirigió personalmente batallas sangrientas, sin embargo, se le considera más filósofo que soldado.

Marco Aurelio es considerado un filósofo estoico. Esta escuela se caracteriza por “el dominio y control de los hechos, cosas y pasiones que perturban la vida, valiéndose de la valentía y la razón del carácter personal. Su objetivo era alcanzar la felicidad y la sabiduría prescindiendo de los bienes materiales”. En esta corriente la calma y la serenidad, la ataraxia, son muy importantes, claves, determinantes;  así como el ánimo de aceptabilidad frente a las adversidades de la vida. La razón y la virtud como guías.

 No se tiene conciencia plena de la vida, no se está consciente que cada acto podría ser el último. Dice Marco Aurelio (Libro cuarto): “No te levantes a diario con la falsa idea de contar con todo el tiempo del mundo”. Aquí no  tratamos de plantear un sistema donde todo sea color de rosa e ideal, se trata, simplemente, de subrayar la otra cara de la moneda, de la que se habla poco en los medios, en las redes sociales,  e incluso, en el arte. Muchos creen que con levantarse cada día y repetir su aburrida rutina es suficiente, no conciben, no se les ocurre o les da flojera, acercarse a alguna filosofía que nutra su existir, creen que con lo que saben y han vivido les basta.  Digo que no basta, que es muy poca,  y  miserable muchas veces,  su caudal de experiencias.

Es necesario, urgente, acercarse a la sabiduría, a los que han vivido, a los que han pensado, cuestionado, actuado. Dice Marco Aurelio en el Libro Segundo: “¿De qué manera sería más llevadera la vida? Con la filosofía.  La filosofía  cuida nuestro espíritu,  cierra las heridas, enfrenta los dolores y mide nuestros placeres, nos aleja de las mentiras y la traición.”

Ah, pero les da flojera. Vituperar, chorear, insultar, linchar, hablar tontera y media es más fácil, incluso, para ellos, hasta más gratificante. Es un viejo dilema en el cual se debate la humanidad. Una primera conclusión es que cada acto que realizamos en la vida, para bien o para mal, es determinante, no existe el acto neutro y sin consecuencias. Un camino para reflexionar acerca de las repercusiones de nuestros actos puede estar guiado por la propuesta de Buda denominada el Noble Óctuple Sendero. No se necesita ser budista para aplicarlo. Desde la más estricta laicidad este Camino del Dharma proporciona herramientas para enfrentar todos los acontecimientos que vivimos cada día: visión correcta, pensamiento correcto, habla correcta, acción correcta, medio de vida correcto, esfuerzo correcto, atención correcta,  concentración correcta.

No se debería caminar por la vida a ciegas. Es sabido que si un ciego guía a otro ciego, caerán en un hoyo. “El acto contiene la potencia, así  la semilla contiene el porvenir, como el porvenir contiene la semilla”, (Libro cuarto, Máximas y enseñanzas). El que se acerca a la sabiduría camina más firme y obtiene mejores resultados. No es que no vaya a tener problemas, eso no puede ser, la diferencia estará en la forma de encararlos y en las consecuencias.

La filosofía  estoica, en voz de Marco Aurelio (libro tercero) señala que: “Cada instante nos dice que debemos aprovechar el tiempo…”. Es una ardua tarea eso de reeducarse, vencer la egolatría, abrir los ojos. Es una labor que nunca termina, y que va acompañada, necesariamente,  del “conocerse a sí mismo”, la máxima socrática.
En síntesis,  podemos decir que cada acto es importante, y que debe nutrirse de una filosofía que lo ilumine. El mundo no nació con nosotros, es demasiada  soberbia pensar eso. Podemos apoyarnos en toda la enorme sabiduría que se ha producido y que ha iluminado, de una manera o de otra, el camino de la humanidad. Nutrirse de la sabiduría de los grandes pensadores, pero completarla siempre con otra perla  socrática: “Sigue tu voz interna”, la más importante.

A pesar de toda la historia negra de la humanidad,  lo que verdaderamente  construye un camino transitable es la solidaridad, la sabiduría, la compasión y el amor. Dice Marco Aurelio (Libro cuarto): “…aprovecha la vida para trabajar con energía  haciendo el bien”.


1 de marzo del 2018
Para Vitral, en Barroco. Diario de Querétaro
Alfonso Franco Tiscareño
https://escritosdeaft.blogspot.mx








miércoles, 28 de febrero de 2018

¿Existe la amistad?

¿Existe la amistad?
En un mundo plagado de guerras y desastres como ha ocurrido en la corta historia de la humanidad, siempre valdrá la pena hablar del amor. A pesar de los errores, de los sinsabores, de las traiciones, de lo que sea, siempre será pertinente invocar su  nombre. La vía del amor como la única salida real, pertinente, viable y concreta para enfrentar el caudal de problemas a los que se enfrentan las relaciones humanas.  Ya hemos señalado que Platón  plantea en su libro Diálogos, que aún para construir un Estado poderoso es necesario contar con el recurso del amor, aunque siempre es necesario colocar a éste en un contexto histórico determinado.

A nivel de las relaciones personales se vuelve todavía mas cercano y palpable el poder que el amor tiene para que los seres humanos estén contentos y puedan disfrutar sus vidas. Dice Aristófanes en el Diálogo Banquete: “Que nadie se ponga en guerra con Eros, por que ponerse en guerra con él es atraerse el odio de los dioses. Tratemos, pues, de merecer la benevolencia  y el favor de este dios, y nos proporcionará la otra mitad de nosotros mismos, felicidad que alcanzan muy pocos ”. (Platón.  Diálogos. Ed. Porrúa. 2005. México. p. 511)

La sentencia de Aristófanes es tremenda. El que no se ponga del lado del amor, pagará las consecuencias. Y la verdad de este dicho la podemos atestiguar desde nuestro entorno más  cercano, hasta el más amplio. El amor es más que una entelequia fresita de cursilerías y ñoñadas. El amor es un recurso concreto que construye formas de vida concretas.  Cuando se lleva a la práctica como una forma de vivir proporciona un tipo de felicidad “que alcanzan muy pocos”.

Dice Aristófanes: “…estoy seguro de que todos seremos dichosos, hombres y mujeres, si, gracias al amor, encontramos cada uno nuestra mitad...” (p.511) Es decir, a nivel de las relaciones interpersonales, el amor marca un derrotero definitivo, y, dichoso será, de los pocos, el que encuentre a su otra mitad.

Siguiendo el camino socrático, el de la mayéutica, el de la poiesis, es que podemos acercarnos para comprender cada vez lo que pueden ser el amor y la amistad. Hay que hablar con nuestro seres queridos y preguntar, preguntar, hablar, conversar, intercambiar puntos de vista, no quedarnos callados, no vivir en soledad los pensamientos que nos alegran o nos atormentan. Mirarnos a los ojos, abrazarnos, escucharnos, son acciones que permiten un acercamiento más sincero,  actividades que nos permiten comprender cada vez más lo que pueden ser la amistad y el amor. Lysis o de la amistad, es otro diálogo que forma parte del libro de Platón que ya hemos citado. Ahí  Sócrates dice: “Hay una cosa que yo deseo desde mi infancia…uno quiere tener caballos; otro, perros; otro, oro; otro, honores. Para mí todo esto es indiferente, y no conozco cosa más envidiable en el mundo que tener amigos, y querría más tener un buen amigo  que la mejor codorniz…preferiría un amigo a todo el oro de Darío, y a Darío mismo; ¡tan apetecible y tan digna me parece la amistad!”.

A pesar de esto, para Sócrates  es muy difícil descubrir lo que es el amigo, la amistad. Después de una larga disquisición con Lysis y con Menexenes, no logra definir bien a  bien qué es la amistad. A lo más que llega es a comprender que lo conveniente, lo que nos conviene, es lo que define que exista o no la amistad entre los seres humanos, pero diversas contradicciones entre lo conveniente y lo semejante, lo llevan a cuestionar el concepto encontrado con tantos trabajos.

Todo el que ha querido tener un amigo, y el o la que los ha tenido, sabe muy bien lo difícil  que es sostener una amistad.  Siempre está en riesgo, siempre está amenazada por los malos entendidos. De hecho, en la Biblia se señala que la fuente de todas las discordias son los mal entendidos, las intrigas (Proverbios 16:28). Jesús en los Evangelios (Juan 15: 12-15) señala que no hay  mejor amigo que el que da la vida por sus amigos. Esto puede tomarse literalmente, como en el caso de él mismo, o metafóricamente. “Dar la vida” puede significar amar, ayudar, cooperar, solidarizarse, no abandonar nunca a un amigo, ni en las buenas ni en las malas. Este concepto de Jesús nos acerca a una más acabada idea de lo que puede ser la amistad.

Pero decirlo es muy fácil, ¿Quién lo puede probar en el terreno de las acciones, de los hechos? Pienso en el triste caso entre Octavio Paz y Carlos Fuentes. Una amistad tan solida, fecunda, admirable, que por un diferendo crítico  terminó en tan lamentable forma, y nunca se resolvió. Murieron sin haberse reconciliado.

Hay quien de plano relega a una instancia menor la amistad entre seres humanos. La gente menciona un dicho popular tremendo, brutal, frío, pero certero -según señalan muchos-: “no hay mejor amigo que un peso en la bolsa”. Es una frase gélida, pero que ha muchos se les ha revelado como una verdad objetiva por las circunstancias que han vivido. Aún así, es una frase que implica una profunda soledad y una gran desesperanza respecto al género humano. Guarda también un grado de verdad: es el propio poder el que puede salvarte de un apuro, el que te puede dar la ayuda. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que ese poder propio, por más frío e independiente que parezca, viene de una relación con los otros. Una relación de trabajo, de negocios, de conveniencia, de lo que sea, pero en relación con otros, y por tanto siempre la otredad, el otro, puede ser fuente de aprecio, de ayuda, de solidaridad, de amistad.

No confundir amistad con complicidad, la amistad verdadera es crítica, por eso es tan difícil conseguirla, cultivarla. Prácticamente a nadie le gusta que le digan sus verdades, pero quién si no un verdadero amigo puede señalarte los errores. Y sin embargo, es tan urgente la presencia de amistad en el mundo. Es la única, porque es amor, que puede aportar comprensión y buena voluntad en los diversos problemas que se presentan a diario. Señala el filósofo Arthur Schopenhauer al respecto que nada es mejor a “la ignorancia del mundo como alegar, cual prueba de los méritos y valía de un hombre, que tiene muchos amigos. ¡Como si los hombres otorgasen su amistad con arreglo a la valía y al mérito! ¡Como si, por el contrario, no fueran semejantes a los perros, que aman a quien les acaricia o solamente les hecha huesos que roer, sin mas halago! Quien mejor sabe acariciar a los hombres - aun cuando sean asquerosas alimañas -, ese tiene muchos amigos."

Epicteto (55-135 d.C) señala en su libro Manual y máximas: " ¿Ves esos perros que están jugando? Diríase que son los mejores amigos del mundo, a juzgar por sus fiestas, sus caricias, su bullicio y sus lametones, ¿verdad? Pues echa en medio de ellos un hueso y verás lo que ocurre. Esta suele ser la amistad entre padres, hijos y hermanos. En cuanto se ofrece un motivo de disputa: dinero, tierras, una querida, bienes de cualquier clase, ya no hay padre, ni hijo, ni hermano".

Son muchos los pensadores que han abordado el tema de la amistad. Quien esté interesado en profundizar  indague en Sócrates,  Platón,  Aristóteles, Schopenhauer,  Nietzsche. Estudie lo que dicen estos filósofos y compárelo con sus propias experiencias. Es un tema inagotable que estará siempre sobre la mesa de debates mientras el ser humano exista.  Y, aunque a veces no lo parezca, vale la pena nutrirse de la sabiduría, vale la pena regar el campo florido de la amistad, pasearse por sus campos y respirar su aroma. No importa si alguna vez nos equivocamos, si no hemos valorado la amistad, incluso si hemos traicionado  a algún amigo. En todo caso, como dijo Cristo, vete y no lo hagas más. Siempre habrá la oportunidad de sembrar la flor de la amistad.


Alfonso Franco Tiscareño
Para Vitral, en Barroco. Diario de Querétaro
22 de febrero del 2018
www.escritosdeaft.blogspot.mx

jueves, 15 de febrero de 2018

14 de febrero, día del amor y la amistad

Tristemente un día tan importante como este se ha convertido en una fiesta comercializada o en un deshago del resentimiento, la frustración y la revancha. Pero este día merece ser revalidado en toda su dimensión, merece ser rescatado y extraer de él lo valioso y poderoso que contiene. Todo es según el color del cristal con que se mire, y hay quienes preferimos verlo con los ojos de la reivindicación.
El tema del amor es abordado varías veces en un texto fundamental para la humanidad. Se trata de los Diálogos, escrito, con toda la influencia socrática, por Platón. La gente, en general,  no se nutre de la sabiduría, sino con páginas  vulgares, en las redes sociales, que dicen cualquier cantidad de disparates. Y siempre que se acerca el 14 de febrero se ha puesto de moda denostar al amor. Esa tendencia grinch respecto al amor y la amistad, debe ser cuestionada fuertemente por nefasta y dañina para la sociedad en su conjunto. En cambio, compartimos totalmente las palabras de Fedro, citadas en el diálogo llamado el Banquete, en los Diálogos : “¿En qué consiste que en medio de este furor de alabanzas universales, nadie hasta ahora ha emprendido el celebrar dignamente a Eros, y que se haya olvidado dios tan grande como este?”

Como sabemos, Eros es el dios del amor y la sexualidad entre los griegos,  y es conocido como Cupido, entre los romanos. De estos  mitos podemos aprender grandes lecciones aplicables a la vida concreta. Sobre todo para no vivir vacíos en esta era de desesperanza, en esta etapa del Amor líquido, como ha titulado su libro el sociólogo Zygmunt Bauman. La moda de atacar al amor en las redes sociales no es sólo una cuestión personal de individuos amargados, sino que obedece también a circunstancias contextuales, es resultado de la época en que vivimos: la posmodernidad.
Bauman señala que se vive una época de relaciones poco duraderas, convenencieras, comercializadas. En una palabra: cada vez es más difícil amar y ser amado. Y se dan paradojas que demuestran la crisis que vivimos en el terreno del amor. En una sociedad profundamente individualista y egoísta, el ser humano es incapaz de amarse a sí mismo. ¿Quién puede amar a otro si no conoce el amor para sí mismo? Pero no se trata ni se propone la adulación ególatra, narcisista, sino el conocimiento de sí mismo socrático. En la medida en que me conozco valoro y aprecio a los demás porque sé que son igual que yo y deben ser tratados con amor y respeto. Es el In lak’ech, hala ken, de la cultura Maya que significa: yo soy otro tú, tú eres otro yo.
Dice Bauman en el libro citado: ”La aceptación del precepto de amar al prójimo es el acta de nacimiento de la humanidad”. (p. 106) Si no eres capaz de conocerte y amarte a ti mismo, si no eres capaz de amar a los demás, ¿cómo puedes pretender amar a esa mujer o a ese hombre si no conoces ni has practicado el amor? Por más buenas intenciones que tengas refleja que no has pensado a profundidad en el tema, ya sea por inexperiencia, por ignorancia, por maldad o por todo junto. El primer paso para amar a otro ser es amarse y conocerse a sí mismo. Este es un proceso, muchas veces largo y doloroso, que llevaría a la gente a sostener relaciones amorosas hasta que tuvieran 60 ó 70 años. Esto no es posible. El despertar del deseo sexual, que aparece con fuerza en la adolescencia,  no da para esperas tan largas. He aquí otra paradoja.
Se ha descuidado totalmente esta temática del amor y la amistad, y se ha dejado, con cierta razón, en manos de las familias. Se supone, sin razón, que ya la vida le irá enseñando a cada uno el camino a andar. Nada más equivocado. Es a nivel de políticas públicas donde debe gestarse la educación para el noviazgo y el matrimonio, la educación para ser padres, para el manejo de las emociones, y también, la educación para aprender a amar.
Esta idea no es una simple locura, es el amor, la solidaridad, el respeto, el desarrollo y la practica de una ética y una moralidad, lo que puede dar lugar a desarrollar una sociedad más sana. Señala Zygmunt Bauman: “Amar al prójimo requiere un salto de fe; sin embargo, el resultado es el acta de nacimiento de la humanidad. Y también representa el aciago paso del instinto de supervivencia hacia la moralidad.                                                                             
Ese paso convierte a la moralidad en  una parte, y tal vez en una conditio sine qua non, de la supervivencia”. (p. 106)
Las relaciones amorosas entre dos seres humanos también deberían pasar por este tamiz, de esta manera lograrían más claridad, más profundidad, mejores resultados. Porque por ahora, ¿sobre qué elementos están fundadas? En el número de divorcios y separaciones podemos tener una primera respuesta. A parte de las parejas que sin separarse, es decir, estando juntos, su vida es un infierno. Aquí volvemos a la pregunta inicial de Fedro, y vamos aún más allá.
La filosofía griega, como muchas otras culturas nos indica por qué el amor es parte central de la vida humana: “También es de todos ellos (Eros) el que hace más bien a los hombres; no conozco mayor ventaja para un joven, que tener un amante virtuoso; ni para un amante, que el amar un objeto virtuoso. Nacimiento, honores, riquezas, nada puede como el amor inspirar al hombre lo que necesita para vivir honradamente; quiero decir, la vergüenza del mal y la emulación del bien. Sin estas dos cosas es imposible que un particular o un Estado haga nunca nada bello ni grande…Hombres unidos de este modo, aunque en corto número, podrían en cierta manera vencer al  mundo entero”. (Diálogos.  El banquete. Ed. Porrúa. P. 499)
Digan ustedes si tiene razón este Diálogo o no. México está urgido de amor, se desangra      brutalmente por la falta de justicia social, por la criminalidad, por la impunidad y la corrupción, por la  falta de valores y por  la falta de amor. La falta de amor al prójimo es de un nivel espeluznante, pavoroso. Pensemos nada más en la cantidad de desapariciones forzadas o de feminicidios que se cometen en el país, y tendremos una idea de la gravedad del problema. “Sin estas dos cosas -la vergüenza del mal y la emulación del bien- es imposible que un particular o un Estado haga nunca nada bello ni grande”… esas palabras resuenan muy a menudo en mi mente.
Por todo esto es que es un gran regalo tener un día para celebrar el amor y la amistad. No es cosa de un día, es asunto de toda la vida, de cada día, con sus caídas y sus plenitudes. El amor y la amistad es una construcción que se edifica a diario, en cada acto; es un jardín que se cultiva, es una flor que se riega a la luz del sol. No importan las diferencias, al contrario, eso fortalece la amistad. Como dice Carlos Fuentes de su amistad con Julio Cortázar: “Nuestras diferencias, sin embargo, aumentaron nuestra amistad y nuestro mutuo respeto, como debe ser en el trato inteligente entre amigos, que no admite ambición, intolerancia o mezquindad. No puede, realmente, haber amistad cuando estos defectos arrebatan al que se dice nuestro amigo.”
Se ama y se tienen amigos no para ser idénticos, no para someterse, sino para ser libres y crecer juntos, a pesar de toda contradicción. Esa es la enseñanza de los que saben. Si la fiebre de la plaga emocional asoma a tus redes sociales o a tu entorno vociferando contra el amor, echando pestes y cantando loas a la amargura y la revancha, al resentimiento, quizá sea tiempo de acercarnos a la sabiduría perenne para escuchar un consejo constructivo, unas palabras que nos fortalezcan y nos hagan ver con claridad el valor inmenso de todo lo que nos rodea. El 14 de febrero es un pretexto, una oportunidad para meditar, reflexionar y valorar la grandeza sublime del amor y la amistad.

miércoles, 17 de enero de 2018

Las lagrimas de Eros

Las lágrimas de Eros
Este libro  puede decirse que nació el 24 de julio de 1959, fecha en que Georges Bataille le puso nombre. Se trata de una especie de conclusión de los temas que fueron importantes en su obra. En Las lágrimas de Eros, Bataille hace válido el viejo adagio al que fue fiel Paul Valéry: una imagen vale más que mil palabras. El poder de una imagen rebasa con mucho todos los esfuerzos de un escritor por describir algún suceso. Bataille retoma, como asunto personal, el enorme dilema al que están sometidos todos los humanos: el erotismo, como fuente vital, y la muerte, como un final sin posibilidad de evasión. Diversos autores a lo largo de los siglos han cavilado de muchas formas abordando estos temas inherentes a la cultura, a la historia. No hay salida, sólo la posibilidad de la descripción, de la narración, del mito, de la anécdota, y en éstas encuentra el artista, el ensayista, un poco de consuelo o de satisfacción.
El sentimiento y la conciencia de la muerte marca todos nuestro pasos. La alegría del amor y del erotismo como un esperanza, una realidad, que aunque pasajera, llena con plenitud el vacío del final. El que ama, el que está envuelto en la satisfacción voluptuosa del placer, puede decir que ha vivido, que ha valido la pena a pesar de lo que venga, que probó el infinito.
Si la reflexión acerca de la relación entre erotismo y muerte nos lleva un conocimiento mayor de uno mismo, el anhelo de Bataille se verá colmado. Si la lectura de este libro nos lleva a vivir una vida más plena y consciente sabiendo que ésta tendrá un final, habrá valido la pena la existencia de este ensayo. Si su lectura nos lleva a un disfrute mayor del amor en todas sus dimensiones, pero especialmente en lo relativo a lo sexual y a lo erótico,  habrá iluminado las zonas de desesperanza que, unos más,  otros menos, padecen en sus vidas cotidianas.
Esto abre la posibilidad de vislumbrar y de vivir una vida más plena, fecunda, consciente. Actualmente, es común encontrar en las redes sociales llamados desesperados de quienes buscan amor, de quienes no han sido tocados ni  por la vara de Eros ni por las flechas de Cupido. Y así,  exhiben sus cuerpos, más mujeres que hombres,  en una especie de catálogo virtual, para que los vean, para ver si alguien pica el anzuelo, si alguien se interesa. Es legítimo, pero también triste. ¿Es acaso suerte, destino, karma?  No hay recetas ni todo está sometido a los cánones ofíciales del reino de la belleza. Hay mujeres poco agraciadas casadas con hombres guapos, y hombres feos casados con mujeres hermosas.  Y más allá de lo establecido es verdad que si a ti  te parece bella esa mujer o guapo ese hombre, es porque simplemente así es,  y podrán disfrutarse a plenitud. El mito de la Bella y la Bestia ha dado cuenta de ello. Y acaso también Frankenstein, aunque ahí sólo se trata de amistad, y no de amor erótico.
Quien prueba el amor de forma erótica, ha probado un trozo de la eternidad, ha retado al tiempo y al espacio. Lleva consigo mismo un pedazo de vida, del universo. La vida plena le puede ayudar a entender la muerte, e incluso, de alguna manera, a superarla. El amor a sí mismo es vasto, vital, pero el amor al otro es la plenitud. Tocarse, desearse, mirarse, besarse, cubrirse, penetrarse, puede representar la revelación total acerca de qué es la vida humana. Es la gran oportunidad: el ejercicio de la acción poética, espiritualizar al cosmos.
Seres conscientes, que abren la gran oportunidad de cara al universo. El infierno o el cielo están en sus manos, la muerte y el terror, o el amor y la creatividad. Cada quien decide. Eros y/o Tánatos. Y entre ellos, claro, la contradicción. Nada es totalmente blanco o negro, existe en medio toda una gama de valores. Señala Bataille en el Prefacio “Pero por encima de la precisión histórica, nunca olvidamos este principio: una de dos, o lo que nos obsesiona es, en principio, lo que el deseo y la ardiente pasión nos sugieren; o tenemos la razonable preocupación de un futuro mejor. Parece ser que existe un termino medio”. (p. 35) Pero en seguida agrega que el primer paso conseguido con este libro es: “¡Llevarnos a olvidar las nimiedades de la razón!”
Dicha gama de valores está plasmada en el arte, como lo señala Bataille, a lo largo de toda la historia de la creación humana. De ahí que una imagen hable más que mil palabras. Señala Román Gubern en su libro Del bisonte a la realidad virtual que “…la imagen es un producto social e histórico…” y que “La pulsión icónica surge de la necesidad de otorgar sentido a lo informe, de dotar de orden al desorden…”.
El libro viene profusamente ilustrado con imágenes de obras que van desde la prehistoria, hasta el arte contemporáneo. La iconografía la trabajó  Bataille  con J.M. Lo Duca, y muestra  lo que intenta todo el arte que ha abordado el tema del erotismo y la muerte: dejar al menos una estela de terror, poesía o amor a su paso por el mundo. Decidimos y creamos, en principio, para la propia satisfacción, para saber que se intentó ser un testigo crítico. Y en seguida, para dejar  un legado para los demás, una herencia, un ejemplo, un fortalecimiento, un camino para la familia, amigos, compañeros. Un viaje órfico al hades, capaz de iluminar con cánticos sublimes la más profunda oscuridad.
El abanico de posibilidades de la vida contiene de todo, dolor, alegría,  sufrimiento, placer, éxtasis,  martirio, vida, muerte. Cada uno en su lugar y muchas veces entremezclados. La aceptación y el desapego son la clave de toda vivencia. Hablarlo es fácil, pero requiere de un trabajo continuo,  consciente y muchas veces doloroso. Para Bataille el dolor es el intermediario entre la vida y la muerte.
Esta búsqueda del amor y del sexo como puertas a la inmortalidad del presente,  están desde el principio de la historia humana como tal. Mínimo desde la época del Hombre de  Neanderthal, en el Paleolítico superior. Amor y sexo han evolucionado desde lo más elemental y brusco, hasta lo más fino y extático. El tao del sexo, y el tantra sexual, son dos ejemplos históricos de ese desarrollo. Orgasmo, risa, espiritualidad, alegría, son nuestras herramientas para enfrentar a Tánatos. Respecto a la risa y el orgasmo como formas de desarrollar la conciencia, ha señalado Guillermo Sheridan en su  artículo publicado en la revista Letras Libres (diciembre 2017), que leyendo el Cakrasamvara Tantra. The discourse of Sri Heruka que tradujo y editó el erudito David B. Gray, ahí encontró la relación tan cercana y vital que existe entre la risa y el orgasmo: “la emergencia de la risa-gnosis en un arrebato de dicha natural”.
Es por todas estas circunstancias  que el libro de Georges Bataille se titula Las lágrimas de Eros, porque en él aborda, a partir del arte de todos los tiempos, la pulsión de la muerte, como llanto,  y la pulsión de la vida, como Eros.
En muchas líneas de este texto asombroso se percibe una decepción que raya en el pesimismo. Hay que tener en cuenta que este libro fue escrito cuando Bataille pasaba por graves problemas de salud y tremendas depresiones, que sumadas al talante oscuro del autor le dan ese aire a veces un tanto siniestro. Sin embargo, el lector siempre aporta cuando lee, y quien quiera llevarse la luminosidad que subyace en el texto podrá sin duda lograrlo.
Ni sólo ardiente pasión turbadora, ni vida sin el recurso de la razón.  El orgasmo y la risa orgásmica, son el potencial que poseemos para enfrentar el vacío. Nos dan un espacio pequeño, pero enorme,  de comprensión de la vida. Hay quienes aseguran que del orgasmo surgió la meditación. Tal es su rango, la conciencia absoluta del presente, del aquí y del ahora, aunque partiendo de una pérdida momentánea de la noción del tiempo y el espacio. El big bang que cada orgasmo supone, la armonía entre lo carnal y lo espiritual, la superación de lo que se supone antitético.
Las lágrimas de Eros, Georges Bataille. Ed. Tusquets. 1ª ed. México 2013


Alfonso Franco Tiscareño
Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro
https://escritosdeaft.blogspot.com
11 enero 2018


  Barbie ¿feminista?    II/ II El monólogo de la señora Gloria prosigue diciendo: “ Es literalmente imposible ser mujer. Eres muy hermosa y ...