Mostrando las entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de marzo de 2024

 El callejón del beso

Qué es un beso sino la expresión más pura, sincera, cariñosa y afectuosa de expresar el amor. Aunque también es verdad que puede haber besos que indiquen otras intenciones, como el tristemente famoso beso de Judas a Jesús, en general, los besos son una expresión de amor, y los hay extremadamente hermosos y bellos que uno agradece a la vida, con todo su corazón, por haberlos vivido. Por ejemplo, el beso que te regala un bebé cuando apenas empieza a tomar conciencia en el mundo y estampa su boquita en tu mejilla para expresarte cariño y simpatía. Cierto, uno se los enseña, pero también es cierto que ellos van captando absolutamente todo, no sólo el lenguaje, sino todas las señas corporales, las actitudes, los tonos de voz, las miradas, las maneras de ser. Así, hasta pasar a los besos entre parejas en donde también puede haber hipocresías, pero también puede haber momentos sublimes, únicos, irrepetibles. Como el primer beso que uno se da con el ser amado cuyo recuerdo no se borra jamás con nada y se convierte en alimento permanente para el alma. Ya lo dijo el gran poeta inglés Lord Byron, de quien me acordé en cierto momento apresurado y aciago que narraré enseguida, en su poema El primer beso de amor (The First Kiss of Love): Ausente con tus ficciones de endebles romances,/ Aquellos harapos de falsedad tejidos por la locura;/ Dadme el espíritu fugaz con su débil resplandor, / O el arrebato que habita en el primer beso de amor… Cuando los años hielen la sangre, cuando nuestros placeres pasen, / (Flotando durante años en las alas de una paloma) / El recuerdo más amado será siempre el último, / Nuestro monumento más dulce, el primer beso de amor.

Contaré la historia de una invitación que recibí para pasear por la zona central del país. Agradezco  mucho a la chica que me invitó, ignoro los motivos que haya tenido, quiero pensar que le agradaba mi compañía, quizá también deseaba que tuviéramos otro tipo de relación, pero en lo personal lo vi como un paseo de aventura, de amistad. Fue así como nos embarcamos por varios de los estados de la república.  Uno por donde paseamos fue el estado de Guanajuato en donde visitamos varios de sus lugares célebres, por ejemplo el  Teatro Juárez, el Jardín de la Unión, la Alhóndiga de Granaditas,  el Santuario de Cristo Rey, la Universidad y su hermosa fachada, el Monumento al Pípila, el Museo de las Momias, sus famosos y hermosos callejones donde se celebran las callejoneadas, y todo ese sabor colonial que caracteriza  al estado. Y, por supuesto, quien va a Guanajuato no puede dejar de visitar el célebre Callejón del Beso. 

Este callejón  es un lugar  donde tuvo lugar un evento que generó una leyenda que aún subsiste. Una pareja de enamorados, lo clásico: ella, Ana, de familia rica;  él, Carlos, pobre.   El padre de Ana quería casarla con un acaudalado anciano español, lo que redundaría en una fortuna mayor. Los enamorados buscaron la forma de defender su amor, y el joven amante, que vivía en una casa enfrente del balcón de su novia,  ante la prohibición de poder verla, utilizó el balcón para poder encontrarse, verse y besarse. Don Emiliano, el padre de la chica, descubrió la estratagema y cegado  por la ira le reclamó para luego matarla.  Esto dio  lugar a la famosa leyenda del Callejón del Beso. De aquel amor prohibido y trágico surgió la inspiradora y romántica costumbre de besarse en donde fue interrumpido tan fatalmente aquel amor.  Todos los que visitan el sitio deben darse un beso. Algunos aseguran que si la pareja no lo hace tendrá siete años de mala suerte.

 En el rol por Guanajuato lógicamente fuimos a parar al famoso callejón. Ya estando en el viaje de todas maneras me seguía preguntando porqué me habría invitado esta chava, nunca supe explícitamente la razón. Sólo Dios la sabe, y ella. Muchas veces uno nunca dice sus intenciones, de cualquier manera le sigo agradeciendo, también quería proporcionarle un buen momento, una buena amistad, un buen viaje, diversión, aventuras.  Eso fue lo que me condujo a aceptar, y ahora, estábamos parados justo ahí en el Callejón del Beso. No llevaba un plan de antemano, fue al llegar ahí que la situación me sorprendió y  tuve que tener una respuesta madura, sensata, sincera, rápida y efectiva. Lo de menos hubiera sido haberme hecho pato y haberle dado un buen beso, porqué no, pero no quise hacerlo, sentí que era un engaño, ese beso se lo dan los enamorados, y la estimaba, la quería como amiga, pero no estaba enamorado de ella, la hubiera engañado si hubiera fingido darle un gran beso de amor. Mi verdadero amor -y que no me lo tome a mal- estaba en otro lado, lejos de ahí, y mi pensamiento y mi alma estaban con ella.  Pensé que ese beso, en ese lugar, sin querer agraviarla ni ofenderla en absoluto, porque tenía mi estimación y cariño, debería ser para otra persona. No podía mentirle de esa manera. Creo que fue mucho mejor que haya sido honesto y no le haya dado un beso falso haciéndome el chistoso, o sin respetar la tradición de un beso que se da entre enamorados que se aman. Los besos que ahí se entregan son una ofrenda en honor de esa pareja, y sanan un poco la infausta situación en la que se vieron envueltos aquellos amantes. Fui fiel a la tradición, fui más congruente al comportarme de esa forma, y no tendría porqué recibir ningún castigo. Fui leal a mis sentimientos, pensamientos y convicciones al no fingir una situación en la que no estaba involucrado. Creo que se decepcionó mucho de mí, no lo sé bien, tampoco me lo dijo. La comprendo, pero no podía comportarme de otra manera. 

Y ahora, pasado el tiempo, si en uno de tus viajes -porque sé cómo te gusta viajar-,  encuentras en algún océano del ancho mundo, una botella flotando, fíjate si guarda un mensaje dentro. Es probable que sea una botella que yo aventé al mar. Contiene un texto que escribí para decirte que si acaso te ofendí me disculpes, no fue mi intención hacerte daño ni herirte ni despreciarte. Solamente quise salvaguardar mi verdadero amor, sin engañarte. Recibe mi cariño, el  cual sigue persistiendo a través del tiempo. 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

6 de marzo del 2024


https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/el-callejon-del-beso-11629112.html?fbclid=IwAR15VaAj5EBQ1x1HPMBew3BhtoYGSrX4aQKrc3IhybVgjNLeR4pRkdu96fI


 

 

viernes, 22 de diciembre de 2023

 La Leona

Para Rosario Vela, con cariño

 

Estando lejos brincan todos los sentimientos encontrados,

las avispas del alma,

los parajes ocultos del interior.

Los dueños de la Tierra te reclaman el derecho de piso.

Y ahí, en la fractura más insignificante

brota la flor de mi amistad que te reitero hoy,

quizá porque estoy alegre inhalando el aire sabio,

tal vez porque por fin entiendo la memoria del alba.

La luz de la luna me atraviesa, la siento.

Tú, allá, cerca

Yo, acá, lejos.

 

Pasos en una pequeña habitación de bordes rectangulares,

fuego sagrado ondeando sin mesura

en el bautizo del abuelo,

en la tiza de la profundidad,

fuego ardiendo, con gusto, con relajo, con respeto,

joven bautizada y nacida en el ceremonial del desmadre puro.

 

Jabalí de la selva, risa de perezoso,

ojos de rin tin tin, máscara sagrada,

raíz hay en tu piel,

hija de la madre naturaleza, niña siempre.

Leona al fin.

 

 

 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

28 de noviembre del 2023

https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/la-leona-11180960.html


 

 

martes, 12 de octubre de 2021

 




Carta a Julio C.

                                       Cuando la soga aprieta / Es la hora y se pregunta qué es lo que soy/

                            Un nombre una dirección / Una cartilla, un buzón, Un número de expediente.

                           Jaime López, Roberto González. La soga

Qué poder siguen teniendo las cartas escritas en papel, aún en estos tiempos aciagos de hipercomunicación, rapidez, y banalidad. Y eso me sorprende, Julio, por eso, hace poco te escribí una carta para celebrar nuestra amistad. Es cierto, ya casi nadie manda cartas por el correo tradicional, ahora todo es rápido y con el número de caracteres determinado quién sabe por quién carajo que se atribuyó esa dimensión proteica, divina. Pero bueno, a mí me nació tomar papel y pluma y escribirte una a la vieja usanza, y para mi suerte, hasta el papel era viejo y corrugado. Así que comencé:

 

                               Si usted siente internamente que no es nada/ Yo le sugiero que se embarre

                                        esta pomada/ Se sentirá un nuevo ser que limpio nace/ Rompiendo las

                           ataduras de su clase/ Compre, tenga, mire, venga/ Satisfaga sus deseos de ser

                           quien/ En la vida siempre todo le sale muy bien.

                         Roberto González, Satisfaga sus deseos.

“Hola, querido Julio, te escribo esta carta para decirte que te quiero y que pienso mucho en ti, en tu hijos. De hecho, seguido pido  por ustedes, por tu esposa Gaby, que Dios la tenga en el Cielo, en perfecta, iluminada y santa condición. Julio, recuerdo mucho cuando nos conocimos, guardo en mi ser varios instantes que fueron y aún son muy valiosos en mi vida, eventos que quedaron grabados con hierro candente en mi mente y en mi corazón. Por ejemplo, uno de los primeros sucesos que me unieron a ti fueron las rolas, la música, la bendita música. Sobre todo, aquel célebre disco de las  Sesiones con Emilia, con Emilia Almazán, Roberto González y Jaime López. Escuchar ese disco es acordarme de ti. 

 

                                     De día rumbo a la oficina transportando el sueño dentro de un camión

                                 Febril como la obsesión de hallar la mina donde cada tecla deletrea su voz.

                                Morir como mueres hoy, Jaime López 

No me acuerdo bien si ya lo conocía o fue por medio de ti que lo escuché por primera vez, pero lo que sí me queda muy claro es que contigo y con tus comentarios esa fantástica obra de arte me proporcionó momentos claves por sus ideas, sus conceptos, su crítica radical, su visión de la vida, y por supuesto me dio materia para tocar esas canciones por todos lados, con toda la banda. Aunque … los discos de acetato ya iban de salida. Tú traías esa música en un casete, que era lo último en  tecnología de ese momento. Saqué en la guitarra muchas de esas revolucionarias canciones pioneras del después llamado rock rupestre, sino es que todas, y las toqué en cuanto lugar pude. Y las emociones fueron tan intensas que todavía hay quienes se acuerdan de aquellas tocadas y hasta me piden volver a interpretar algunas piezas. 

 

                                              De Tenochtitlán, te dan un cuento, Y de Tlatelolco, una sangría: 

                                                 Son sólo vergüenzas, recaídas; Son, por todos lados, monumentos;

                                                 Son para dormir este momento.

                                               ¡Quítame tu cómic de la vista!, Jaime López

Tú comentabas algo, me influías y me dabas una nueva visión de una frase o fijaba yo más la atención en alguna canción en particular. Cada una de esas rolas fueron Pasto Verde para mí, fueron locura, filosofía, alegría, ruptura epistemológica, ceremonias paganas, creencia en el cambio social, crítica, reflexión lúcida, locura cervecera y humo sagrado, amor extasiado, encuentro, inspiración poética. Hasta la fecha les sigo la pista a Emilia, a Jaime  y a Roberto. Mi pecho se inflama, se hincha, nada más de escuchar dentro de mi cabeza y mi corazón aquella música, al recordar los efectos en  mi mente. Aquellas letras incendiarias, cómo nutrieron y desarrollaron mis propias ideas.

 

                                      ¿Y que hicimos de esas rebeldías?/ Pues nutrir las viejas agonías

                                            Y engordar las mismas jerarquías/ Hasta sus propios policías

                                               Los Rolling Stones nos echarían

                                             Los Rolling Stones nos culparían, Jaime López

Corrían los años de 1982-85, y esa flor musical, bella y luminosa, que ahora tengo en mi jardín, es producto de esa nuestra amistad. He evocado este recuerdo, de entre muchos otros que tengo contigo, para decirte que te quiero, que te extraño, y que tu amistad es muy valiosa para mí. 

 

                                                                 ¿Y con qué fin,/ Toda esta dialéctica en la historia?

              ¿Para qué ir al paraíso estando muertos?/¿Para qué alcanzar la gloria estando vivos,

               Si la gloria está muy lejos de este huerto?

                El huertoRoberto González 

A veces creo que no sé ser muy buen amigo, o quizá he cometido algún error sin querer para contigo, puesto que me has dejado de hablar y te has alejado, pero, aunque no tengo muy claro esto, lo que sí me es diáfano es que te amo y valoro chido todo tu mundo, todo lo que ahora te mueve: el Curso de milagros, Buda, la meditación, Velasco Piña, tu trabajo en comerciales y en cine, toda la gente que has formado en el medio, tu visión de la vida, tus palabras, tu amistad, tu sonrisa, tu presencia, tu Ser y un largo etcétera. Dios te bendiga a ti, a Estela, a Adrián y a Gaby -tu esposa-, por siempre jamás. ¡Ya me iluminaste la mañana! Te abrazo cálidamente Julio, amigo”.

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

18 de agosto del 2021

https://escritosdealfonsofrancotiscareno.blogspot.com

 

 

 



https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/carta-a-julio-c.-7121025.html

jueves, 23 de julio de 2020

Blutch, chamán de los vientos



Blutch, el chamán de los vientos
           “Las aves nacidas en una jaula piensan que volar es una enfermedad”. Alejandro Jodorowski
Volar, volar en un parapente, estable, pero con la mínima seguridad. Un parapente es un planeador muy ligero y flexible que permite volar desde las pendientes de las montañas y sostenerse incluso por horas en el aire,  permite también recorrer grandes distancias. Uno de los documentos visuales que nos deja comprender qué es un parapente y cuáles son sus posibilidades nos lo proporciona la película francesa titulada BlutchSe trata de un documental filmado en 2018 que narra las aventuras de un parapentista que viaja en su planeador por los cielos y montañas de varios países -Tayikistán, Pakistán, India, Nepal, Sikkim y Arunachal Pradesh- en un viaje que durará cuatro meses, en los que pasará peligros, hambre, incertidumbres, asombros, alegrías, y atestiguará la belleza suprema de los paisajes, todo para llegar, tras horas y días de aventuras, dudas y esfuerzos, al  corazón del Himalaya.
  ¿Acaso este viaje no es una metáfora de la vida misma? Vuelas por los aires a alturas insospechadas solamente sostenido en un pequeño artefacto desde el cual contemplas el mundo. Así es también nuestro viaje sobre el planeta tierra, encarnados en un cuerpo poderoso, pero delicado; fuerte, pero expuesto a mil cosas. Y podrías volar en un parapente junto con otros, pero finalmente vas tú solo  atenido a tu propia habilidad, fuerza y conocimiento de la atmósfera, el clima y las circunstancias. Exacto, como la vida misma. Vas con otros, pero finalmente vas solo. Esa es  la dialéctica vida- muerte que acompañará por siempre al ser humano. 
Blutch es un alpinista y parapentista francés  cuyo nombre real es Jean-Yves Fredriksen, que filma él mismo sus aventuras en las montañas y en los cielos. Ha sido el primero en volar en un parapente desde Tajikistán a Nepal, hasta llegar al Himalaya. De este viaje surgió su libro  Vol au-dessus de l'Himalaya (Vuelo sobre el Himalaya).
En este documental, Blutch nos muestra su recorrido por los cielos de varios países en el oriente del mundo, y aparte de disfrutar visualmente sus increíbles aventuras, nos permite una reflexión respecto a nuestro propio vuelo, una metáfora de la propia vida. El Uno está en el todo, y todo contiene al Uno. 
Volar, volar con un mínimo de implementos; volar, volar con el máximo de ánimo espiritual. Desplegarse sorprendentemente por los aires entre picos de montañas, divisando valles a lo lejos, haciendo amigos pasajeros, pero paradójicamente verdaderos, desvelando paisajes humanos, tragedias y alegrías, tristezas y asombro. El asombro es el principio de la filosofía.  Extasiado ante las salidas y puesta  de sol, y tocando con su viejo y fiel violín en las cimas de las montañas  para nadie más que para él, para la madre tierra y para el universo. Afina su instrumento con el infinito. Así viaja Blutch, expuesto a todos los peligros, pero recibiendo la benevolencia de la vida, es bien tratado por el aire, las nubes y las montañas. Es un tipo bendecido, sin miedo, simple y complejo como sus mismos viajes, un chamán de los vientos. Es una águila, un cóndor y un buitre a la vez, de mirada certera puesta sobre su presa que es el mismo mundo. 
Las implicaciones políticas de actos como los que realiza Blutch son enormes. Rompe con la existencia de fronteras aunque a la vez está tan limitado por ellas. Algunos países por los que va pasar le niegan la autorización, lo cual lo obliga a realizar enormes rodeos. Blutch reta  las fronteras porque se da cuenta que desde el aire, desde el cielo, éstas no existen.
Reta también de los sistemas políticos,  porque a pesar de las prohibiciones sufridas logra su meta. Los enormes y complejos intereses geopolíticos que están en juego en la zona entre India, Nepal, Bután,  Afganistán y China, no son fáciles de desentrañar ni resolver. Aún así, Blutch, pese a todo el poderío que le prohíbe volar o descender en algunos lugares, tiene una meta y la consigue. Y ese logro es extraordinario porque muestra que de alguna forma esas potencias tienen pies de barro y no pueden frenar los anhelos de libertad de algunos seres que no conciben fronteras en sus mentes, sino que al contrario, creen en la solidaridad, en el apoyo, en la cooperación, en el asombro, en la reivindicación de lo sencillo, en lo más diáfano de la vida humana por más ingenuo o utópico que esto parezca.  Blutch recibe apoyo por aquí, por allá y por todos lados, porque la gente, en el fondo, comparte los mismos anhelos.  Con sus amigos toca y comparte su violín frente a impresionantes puestas de sol, y no hay quien lo frene ni quien se lo impida, él representa y concreta los más altos valores de los seres humanos. Vuela libre por los cielos, puede descender en donde quiera y encontrar amistad y amor por doquier. Aunque nosotros no volemos en un parapente, podemos sacar grandes enseñanzas de la experiencia de Blutch  porque cada uno estamos en nuestro propio vuelo por la tierra, podemos romper las fronteras que no separan de otros, y podemos encontrar y sembrar la semilla de la amistad, la cooperación y el amor donde sea a pesar de todos los poderes que se opongan, a pesar del aparente triunfo del odio, la maldad, el robo, y el crimen, no sólo existen estos, también vive la propuesta llevada cabo por Blutch que es un gran canto libertario.   
Pero el aporte más importante de Blutch es que nos muestra visualmente la magnificencia de la soledad y el silencio, dos posibilidades que en el mundo común se pierden entre la barahúnda del ruido, masificación y superficialidad.  Blutch es el reencuentro con lo más sacrosanto que tenemos: nosotros mismos y nuestro contacto con la naturaleza y con el universo. El mar, las montañas, el viento, los árboles, el cielo, las nubes, la lluvia, las puestas de sol, la música, el violín, la amistad son el reencuentro con nuestro ser. Son la manifestación de la fuente única y de la unidad de todo, la manifestación de la armonía y la belleza del silencio en soledad. 
Blutch. DocumentalDir. Nicolas Alliot. Francia 2018



Alfonso Franco Tiscareño 
Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 
15 de julio del 2020

sábado, 8 de septiembre de 2018

El gran viejo

Ibas caminando sin estilo, arrastrando unos viejos bostonianos que te quedaban grandes. Los pies sin calcetines, sucios, con costras de mugre. Aparte, de lo hinchado. Ah, viejo, cuánto dolor parece haber habido en tu camino. Tu cuerpo se arrastra cargado por un peso que parece que ya no soportas. Manos ajadas, con grandes uñas llenas de tierra, como las de un gato callejero.  Probablemente tengas setenta años en ese cuerpo que ya no quiere andar, pero qué te queda, aquí estás y no sabes de eutanasias. 
No sé si lo tuyo sea una especie de suicidio. Todo ese escuadrón de la muerte con que a veces te juntas en la cuadra, decrépitos, maltrechos, alcoholizados desde que sale el sol. ¿Acaso  no se están matando lentamente? No sé si lo hacen a propósito o inconscientemente, pero créeme viejo, que para un adolescente contemplar ese decadente espectáculo es difícil de tragar.  Frente a ti tienes a hombres que se están matando envueltos en falsas carcajadas disfrazadas de solidaridad y amistad. Tú vas poco con ellos, eres un lobo solitario,  pero de cualquier forma haces lo mismo.
Y así caminas, la mirada perdida que sólo levantas para echarle aguas al auto que se estaciona o parte,  o para recibir unos míseros centavos que te permitirán comer algo en  el día. Puede que te alcance hasta para un alcoholito del 96 y para un jarrito rojo. El frío pega duro en las calles por la noche.  No hay musas caminando a tu lado, ni, al parecer, seres protectores que te cuiden, pero qué sé yo, la vida podría ser peor aún para ti.  Un traje mugroso, andrajoso, te viste, es que insistes en aparecer elegante. 
El cabello enredado, canoso, descuidado,  barba de muchos días. En tus párpados caídos se adivinan los años transcurridos, caen como cataratas de tristeza. Hay nubes en tus ojos, y no son las del cielo, son las de lustros de descuidos y mala alimentación. ¿Fuiste alcohólico siempre?  No me atrevo a preguntártelo, lo considero impertinente. Viejo, viejo, me siento en el quicio de la puerta de mi casa  a ver pasar el tiempo, y te veo a ti arrastrando pesadamente tus pasos de un lado a otro. ¿acaso eres una metáfora viviente? ¿Quién eres, el karma, el destino, un asceta, un maestro para mí? 
Los poetas me han enseñado a verte diferente. No te juzgo, sólo te interrogo, me cuestiono. La poesía me aconseja al oído y me dice:  “es el gran viejo, y en efecto, es un maestro que el azar ha colocado frente a ti”. Viejo, te observo mientras Nervo y Darío me acompañan. Con Amado Nervo vengo del Mar de la tranquilidad,  y con Rubén bailo  la Canción de otoño en primavera. ¿Acaso yo soy la primavera y tú, gran viejo, eres el otoño? O al revés, ¿a la  desesperanza otoñal de mi alma, viene a iluminar la primavera de la chispa de tus ojos? No sé de escuelas, no sé teorías, pero mis poetas me señalan lo que tú eres. Rubén Darío también arrastra pesadamente sus pasos en una de sus lamentables borracheras, alucina, intenta suicidarse,  mendiga atención. Él, que era tan grande.  Luego te observo a ti, gran viejo, y tú ya ni eso pides. Finges que ayudas al conductor del auto, un poco hacia adelante, un poco hacia atrás como tu misma vida, para que el coche siga e inicie su camino, pero nada más. Sólo estiras la mano, y luego guardas los quintos en la bolsa raída de tu viejo saco que parece fue negro.      
Gran Viejo, quiero escribir tu nombre con mayúsculas, porque aunque quizá ni te importe y nunca lo sepas te respeto, te admiro y te tengo cariño. ¿Cariño? Sí, y ni yo mismo sé por qué. No sé ni dónde vives ni quién eres, cuál será tu nombre ni si algún día tuviste mujer y trabajo. A mis 13 años no entiendo aún muchas cosas. En dónde perdiste todo, si es que algún día  lo tuviste. Dime si es que a alguna altura de la cuesta se pierde la esperanza y el anhelo, pájaro solitario.
Hay un sistema explotador y corrupto, eso es verdad, pero a pesar de ello el amor y el trabajo pueden ser una bendición, una salida. ¿En qué estación te dejó el tren de la vida? ¿O fuiste tú el que decidió abandonar los misterios del viaje? Si fue así,  dime por qué, anda, ilústrame, no ves que no sé  nada y apenas estoy comenzando mi vuelo. Hueles a mugre, viejo, y nada me contestas, o mejor dicho, ese silencio es tu respuesta. Te sientas en la banqueta, enciendes una de tus colillas de cigarro y nada me respondes. Quizá sea mejor, exacto, debo encontrar mis propias respuestas. 
Aquí sí hay responsables, nadie diga que no. Toda nuestra historia está sobre tu espalda,  viejo amigo. La historia del país, la de tu ciudad, la de tu familia, la tuya propia. Sin duda por eso caminas con el torso inclinado,  tanto peso has cargado. Una historia de explotación y ruinas, de gobiernos y empresarios corruptos que no han sabido construir un país justo, más tu propia familia que no supo hacerte fuerte, y sobre todo esto tu propia inopia que no quiso fajarse sabroso con la vida. 
Vuelvo a Amado Nervo, cada quien es el arquitecto de su propio destino, y tú elegiste, en ultima instancia, el que ahora arrastras por las calles del barrio, afuera de esta cantina donde ahora cuidas autos ajenos. Por eso es que vistes ese traje estilo Clavillazo, que te queda tan grande de los brazos y que arrastras de los pies. Tus zapatos bostonianos se te medio salen del talón a cada paso. Eso es lo que elegiste conscientemente ¿o no?, eso y nada más. No hay medias tintas con la existencia, no hay forma de trucarla, cosechas lo que siembras. Qué brutal y verdadero, qué certero.  
La historia humana que te cayó encima es la respuesta.  Se dice que aquí te tocó vivir, algo así como: ya ni modo. Se me hace muy pesimista, muy pasivo. Todos tus antepasados tienen responsabilidad en lo que ahora te pasa, viejo, pero ellos ya no están aquí ahora para rendirte cuentas o una explicación, así que te decidiste por la fácil. Y yo aquí, sentado en el zaguán, mientras el Gran Viejo me acompaña. Y sin abrir unos milímetros la boca, me da una lección peripatética acerca de la vida.
 ¡Eureka! Descubrí tu encanto, una chispa de luz en tu mirada, a pesar de todo, a pesar de la sombra siniestra que te ha acompañado en tus caminos. Pude ver esa chispa un día que sonreíste levemente al pasar a mi lado.  ¿La vi o es lo que quise ver? Quizá hasta a la contra de tu estado de ánimo, esa luz en el fondo me mostró encarnada eso que llaman esperanza. 



Alfonso Franco Tiscareño 
Para Vitral, del suplemento Barroco. Diario de Querétaro 
1 noviembre  2017

miércoles, 28 de febrero de 2018

¿Existe la amistad?

¿Existe la amistad?
En un mundo plagado de guerras y desastres como ha ocurrido en la corta historia de la humanidad, siempre valdrá la pena hablar del amor. A pesar de los errores, de los sinsabores, de las traiciones, de lo que sea, siempre será pertinente invocar su  nombre. La vía del amor como la única salida real, pertinente, viable y concreta para enfrentar el caudal de problemas a los que se enfrentan las relaciones humanas.  Ya hemos señalado que Platón  plantea en su libro Diálogos, que aún para construir un Estado poderoso es necesario contar con el recurso del amor, aunque siempre es necesario colocar a éste en un contexto histórico determinado.

A nivel de las relaciones personales se vuelve todavía mas cercano y palpable el poder que el amor tiene para que los seres humanos estén contentos y puedan disfrutar sus vidas. Dice Aristófanes en el Diálogo Banquete: “Que nadie se ponga en guerra con Eros, por que ponerse en guerra con él es atraerse el odio de los dioses. Tratemos, pues, de merecer la benevolencia  y el favor de este dios, y nos proporcionará la otra mitad de nosotros mismos, felicidad que alcanzan muy pocos ”. (Platón.  Diálogos. Ed. Porrúa. 2005. México. p. 511)

La sentencia de Aristófanes es tremenda. El que no se ponga del lado del amor, pagará las consecuencias. Y la verdad de este dicho la podemos atestiguar desde nuestro entorno más  cercano, hasta el más amplio. El amor es más que una entelequia fresita de cursilerías y ñoñadas. El amor es un recurso concreto que construye formas de vida concretas.  Cuando se lleva a la práctica como una forma de vivir proporciona un tipo de felicidad “que alcanzan muy pocos”.

Dice Aristófanes: “…estoy seguro de que todos seremos dichosos, hombres y mujeres, si, gracias al amor, encontramos cada uno nuestra mitad...” (p.511) Es decir, a nivel de las relaciones interpersonales, el amor marca un derrotero definitivo, y, dichoso será, de los pocos, el que encuentre a su otra mitad.

Siguiendo el camino socrático, el de la mayéutica, el de la poiesis, es que podemos acercarnos para comprender cada vez lo que pueden ser el amor y la amistad. Hay que hablar con nuestro seres queridos y preguntar, preguntar, hablar, conversar, intercambiar puntos de vista, no quedarnos callados, no vivir en soledad los pensamientos que nos alegran o nos atormentan. Mirarnos a los ojos, abrazarnos, escucharnos, son acciones que permiten un acercamiento más sincero,  actividades que nos permiten comprender cada vez más lo que pueden ser la amistad y el amor. Lysis o de la amistad, es otro diálogo que forma parte del libro de Platón que ya hemos citado. Ahí  Sócrates dice: “Hay una cosa que yo deseo desde mi infancia…uno quiere tener caballos; otro, perros; otro, oro; otro, honores. Para mí todo esto es indiferente, y no conozco cosa más envidiable en el mundo que tener amigos, y querría más tener un buen amigo  que la mejor codorniz…preferiría un amigo a todo el oro de Darío, y a Darío mismo; ¡tan apetecible y tan digna me parece la amistad!”.

A pesar de esto, para Sócrates  es muy difícil descubrir lo que es el amigo, la amistad. Después de una larga disquisición con Lysis y con Menexenes, no logra definir bien a  bien qué es la amistad. A lo más que llega es a comprender que lo conveniente, lo que nos conviene, es lo que define que exista o no la amistad entre los seres humanos, pero diversas contradicciones entre lo conveniente y lo semejante, lo llevan a cuestionar el concepto encontrado con tantos trabajos.

Todo el que ha querido tener un amigo, y el o la que los ha tenido, sabe muy bien lo difícil  que es sostener una amistad.  Siempre está en riesgo, siempre está amenazada por los malos entendidos. De hecho, en la Biblia se señala que la fuente de todas las discordias son los mal entendidos, las intrigas (Proverbios 16:28). Jesús en los Evangelios (Juan 15: 12-15) señala que no hay  mejor amigo que el que da la vida por sus amigos. Esto puede tomarse literalmente, como en el caso de él mismo, o metafóricamente. “Dar la vida” puede significar amar, ayudar, cooperar, solidarizarse, no abandonar nunca a un amigo, ni en las buenas ni en las malas. Este concepto de Jesús nos acerca a una más acabada idea de lo que puede ser la amistad.

Pero decirlo es muy fácil, ¿Quién lo puede probar en el terreno de las acciones, de los hechos? Pienso en el triste caso entre Octavio Paz y Carlos Fuentes. Una amistad tan solida, fecunda, admirable, que por un diferendo crítico  terminó en tan lamentable forma, y nunca se resolvió. Murieron sin haberse reconciliado.

Hay quien de plano relega a una instancia menor la amistad entre seres humanos. La gente menciona un dicho popular tremendo, brutal, frío, pero certero -según señalan muchos-: “no hay mejor amigo que un peso en la bolsa”. Es una frase gélida, pero que ha muchos se les ha revelado como una verdad objetiva por las circunstancias que han vivido. Aún así, es una frase que implica una profunda soledad y una gran desesperanza respecto al género humano. Guarda también un grado de verdad: es el propio poder el que puede salvarte de un apuro, el que te puede dar la ayuda. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que ese poder propio, por más frío e independiente que parezca, viene de una relación con los otros. Una relación de trabajo, de negocios, de conveniencia, de lo que sea, pero en relación con otros, y por tanto siempre la otredad, el otro, puede ser fuente de aprecio, de ayuda, de solidaridad, de amistad.

No confundir amistad con complicidad, la amistad verdadera es crítica, por eso es tan difícil conseguirla, cultivarla. Prácticamente a nadie le gusta que le digan sus verdades, pero quién si no un verdadero amigo puede señalarte los errores. Y sin embargo, es tan urgente la presencia de amistad en el mundo. Es la única, porque es amor, que puede aportar comprensión y buena voluntad en los diversos problemas que se presentan a diario. Señala el filósofo Arthur Schopenhauer al respecto que nada es mejor a “la ignorancia del mundo como alegar, cual prueba de los méritos y valía de un hombre, que tiene muchos amigos. ¡Como si los hombres otorgasen su amistad con arreglo a la valía y al mérito! ¡Como si, por el contrario, no fueran semejantes a los perros, que aman a quien les acaricia o solamente les hecha huesos que roer, sin mas halago! Quien mejor sabe acariciar a los hombres - aun cuando sean asquerosas alimañas -, ese tiene muchos amigos."

Epicteto (55-135 d.C) señala en su libro Manual y máximas: " ¿Ves esos perros que están jugando? Diríase que son los mejores amigos del mundo, a juzgar por sus fiestas, sus caricias, su bullicio y sus lametones, ¿verdad? Pues echa en medio de ellos un hueso y verás lo que ocurre. Esta suele ser la amistad entre padres, hijos y hermanos. En cuanto se ofrece un motivo de disputa: dinero, tierras, una querida, bienes de cualquier clase, ya no hay padre, ni hijo, ni hermano".

Son muchos los pensadores que han abordado el tema de la amistad. Quien esté interesado en profundizar  indague en Sócrates,  Platón,  Aristóteles, Schopenhauer,  Nietzsche. Estudie lo que dicen estos filósofos y compárelo con sus propias experiencias. Es un tema inagotable que estará siempre sobre la mesa de debates mientras el ser humano exista.  Y, aunque a veces no lo parezca, vale la pena nutrirse de la sabiduría, vale la pena regar el campo florido de la amistad, pasearse por sus campos y respirar su aroma. No importa si alguna vez nos equivocamos, si no hemos valorado la amistad, incluso si hemos traicionado  a algún amigo. En todo caso, como dijo Cristo, vete y no lo hagas más. Siempre habrá la oportunidad de sembrar la flor de la amistad.


Alfonso Franco Tiscareño
Para Vitral, en Barroco. Diario de Querétaro
22 de febrero del 2018
www.escritosdeaft.blogspot.mx

jueves, 15 de febrero de 2018

14 de febrero, día del amor y la amistad

Tristemente un día tan importante como este se ha convertido en una fiesta comercializada o en un deshago del resentimiento, la frustración y la revancha. Pero este día merece ser revalidado en toda su dimensión, merece ser rescatado y extraer de él lo valioso y poderoso que contiene. Todo es según el color del cristal con que se mire, y hay quienes preferimos verlo con los ojos de la reivindicación.
El tema del amor es abordado varías veces en un texto fundamental para la humanidad. Se trata de los Diálogos, escrito, con toda la influencia socrática, por Platón. La gente, en general,  no se nutre de la sabiduría, sino con páginas  vulgares, en las redes sociales, que dicen cualquier cantidad de disparates. Y siempre que se acerca el 14 de febrero se ha puesto de moda denostar al amor. Esa tendencia grinch respecto al amor y la amistad, debe ser cuestionada fuertemente por nefasta y dañina para la sociedad en su conjunto. En cambio, compartimos totalmente las palabras de Fedro, citadas en el diálogo llamado el Banquete, en los Diálogos : “¿En qué consiste que en medio de este furor de alabanzas universales, nadie hasta ahora ha emprendido el celebrar dignamente a Eros, y que se haya olvidado dios tan grande como este?”

Como sabemos, Eros es el dios del amor y la sexualidad entre los griegos,  y es conocido como Cupido, entre los romanos. De estos  mitos podemos aprender grandes lecciones aplicables a la vida concreta. Sobre todo para no vivir vacíos en esta era de desesperanza, en esta etapa del Amor líquido, como ha titulado su libro el sociólogo Zygmunt Bauman. La moda de atacar al amor en las redes sociales no es sólo una cuestión personal de individuos amargados, sino que obedece también a circunstancias contextuales, es resultado de la época en que vivimos: la posmodernidad.
Bauman señala que se vive una época de relaciones poco duraderas, convenencieras, comercializadas. En una palabra: cada vez es más difícil amar y ser amado. Y se dan paradojas que demuestran la crisis que vivimos en el terreno del amor. En una sociedad profundamente individualista y egoísta, el ser humano es incapaz de amarse a sí mismo. ¿Quién puede amar a otro si no conoce el amor para sí mismo? Pero no se trata ni se propone la adulación ególatra, narcisista, sino el conocimiento de sí mismo socrático. En la medida en que me conozco valoro y aprecio a los demás porque sé que son igual que yo y deben ser tratados con amor y respeto. Es el In lak’ech, hala ken, de la cultura Maya que significa: yo soy otro tú, tú eres otro yo.
Dice Bauman en el libro citado: ”La aceptación del precepto de amar al prójimo es el acta de nacimiento de la humanidad”. (p. 106) Si no eres capaz de conocerte y amarte a ti mismo, si no eres capaz de amar a los demás, ¿cómo puedes pretender amar a esa mujer o a ese hombre si no conoces ni has practicado el amor? Por más buenas intenciones que tengas refleja que no has pensado a profundidad en el tema, ya sea por inexperiencia, por ignorancia, por maldad o por todo junto. El primer paso para amar a otro ser es amarse y conocerse a sí mismo. Este es un proceso, muchas veces largo y doloroso, que llevaría a la gente a sostener relaciones amorosas hasta que tuvieran 60 ó 70 años. Esto no es posible. El despertar del deseo sexual, que aparece con fuerza en la adolescencia,  no da para esperas tan largas. He aquí otra paradoja.
Se ha descuidado totalmente esta temática del amor y la amistad, y se ha dejado, con cierta razón, en manos de las familias. Se supone, sin razón, que ya la vida le irá enseñando a cada uno el camino a andar. Nada más equivocado. Es a nivel de políticas públicas donde debe gestarse la educación para el noviazgo y el matrimonio, la educación para ser padres, para el manejo de las emociones, y también, la educación para aprender a amar.
Esta idea no es una simple locura, es el amor, la solidaridad, el respeto, el desarrollo y la practica de una ética y una moralidad, lo que puede dar lugar a desarrollar una sociedad más sana. Señala Zygmunt Bauman: “Amar al prójimo requiere un salto de fe; sin embargo, el resultado es el acta de nacimiento de la humanidad. Y también representa el aciago paso del instinto de supervivencia hacia la moralidad.                                                                             
Ese paso convierte a la moralidad en  una parte, y tal vez en una conditio sine qua non, de la supervivencia”. (p. 106)
Las relaciones amorosas entre dos seres humanos también deberían pasar por este tamiz, de esta manera lograrían más claridad, más profundidad, mejores resultados. Porque por ahora, ¿sobre qué elementos están fundadas? En el número de divorcios y separaciones podemos tener una primera respuesta. A parte de las parejas que sin separarse, es decir, estando juntos, su vida es un infierno. Aquí volvemos a la pregunta inicial de Fedro, y vamos aún más allá.
La filosofía griega, como muchas otras culturas nos indica por qué el amor es parte central de la vida humana: “También es de todos ellos (Eros) el que hace más bien a los hombres; no conozco mayor ventaja para un joven, que tener un amante virtuoso; ni para un amante, que el amar un objeto virtuoso. Nacimiento, honores, riquezas, nada puede como el amor inspirar al hombre lo que necesita para vivir honradamente; quiero decir, la vergüenza del mal y la emulación del bien. Sin estas dos cosas es imposible que un particular o un Estado haga nunca nada bello ni grande…Hombres unidos de este modo, aunque en corto número, podrían en cierta manera vencer al  mundo entero”. (Diálogos.  El banquete. Ed. Porrúa. P. 499)
Digan ustedes si tiene razón este Diálogo o no. México está urgido de amor, se desangra      brutalmente por la falta de justicia social, por la criminalidad, por la impunidad y la corrupción, por la  falta de valores y por  la falta de amor. La falta de amor al prójimo es de un nivel espeluznante, pavoroso. Pensemos nada más en la cantidad de desapariciones forzadas o de feminicidios que se cometen en el país, y tendremos una idea de la gravedad del problema. “Sin estas dos cosas -la vergüenza del mal y la emulación del bien- es imposible que un particular o un Estado haga nunca nada bello ni grande”… esas palabras resuenan muy a menudo en mi mente.
Por todo esto es que es un gran regalo tener un día para celebrar el amor y la amistad. No es cosa de un día, es asunto de toda la vida, de cada día, con sus caídas y sus plenitudes. El amor y la amistad es una construcción que se edifica a diario, en cada acto; es un jardín que se cultiva, es una flor que se riega a la luz del sol. No importan las diferencias, al contrario, eso fortalece la amistad. Como dice Carlos Fuentes de su amistad con Julio Cortázar: “Nuestras diferencias, sin embargo, aumentaron nuestra amistad y nuestro mutuo respeto, como debe ser en el trato inteligente entre amigos, que no admite ambición, intolerancia o mezquindad. No puede, realmente, haber amistad cuando estos defectos arrebatan al que se dice nuestro amigo.”
Se ama y se tienen amigos no para ser idénticos, no para someterse, sino para ser libres y crecer juntos, a pesar de toda contradicción. Esa es la enseñanza de los que saben. Si la fiebre de la plaga emocional asoma a tus redes sociales o a tu entorno vociferando contra el amor, echando pestes y cantando loas a la amargura y la revancha, al resentimiento, quizá sea tiempo de acercarnos a la sabiduría perenne para escuchar un consejo constructivo, unas palabras que nos fortalezcan y nos hagan ver con claridad el valor inmenso de todo lo que nos rodea. El 14 de febrero es un pretexto, una oportunidad para meditar, reflexionar y valorar la grandeza sublime del amor y la amistad.

  Barbie ¿feminista?    II/ II El monólogo de la señora Gloria prosigue diciendo: “ Es literalmente imposible ser mujer. Eres muy hermosa y ...