miércoles, 7 de junio de 2017

El samurái y la luna



El Samurái y la luna 
            “Por breve tiempo 
                sobre las flores queda: 
                radiante la luna” 
                       Batsuo Bashõ 

¿Qué hago en este barco tan grande y extraño? Sin duda no pertenece a los que manejamos nosotros. No puedo ver muy bien, pero a momentos distingo muchos tubos y paredes como de acero por todos lados. Hasta el piso es de un material que no conozco, no es de madera. El cielo está un tanto nublado. Corren muchas nubes en esta noche lúgubre¿o estaré en el lugar de la oscuridad eterna, en el yomila tenebrosa tierra de los muertos? Pasan las nubes frente a la luna llena y tapan casi totalmente la luz blanca y taciturna que nos envuelve: pasan las nubes y esa luz pálida, pero suficiente, vuelve a permitir ver aceptablemente el entorno. 
No sé porqué estoy aquí en este barcosentado en medio de la     cubierta principal. No sé si estoy preso o si mis compañeros cayeron y fueron vencidos, no sé si soy un rehén. Estoy totalmente solo, o eso parece. No hay ruidos, mas que el del suave bamboleo del mar. No sé si estoy vivo o muerto, si estoy soñando o estoy despierto. Las sensaciones son muy vívidas, pero a veces así pasa en los sueños y uno cree que está despierto. 
No sé si es sólo en mi cabeza, pero me parece escuchar también, muy a lo lejos, una suave y sutil melodía proveniente de un cántico , o silbido, que viene de ultramar, de muy lejos.  Quizá provenga de esos seres míticos que habitan en los mares, como los descendientes de Susanoo, la encarnación del viento y la tormenta, o sekamislos espíritu originales de nuestras tradiciones ShintoEl caso es escucho como un canto o una flauta, algo así. La tonada tiene algo de marcial, pero a la vez es una bella y suave melodía. Contrasta mucho con mi entorno, aquí sólo veo tubos, cadenas, amarres y mecanismos extraños que no conozco, que nunca había visto.  
Estoy sentado en un como tablón, aunque no sé de qué está hecho. Ahora me he levantado, a pesar de mis aditamentos y de que me siento un poco magulladohe caminado un poco para observar qué hay. Me pareció oír un ruido. 
Ah, esa lejana músicallena de melancolíaqué sublime se escucha¿qué es, una voz humana, un ave, un instrumento, o acaso los ningyopeces humanos, que me traen un mensaje 
Cuando pasa la nube la luz se hace más intensa, se forman sombras de todos los tubos y fierros que componen esta nave. Debe ser poderosa, ¿qué tamaño tendrápor qué no hay nadie, está abandonada, soy prisionero de alguien? , pero no estoy amarrado. A ver,  qué es lo último que recuerdo….mmmm…sí ….hombres diferentes a mí, fuertes, con el pecho desnudo y el cabello rubio y amarrado…no recuerdo más … 
Mi traje está desgastado por todos lados, creo que vengo de librar una gran batalla, mi piel está manchada por las huellas del combate, de lodo, sangre, costras. Esas es mi marca personal,  pero me han dado de beber las aguas del río del olvido y no puedo recordar nada, ni siquiera estoy en un estado de no-mente, sino en algo parecido a una reencarnación. Quizá toda esta experiencia tan sólo sea una ilusión, ya que el vacío es lo único verdadero.  
Esas nubes hacen más misterioso el momento, forman gamas de blancos y grises intensos, con caprichosas formas, que sólo he visto en las pinturas de nuestros mejores artistas, como Sesshu Toyo. También hay niebla que pronto se marcha y luego reapareceNiebla que provoca más inquietud en mí porque cuando se carga, no sé si manos desconocidas me asestarán el golpe definitivo sin que pueda hacer nada. 
Fui entrenado como guerrero prácticamente desde mi infancia, no sé lo que es el miedo, mi filosofía consiste en estar muerto desde antes, imaginarme y considerarme así a diario. Soy de origen campesino, fui criado en la disciplina, el rigor, la ética, la tradición, el servicio, el respeto a mis mayores. Así que esta situación no me produce espanto, sino intriga, incertidumbre. No sé exactamente qué es lo que sucedeLos maestros de Bushido nos han enseñado que hemos de aceptar  todo, la vida y la muerte, el aquí y el ahora, no hay más, sólo el presente. Así que en este instante no tengo más que lo que veo enfrente, esté vivo o muerto, soñando o despierto, libre o en cautiverioMe colocaré el Hachimaki, mi cinta en la frente, y esperaré en silencio y calma absoluta cualquier cosa que pase, no me rebajaré a una posición indigna de mi linaje, pero … 
 Sssshhhh, silencio, creo que escuche otra vez un ruido. ¿Andará alguien por ahí, otro hombre, un animal? Fue sólo un sonido, ya no continuó, creo que estoy solo aquí. Esperaré a ver qué pasa. Mientras, meditaré en las enseñanzas de mis antepasados, meditaré en mi senda de guerrero, y tomaré la decisión que haya que tomar en el momento exacto. 
No sé qué sucede, pero aunque este barco desapareciera, se hundiera o partiera, me quedaré tranquilo, impasible, dispuesto a lo que sea, a lo que venga,  mis pies echarán raíces capaces de atravesar el suelo, la cubierta, el agua de los mares.  No perderé mi ecuanimidad ni mi fiereza. Esos hombres blancos, a los que recuerdo como en un sueñoquizá anuncian los cambios por venirpero nunca lograrán que olvide mi origen. La noche podrá ser muy oscura, la luna podrá apagarse y encenderse, estás máquinas desconocidas podrán atacarme, pero en mi mente y en mi corazón la voz del Bushido me acompañará sin egoísmos, sin ambiciones vacuas, tan sólo con la palabra guardada en la recámara secreta.  Sólo responderé cuando me lo indique mi corazón.   
Creo percibir que esta nave se está hundiendo muy lentamente, casi de manera imperceptible. Después de una larga nochey en medio de este mar tan negro que parece espejo, ya asoma el resplandor de el sol naciente. Nuestronervios no se inmutaron ante la oscuridad, el silencio, la soledad, el miedo, la incertidumbre, los ruidos y las voces extrañas. Y aquí acompañado de mi espada -compañera fiel y sublime-, mi espejo y mi arcomi espíritu se fortalece. Una oración shinto me acompaña. Gracias a la luna, al sol, al mar, a la noche. Enfrentado a la muerte, sin karma, sin destino, con gran respeto a los mitos que nos han fundado asumo mi destino.  

Alfonso Franco Tiscareño  
1 junio 2017 
Para el Suplemento Barroco, del Diario de Querétaro 
https://www.diariodequeretaro.com.mx/barroco/el-samurai-y-la-luna/

martes, 31 de mayo de 2016

La llamada de Santiago

Suena el teléfono. Contesto. Se escucha una voz, fría, seca, pero que pretende ser muy amable y convincente. La grabación me dice que el que habla se llama Santiago C. Lo escucho. Es una invitación para ir a votar por un partido de derecha. Sí, ese que ha “gobernado” en varios sitios y a nivel federal y ha fracasado brutalmente. Ahora este hombre cree que actuando un papel puede convencerme. Esta bien que la mayoría del pueblo es desmemoriado, pero …. 
El mensaje dura poco, quizá no llega ni al minuto. Este hombre está lejos de la gente, su mensaje telefónico es frío, distante. Sin compromiso real, sin preocupación real por las personas, y muchísimo menos solidario y afectuoso con los potenciales votantes. Él sólo utiliza los recursos técnicos a su alcance para no ensuciarse ni mínimamente sus manitas. En realidad no le importa el otro, los otros. No los ha visto a la cara, no ha hablado con ellos. La tal llamada ni siquiera permite respuesta. Te dice su choro y corta abruptamente, no hay posibilidad de decir algo, de intercambiar ideas, de enriquecerse mutuamente, de comunicarse. No hay diálogo, no hay interacción. Hay un arriba (él), y un abajo (tú); hay un emisor frío, y un receptor absolutamente pasivo, que cuelga su teléfono y san se acabó.
No existe el otro más que como objeto votante y botante. Sí, una vil pelota rebotada para meter a una canasta. Y si no existe el otro no hay vida, no se genera nada, es un proceso caro y estéril.  Lo más seguro es que la llamada la estés pagando tú con tus impuestos. ¿o crees que él la pagó? Y hay muchos santiagos, no es el único, los hay de muchos colores, todos ellos básicamente con el mismo modus operandi, en donde tú no existes como ser real, sintiente y viviente. Sólo eres una cara en el padrón electoral, un voto potencial. No eres sujeto actuante en la política, eres objeto, número, porcentaje.
Santiago me colgó. No recuerdo una sola de sus palabras. Sólo sé que quería algo de mí. Algo que no tendrá. Tan sólo me hizo perder el tiempo con gran decepción. Nada más quedó el sonido triste y repetitivo de un auricular vacío, vacío…


lunes, 14 de marzo de 2016

El columpio y la estrella



El columpio va y viene vacío,  nadie está sentado en él.  ¿Cómo es que se mueve? La noche ha caído,  el cielo está limpio el parque semivacío. Camino sinuosamente,  una extraña nostalgia me invade,  esto parece como un sueño. El columpio me llama y acudo puntual, me siento en él. Sigue moviéndose,  aunque ahora son mis piernas las que impulsan. El mundo gira,  la tierra se traslada y en este triángulo me muevo. Miro hacia arriba,  las estrellas centellean están a años luz. Su luz, que me acaricia, que viene de muy lejos, es un regalo cósmico. Cuando el monje mira al cielo, sabe que está mirando al cielo. ¿Cuál de esas será mi estrella, la que dicen que cada uno posee? El truco está en encontrarla,  en reconocerla,  en intuir que esa es. Seguro de ahí surgieron los mapas celestiales, buscando, buscando. Desde mi balanceo la identifico,  su guiño me baña, su luz me traspasa. Es ella, es mi estrella, la que me prometieron desde siempre. Vuelo en el columpio y floto en el espacio, soy de éter.

lunes, 7 de marzo de 2016

Tú y yo

Tú y yo

Una mujer, un hombre,
una erección, un momento,
sensaciones orgásmicas arrebatadoras.

Una eyaculación volcánica,
un óvulo, un espermatozoide, 
un encuentro sagrado, amoroso,
un comienzo en el cosmos. 

Hombre y mujer amándose a contraluz
mientras el mundo gira en el espacio sideral.
Todas las energías conocidas y desconocidas
latiendo al unísono para cantar
con las pléyades del cielo:
tú y yo.



aft
7 marzo 2016


lunes, 15 de febrero de 2016

Los colibríes y Kaixi

Los colibríes y Kaixi

Qué alegría tan grande me invade siempre que veo volar un colibrí.  Viene a mí de inmediato el recuerdo de mi hijo Kaixi. Sabido es que en nuestra tradición,  la mexica,  los colibríes representaban el alma de los guerreros muertos en combate,  para mí también estas aves significan un mensaje venido desde no sé dónde, de hecho mucha gente así lo asocia.  Me quedo inmóvil, quieto, para no espantarlos y poder contemplar y disfrutar más su presencia. Vienen a las flores de mis macetas, y también a las flores de las sábilas. Los miro con asombro, ahí están, suspendidos en el espacio, aleteando. A veces me parece que ellos también me observan con atención. ¡Qué portentosa hazaña la de su vuelo espacial! Son segundos tan sólo los que están,  ellos siempre parten muy rápido,  como mi mismo hijo al que nada más pude disfrutar apenas 23 años.
Cuando miro y escucho a un colibrí,  la sonrisa viene automáticamente a mi mente, mi boca, mi cara,  a todo mi cuerpo. Ni siquiera lo pienso cuando ya la alegría me ha inundado. Estas aves de plumas de colores metálicos, me dejan en la atmósfera el recuerdo de mi hijo. Es triste por un lado,  porque se trata de lo que en la tierra ya no será,  pero es esperanzador,  por otro lado,  porque el momento es luminoso, intenso, emocionante, metafísico

. Quizá alguna vez mi Kaixi y yo nos volvamos a ver, quizá no, quién lo sabe. Por ahora, este colibrí me parece muy bello y significativo, y llena ese vació y mi ser por un momento ...

23 mayo 2014

  Barbie ¿feminista?    II/ II El monólogo de la señora Gloria prosigue diciendo: “ Es literalmente imposible ser mujer. Eres muy hermosa y ...