Los libros de autoayuda.
Conozco gente que casi brama y despotrica contra los libros de autoayuda. Los consideran tontos, inútiles, simplones, etcétera. Afirman que no aportan nada, que hay que leer a verdaderos filósofos, a los grandes pensadores. Les he preguntado que a cuáles han leído, y trastabillando algunos me responden que … bueno … a Platón … a Aristóteles …y como cuál libro de ellos, les pregunto … bueno … los Diálogos … cuál Diálogo … me han dicho que en ese momento no se acuerdan exactamente... Si leyeran más a fondo o releyeran, suponiendo que eso fuera cierto, encontrarían que muchos de los conceptos planteados en los textos de los grandes filósofos y/o filosofías, se encuentran también, más o menos desarrollados, en los vituperados libros de autoayuda
Hoy quiero citar, como ejemplo, el concepto de “acéptate tal como eres”, que se repite insistentemente en el libro Tú puedes sanar tu vida, de Louise L. Hay (Ed. Diana). Ella fue una importante escritora de libros de autoayuda. Para los que critican estos libros como huecos, incluso tontos, light, el concepto citado sería incluido en dicha adjetivación, pero en cambio, si lo encuentran en un texto filosófico, entonces lo exaltan y lo citan, con su fuente por supuesto, para que tenga más fuerza. Pues bien, el mismo concepto lo he encontrado en la filósofa tántrica en los comentarios al libro sagrado hindú, que tiene cinco mil años de antigüedad, el Vigyan Bhairav Tantra. Acerca de este libro, Osho comenta en El libro de los secretos, capítulo 2: “El tantra dice que te aceptes a ti mismo tal como eres. Es una aceptación profunda”.
Exactamente el mismo concepto, pero si lo indica un libro de autoayuda es basura para muchos, o cuando menos no digno de importancia. En cambio, si la cita viene de un libro filosófico, entonces es digno de tomarse en cuenta y recomendarse. Y como este concepto apuntado aquí, he leído acerca de muchos otros que encuentro en ambas partes, libros de autoayuda y libros de filosofía, lo cual lleva a algunas conclusiones: a.) los humanos funcionamos en gran medida a partir de prejuicios, nos falta mucho aparato crítico para cuestionar infinidad de ideas falsas a partir de las cuales actuamos; b.) nos falta conocernos profundamente para ver de dónde viene lo que creemos. Nos falta conocer nuestra esencia, ir a lo fundamental en casi todos los temas y conceptos que nos construyen.
Los libros de autoayuda pueden servir como un primer acercamiento a diversos temas de la filosofía. Cierto es que pueden existir diversas calidades entre estos textos, pero aún así, cualquiera puede servir como primer paso. El punto es precisamente el señalado, ir más y más a fondo en los temas abordados, pero sobre todo llevarlos a la práctica, ya que ahí está el campo fértil en donde se cosechan las flores, la práctica es la escuela del aprendizaje y la evolución. Hay que acercarse sin miedo y sin prejuicios a estos libros, verlos como una primera puerta. Claro, este paso no es necesario para todos, es sólo para el que guste, para el que lo necesite, cada quien tiene su propio nivel. Cuando el alumno está preparado -dice un refrán- aparece el Maestro. A cada uno según su momento.
Otro de los temas recurrentes en los libros de autoayuda es el de conocerse a sí mismo. La autora de libros de autoayuda Lise Bourbeau insiste en sus libros en la importancia vital de conocerse y aceptarse. Es otro concepto que se emparenta con los grandes temas de la filosofía y sus autores, como por ejemplo Pitágoras, Sócrates, Platón. Para estos filósofos es una cuestión vital conocerse a sí mismo. Sócrates lo señala con una contundencia que nunca es suficiente. Pero aquí volvemos a lo mismo. Si lo señalan autores de libros de autoayuda, parecen, según algunos, ideas ilusas, guangas, bobaliconas. Ah, pero si citamos a los filósofos griegos, entonces sí son conceptos dignos de tomarse en cuenta.
Muchos presumen de filosofías que no conocen ni nunca han leído más allá de alguna reseña, y sin embargo, se atreven a señalar como basura a los libros de autoayuda. Cualquier verdadero amante de la filosofía saben que ésta parte de las preguntas más elementales, más simples, de las que incluso parecen infantiles. No es necesario ser filósofo profesional para interesarse por la filosofía. Incluso, como ya lo señaló Antonio Gramsci existe la filosofía profesional y la filosofía de la gente común. En cierto sentido, todo ser humano es un filósofo en la medida que tiene una concepción, aunque sea mínima, respecto a los temas más importantes de la vida humana. ¿De dónde venimos, a dónde vamos, para qué vivimos, cuál es el origen de la vida? Dice Antonio Gramsci: “En su concepción, la filosofía como actividad humana y resultado de ella, encarna la cultura en sus expresiones económicas, políticas, jurídicas, éticas, estéticas, etc. y en los niveles cotidianos, psicológicos e ideológicos, integrados en una especial concepción del mundo que da cuenta de la existencia humana en su devenir progresivo en la historia. Por ello, explica Gramsci: " la filosofía de una época histórica no es, por consiguiente, otra cosa que la " historia" de dicha época (...) Historia y filosofía son indispensable, en ese sentido forman un bloque … Gramsci no niega el valor de la filosofía de los filósofos, lo que sí rechaza es que se eleve y estatuya como única filosofía, al margen de sus fuentes nutricias ( realidad, cultura, formas ideológicas) y los otros saberes producidos por las masas en sus diversas manifestaciones, que en última instancia, todos conforman la totalidad filosófica en forma de concepción del mundo.".
Es necesario dejar atrás las poses y comprender que cada quien tiene su nivel, y que a nadie le hace mal amarse y conocerse cada día más a sí mismo, venga de donde venga la idea. Desde los niveles básicos que proporcionan los libros de autoayuda se puede ir escalando hasta el estudio, conocimiento y praxis de los grandes sistemas filosóficos. La luz de la sabiduría brilla y es para todos. Volveremos al tema.
Alfonso Franco Tiscareño
Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro
31 de diciembre del 2019
https://www.diariodequeretaro.com.mx/local/barroco/los-libros-de-autoayuda-4670283.html
La literatura, el arte y la cultura pueden enriquecer y transformar la vida personal y social. Textos de Alfonso Franco Tiscareño.
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jueves, 9 de enero de 2020
lunes, 14 de mayo de 2018
Estoicos del siglo XXI
¿Es posible que el pensamiento de un hombre pueda tener vigencia durante casi 2000 años? Ni siquiera tenemos una noción muy clara de lo que puede significar tanto tiempo. Se nos hace demasiado, y para quien haya vivido intensamente los años están tan llenos de eventos que son difícilmente recordados en su cabalidad. ¿Cómo es posible que un pensamiento pueda trascender tanto en el tiempo? Pues sí, es posible, y sin duda esto se debe al valor y vigencia de tal pensamiento. Hay varios autores que hablan de la importancia del pensamiento estoico en la actualidad. Uno es el libro A Guide to the Good Life: The Ancient Art of Stoic Joy (Guía para la buena vida), de William B Irvine. También está el texto Cómo ser un estoico. Utilizar la filosofía antigua para vivir una vida moderna, de Massimo Pigliucci. Estos libros subrayan lo importante que es tener una filosofía de vida para no caminar a ciegas, a tontas y a locas, y señalan las aplicaciones concretas que pueden tener en la vida actual.
La vigencia de la filosofía estoica es tal que anualmente se celebra la Semana del estoico. Se trata de una reunión filosófica organizada por la Universidad de Exeter, en Inglaterra, en donde se aprende estoicismo, se lleva a la vida diaria, y se evalúa si la práctica de estos preceptos logran un cambio concreto en el acontecer de las personas. Dicha semana propone esta filosofía como un “… sistema operativo mental para una vida más completa y feliz”. Estos acontecimientos son prueba palpable de que el estoicismo ha trascendido en el tiempo y sigue vigente. Vale la pena preguntarse por qué y cómo lo ha logrado.
Concentrémonos en la obra del filósofo Marco Aurelio. ¿Qué sigue siendo válido de su obra y por qué? De entrada podemos apuntar que desde que el humano es humano, siempre las nuevas generaciones se han alimentado, en todos los sentidos, de las que les precedieron. Si cada nueva generación tuviera que comenzar de nuevo, el humano no sería lo que es: un ser pensante, que puede pensarse a sí mismo, con historia y cultura, tecnología y ciencia, arte y filosofía. Es por estas razones que el pensamiento de los prohombres sigue vigente. Son fuente, manantial del que se puede abrevar permanentemente para seguir creando. Entonces, revisemos, desde la cotidianidad de nuestra vida, qué es lo que hace vigente el pensamiento de Marco Aurelio. Una cosa parece clara: en contra de quienes quieren relativizar todo, encontramos que hay verdades que son aplicables a cualquier cultura y contexto.
Para el posmodernismo la era de las grandes narrativas ha terminado, pero la realidad, la terca realidad, los desmiente. Hay verdades que no son relativas, cuando menos hasta ahora. Son grandes verdades aun en su simpleza, son verdades que encontramos entre los sabios de todas las latitudes. Es lo que se ha denominado sabiduría perenne, se puede recurrir a ella una y otra vez sin el menor desgaste, siempre nutre, siempre guía.
Aunque aparentemente pequeño, el libro Meditaciones, de Marco Aurelio, no puede juzgarse por su tamaño. Es rico en ideas, contenidos. Sólo con un ensayo muy amplio se podrían analizar todos los libros que lo componen. Únicamente tomaremos algunos conceptos que nos han parecido relevantes por su vigencia y veracidad.
La importancia del concepto Presente para Marco Aurelio y para la filosofía estoica tiene un valor capital. El presente es lo único que tenemos en la vida, en el universo; no debe desperdiciarse en tonterías, al contrario, hay que hacerlo brillar, resplandecer. El pasado ya no existe. Se pude regresar a él para enriquecerse con la reflexión, nunca para vivir en el reproche. El futuro no existe, todo está por construirse, y se forja en el presente. “Aun en medio de los accidentes y del pesar queda un resquicio: el de la felicidad sin ataduras por apreciar la vida presente” (Libro cuarto), “Goza pues el presente” (Libro octavo), “Únicamente contamos con el presente para vivirlo y perderlo al instante”(Libro doceavo).
Otro concepto clave en la filosofía aureliana es el de la brevedad de la vida. Al estar vivos creemos que estaremos siempre aquí, que tendremos todo el tiempo del mundo. No alcanzamos a comprender ese mundo de muertos al que tarde o temprano llegaremos. Muchos incluso evitan hablar del tema. Marco Aurelio es contundente: “¿Sabemos acaso cuánto dura la vida? No dura más que un destello en el universo.” (Libro segundo).
Muchas veces pensamos “luego lo hago, luego pido perdón, luego le digo cuánto lo quiero, luego lo voy a ver, luego le demuestro mi cariño, mañana le doy las gracias”, pero el filósofo nos dice que “No te levantes a diario con la falsa idea de contar con todo el tiempo del mundo. La muerte puede acechar en cualquier esquina, en consecuencia aprovecha la vida para trabajar con energía haciendo el bien.” (Libro cuarto).
Cuántos no caemos bajo el dominio de la ira, y hacemos de nuestra vida y la de los demás un campo de amargura. Frustración, desánimo, depresión son los síntomas de estos tiempos. La rabia, el desquite, el coraje. Podemos ver con que odio responden muchos en las redes sociales o en el hogar ante la más mínima critica. La ira es la negación del amor. Para Marco Aurelio la ira es un desperdicio del tiempo tan valioso y corto que tenemos para vivir. No vale la pena estar enojados. Mejor resuelve tus frustraciones y no te amargues ni amargues a los demás. Es un trabajo permanente, nadie está exento de caer en el enojo, lo importante es recapacitar y ser capar de perdonar, perdonarse, y otra vez a recomenzar. “Antes de experimentar cualquier ira, recapacita sobre la brevedad de la vida, ya que en instantes todos los hombres bajaran a la sepultura” (Libro décimo primero).
Hay quienes creen que se puede vivir la vida, el día a día, a como salga, sin ningún plan y menos una guía. Por eso estamos como estamos. Para los estoicos la vida debe vivirse con intensidad y claridad, y para ello es necesario tener objetivos, planear y ejecutar, llevarlos al terreno de la acción. La generación nini es la negación de estos preceptos, gente que ni estudia ni trabaja ni nada de nada. “Organiza acción tras acción de tu vida, y si lo consigues podrás quedar satisfecho” (Libro octavo) Esa es la respuesta de Marco Aurelio.
La filosofía no es cosa de viejitos exóticos aislados en una cueva en la montaña. La filosofía no es pensar en abstracto en la inmortalidad del cangrejo. No, la filosofía es una lámpara para caminar en la oscuridad, es una antorcha para andar el camino. Aterriza en actos y actitudes concretas en el acontecer diario. Acercarse a ella no significa ser especial ni sabio ni loco, significa pensar para actuar en el mundo. A pesar de las contradicciones, a pesar de los errores y caídas. No importa, una y otra vez hay que volver a la sabiduría para nutrirse y regresar a caminar en el mundo corrigiéndose siempre, evolucionando, construyendo desde nuestro entorno a la sociedad.
Sabemos lo difícil que es corregir una conducta, a veces siquiera darse cuenta. Se hace el intento de cambiar, para a las primeras de cambio volver a tropezar con la misma piedra, volver a caer en el mismo error. Por eso es importante la crítica y la autocrítica, escuchar a los otros, volver a repasar nuestra filosofía, volver a meditarla, revisar bajo su luz nuestros actos, y otra vez intentar nuestra transformación. Nuestro cambio es el cambio de nuestro entorno.
viernes, 9 de marzo de 2018
Marco Aurelio, el estoico
Estatua ecuestre de Marco Aurelio. Museo Capitolinos
Marco Aurelio, el estoico
Para Alicia Hernández y Alicia Ortega
Hay mucha gente no sólo hablando de amor, sino llevando a cabo actos de amor. En el trabajo, en su casa, con los vecinos, con amigos, con los animales, con la naturaleza, con desconocidos. Que no aparezcan en los medios tradicionales o no se publiquen en las redes no quiere decir que no existan. Están ahí, existen, a pesar de, y muy por encima de, los crímenes, asaltos, injusticias, violaciones y acosos, de la ojetez.
Esos actos de amor y bondad están ahí no para ser publicitados y admirados, existen porque obedecen a los más altos ideales de los que son dignos de llamarse humanos. No necesitan de alharacas ni de presunciones, simplemente alimentan a diario al mundo con su efectividad y su belleza. En efecto, canto con Fito Páez y con “La Negra” Mercedes Sosa “Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón”. Qué pedazo de canción, es un himno, una clase maestra, una guía para caminar en la vida.
Si no fuera por esos diarios actos de amor, a todos los niveles, el mundo humano ya hubiera valido gorro desde hace mucho. Son esos actos secretos los que sostienen la existencia humana desde lo más profundo de la vida. Son los que han permitido que desde la época paleolítica el ser humano siga viviendo en la Tierra. Si no comprendes esto tu vida no ha valido la pena, no sabes quién eres ni a dónde vas. Solo vegetas, si no es que vas haciendo daño. Todos hemos pisado ese infierno, pero algunos luchan a diario por salir y tomar conciencia de la maravilla que es estar vivo en el planeta, en el Sistema solar, en la galaxia, en el universo. Y no es pequeña cosa.
Esos actos diarios de amor que construyen la vida, se gestan desde abajo, desde lo cotidiano. Los párrafos aquí citados están tomados del libro Máximas y enseñanzas, de Marco Aurelio (Ed. Lectorum. 3ª. ed. México 2010). Como lo señala este filósofo estoico (Roma 121-180) en su libro primero: “Mi abuelo me enseñó buenas costumbres y a ser paciente…Mi madre me educó en la piedad y el bien a los demás. A no hacer ni pensar en el mal…Sexto me dijo que hay que tratar con mucha atención a los amigos…Mi hermano Severo me enseñó que el amor al prójimo es amor a uno mismo, a la verdad y a la justicia…sin tener duda de las grandes ventajas que deparan los amigos…Mi maestro Máximo me dijo que conocerse a sí mismo me lleva al control de la ira, a soportar las enfermedades…Tito Antonino…me enseñó a conservar la calma, (a) llevar a cabo una misión hasta el final. (A) Saber escuchar a los demás.” Y la cita podría seguir y seguir. Como se puede leer, los principales valores se adquieren en la primera educación, y son los que permiten construir la vida de manera crítica y solidaria. No es cuestión de moralina, es una cuestión de construcción de la realidad social.
Marco Aurelio fue uno de los llamados Cinco Buenos Emperadores, y es uno de los representantes más importantes de la filosofía estoica. Un hombre sabio que a la vez fue gobernante en un período muy difícil para el imperio romano, dados los ataques de las tribus bárbaras, las sublevaciones y las revueltas internas. Su obra más importante se titula Meditaciones y fue escrita al calor de múltiples batallas entre los años 170 y 180. Como emperador persiguió a los cristianos y dirigió personalmente batallas sangrientas, sin embargo, se le considera más filósofo que soldado.
Marco Aurelio es considerado un filósofo estoico. Esta escuela se caracteriza por “el dominio y control de los hechos, cosas y pasiones que perturban la vida, valiéndose de la valentía y la razón del carácter personal. Su objetivo era alcanzar la felicidad y la sabiduría prescindiendo de los bienes materiales”. En esta corriente la calma y la serenidad, la ataraxia, son muy importantes, claves, determinantes; así como el ánimo de aceptabilidad frente a las adversidades de la vida. La razón y la virtud como guías.
No se tiene conciencia plena de la vida, no se está consciente que cada acto podría ser el último. Dice Marco Aurelio (Libro cuarto): “No te levantes a diario con la falsa idea de contar con todo el tiempo del mundo”. Aquí no tratamos de plantear un sistema donde todo sea color de rosa e ideal, se trata, simplemente, de subrayar la otra cara de la moneda, de la que se habla poco en los medios, en las redes sociales, e incluso, en el arte. Muchos creen que con levantarse cada día y repetir su aburrida rutina es suficiente, no conciben, no se les ocurre o les da flojera, acercarse a alguna filosofía que nutra su existir, creen que con lo que saben y han vivido les basta. Digo que no basta, que es muy poca, y miserable muchas veces, su caudal de experiencias.
Es necesario, urgente, acercarse a la sabiduría, a los que han vivido, a los que han pensado, cuestionado, actuado. Dice Marco Aurelio en el Libro Segundo: “¿De qué manera sería más llevadera la vida? Con la filosofía. La filosofía cuida nuestro espíritu, cierra las heridas, enfrenta los dolores y mide nuestros placeres, nos aleja de las mentiras y la traición.”
Ah, pero les da flojera. Vituperar, chorear, insultar, linchar, hablar tontera y media es más fácil, incluso, para ellos, hasta más gratificante. Es un viejo dilema en el cual se debate la humanidad. Una primera conclusión es que cada acto que realizamos en la vida, para bien o para mal, es determinante, no existe el acto neutro y sin consecuencias. Un camino para reflexionar acerca de las repercusiones de nuestros actos puede estar guiado por la propuesta de Buda denominada el Noble Óctuple Sendero. No se necesita ser budista para aplicarlo. Desde la más estricta laicidad este Camino del Dharma proporciona herramientas para enfrentar todos los acontecimientos que vivimos cada día: visión correcta, pensamiento correcto, habla correcta, acción correcta, medio de vida correcto, esfuerzo correcto, atención correcta, concentración correcta.
No se debería caminar por la vida a ciegas. Es sabido que si un ciego guía a otro ciego, caerán en un hoyo. “El acto contiene la potencia, así la semilla contiene el porvenir, como el porvenir contiene la semilla”, (Libro cuarto, Máximas y enseñanzas). El que se acerca a la sabiduría camina más firme y obtiene mejores resultados. No es que no vaya a tener problemas, eso no puede ser, la diferencia estará en la forma de encararlos y en las consecuencias.
La filosofía estoica, en voz de Marco Aurelio (libro tercero) señala que: “Cada instante nos dice que debemos aprovechar el tiempo…”. Es una ardua tarea eso de reeducarse, vencer la egolatría, abrir los ojos. Es una labor que nunca termina, y que va acompañada, necesariamente, del “conocerse a sí mismo”, la máxima socrática.
En síntesis, podemos decir que cada acto es importante, y que debe nutrirse de una filosofía que lo ilumine. El mundo no nació con nosotros, es demasiada soberbia pensar eso. Podemos apoyarnos en toda la enorme sabiduría que se ha producido y que ha iluminado, de una manera o de otra, el camino de la humanidad. Nutrirse de la sabiduría de los grandes pensadores, pero completarla siempre con otra perla socrática: “Sigue tu voz interna”, la más importante.
A pesar de toda la historia negra de la humanidad, lo que verdaderamente construye un camino transitable es la solidaridad, la sabiduría, la compasión y el amor. Dice Marco Aurelio (Libro cuarto): “…aprovecha la vida para trabajar con energía haciendo el bien”.
1 de marzo del 2018
Para Vitral, en Barroco. Diario de Querétaro
Alfonso Franco Tiscareño
https://escritosdeaft.blogspot.mx
Marco Aurelio, el estoico
Para Alicia Hernández y Alicia Ortega
Hay mucha gente no sólo hablando de amor, sino llevando a cabo actos de amor. En el trabajo, en su casa, con los vecinos, con amigos, con los animales, con la naturaleza, con desconocidos. Que no aparezcan en los medios tradicionales o no se publiquen en las redes no quiere decir que no existan. Están ahí, existen, a pesar de, y muy por encima de, los crímenes, asaltos, injusticias, violaciones y acosos, de la ojetez.
Esos actos de amor y bondad están ahí no para ser publicitados y admirados, existen porque obedecen a los más altos ideales de los que son dignos de llamarse humanos. No necesitan de alharacas ni de presunciones, simplemente alimentan a diario al mundo con su efectividad y su belleza. En efecto, canto con Fito Páez y con “La Negra” Mercedes Sosa “Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón”. Qué pedazo de canción, es un himno, una clase maestra, una guía para caminar en la vida.
Si no fuera por esos diarios actos de amor, a todos los niveles, el mundo humano ya hubiera valido gorro desde hace mucho. Son esos actos secretos los que sostienen la existencia humana desde lo más profundo de la vida. Son los que han permitido que desde la época paleolítica el ser humano siga viviendo en la Tierra. Si no comprendes esto tu vida no ha valido la pena, no sabes quién eres ni a dónde vas. Solo vegetas, si no es que vas haciendo daño. Todos hemos pisado ese infierno, pero algunos luchan a diario por salir y tomar conciencia de la maravilla que es estar vivo en el planeta, en el Sistema solar, en la galaxia, en el universo. Y no es pequeña cosa.
Esos actos diarios de amor que construyen la vida, se gestan desde abajo, desde lo cotidiano. Los párrafos aquí citados están tomados del libro Máximas y enseñanzas, de Marco Aurelio (Ed. Lectorum. 3ª. ed. México 2010). Como lo señala este filósofo estoico (Roma 121-180) en su libro primero: “Mi abuelo me enseñó buenas costumbres y a ser paciente…Mi madre me educó en la piedad y el bien a los demás. A no hacer ni pensar en el mal…Sexto me dijo que hay que tratar con mucha atención a los amigos…Mi hermano Severo me enseñó que el amor al prójimo es amor a uno mismo, a la verdad y a la justicia…sin tener duda de las grandes ventajas que deparan los amigos…Mi maestro Máximo me dijo que conocerse a sí mismo me lleva al control de la ira, a soportar las enfermedades…Tito Antonino…me enseñó a conservar la calma, (a) llevar a cabo una misión hasta el final. (A) Saber escuchar a los demás.” Y la cita podría seguir y seguir. Como se puede leer, los principales valores se adquieren en la primera educación, y son los que permiten construir la vida de manera crítica y solidaria. No es cuestión de moralina, es una cuestión de construcción de la realidad social.
Marco Aurelio fue uno de los llamados Cinco Buenos Emperadores, y es uno de los representantes más importantes de la filosofía estoica. Un hombre sabio que a la vez fue gobernante en un período muy difícil para el imperio romano, dados los ataques de las tribus bárbaras, las sublevaciones y las revueltas internas. Su obra más importante se titula Meditaciones y fue escrita al calor de múltiples batallas entre los años 170 y 180. Como emperador persiguió a los cristianos y dirigió personalmente batallas sangrientas, sin embargo, se le considera más filósofo que soldado.
Marco Aurelio es considerado un filósofo estoico. Esta escuela se caracteriza por “el dominio y control de los hechos, cosas y pasiones que perturban la vida, valiéndose de la valentía y la razón del carácter personal. Su objetivo era alcanzar la felicidad y la sabiduría prescindiendo de los bienes materiales”. En esta corriente la calma y la serenidad, la ataraxia, son muy importantes, claves, determinantes; así como el ánimo de aceptabilidad frente a las adversidades de la vida. La razón y la virtud como guías.
No se tiene conciencia plena de la vida, no se está consciente que cada acto podría ser el último. Dice Marco Aurelio (Libro cuarto): “No te levantes a diario con la falsa idea de contar con todo el tiempo del mundo”. Aquí no tratamos de plantear un sistema donde todo sea color de rosa e ideal, se trata, simplemente, de subrayar la otra cara de la moneda, de la que se habla poco en los medios, en las redes sociales, e incluso, en el arte. Muchos creen que con levantarse cada día y repetir su aburrida rutina es suficiente, no conciben, no se les ocurre o les da flojera, acercarse a alguna filosofía que nutra su existir, creen que con lo que saben y han vivido les basta. Digo que no basta, que es muy poca, y miserable muchas veces, su caudal de experiencias.
Es necesario, urgente, acercarse a la sabiduría, a los que han vivido, a los que han pensado, cuestionado, actuado. Dice Marco Aurelio en el Libro Segundo: “¿De qué manera sería más llevadera la vida? Con la filosofía. La filosofía cuida nuestro espíritu, cierra las heridas, enfrenta los dolores y mide nuestros placeres, nos aleja de las mentiras y la traición.”
Ah, pero les da flojera. Vituperar, chorear, insultar, linchar, hablar tontera y media es más fácil, incluso, para ellos, hasta más gratificante. Es un viejo dilema en el cual se debate la humanidad. Una primera conclusión es que cada acto que realizamos en la vida, para bien o para mal, es determinante, no existe el acto neutro y sin consecuencias. Un camino para reflexionar acerca de las repercusiones de nuestros actos puede estar guiado por la propuesta de Buda denominada el Noble Óctuple Sendero. No se necesita ser budista para aplicarlo. Desde la más estricta laicidad este Camino del Dharma proporciona herramientas para enfrentar todos los acontecimientos que vivimos cada día: visión correcta, pensamiento correcto, habla correcta, acción correcta, medio de vida correcto, esfuerzo correcto, atención correcta, concentración correcta.
No se debería caminar por la vida a ciegas. Es sabido que si un ciego guía a otro ciego, caerán en un hoyo. “El acto contiene la potencia, así la semilla contiene el porvenir, como el porvenir contiene la semilla”, (Libro cuarto, Máximas y enseñanzas). El que se acerca a la sabiduría camina más firme y obtiene mejores resultados. No es que no vaya a tener problemas, eso no puede ser, la diferencia estará en la forma de encararlos y en las consecuencias.
La filosofía estoica, en voz de Marco Aurelio (libro tercero) señala que: “Cada instante nos dice que debemos aprovechar el tiempo…”. Es una ardua tarea eso de reeducarse, vencer la egolatría, abrir los ojos. Es una labor que nunca termina, y que va acompañada, necesariamente, del “conocerse a sí mismo”, la máxima socrática.
En síntesis, podemos decir que cada acto es importante, y que debe nutrirse de una filosofía que lo ilumine. El mundo no nació con nosotros, es demasiada soberbia pensar eso. Podemos apoyarnos en toda la enorme sabiduría que se ha producido y que ha iluminado, de una manera o de otra, el camino de la humanidad. Nutrirse de la sabiduría de los grandes pensadores, pero completarla siempre con otra perla socrática: “Sigue tu voz interna”, la más importante.
A pesar de toda la historia negra de la humanidad, lo que verdaderamente construye un camino transitable es la solidaridad, la sabiduría, la compasión y el amor. Dice Marco Aurelio (Libro cuarto): “…aprovecha la vida para trabajar con energía haciendo el bien”.
1 de marzo del 2018
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