martes, 12 de octubre de 2021

 




Carta a Julio C.

                                       Cuando la soga aprieta / Es la hora y se pregunta qué es lo que soy/

                            Un nombre una dirección / Una cartilla, un buzón, Un número de expediente.

                           Jaime López, Roberto González. La soga

Qué poder siguen teniendo las cartas escritas en papel, aún en estos tiempos aciagos de hipercomunicación, rapidez, y banalidad. Y eso me sorprende, Julio, por eso, hace poco te escribí una carta para celebrar nuestra amistad. Es cierto, ya casi nadie manda cartas por el correo tradicional, ahora todo es rápido y con el número de caracteres determinado quién sabe por quién carajo que se atribuyó esa dimensión proteica, divina. Pero bueno, a mí me nació tomar papel y pluma y escribirte una a la vieja usanza, y para mi suerte, hasta el papel era viejo y corrugado. Así que comencé:

 

                               Si usted siente internamente que no es nada/ Yo le sugiero que se embarre

                                        esta pomada/ Se sentirá un nuevo ser que limpio nace/ Rompiendo las

                           ataduras de su clase/ Compre, tenga, mire, venga/ Satisfaga sus deseos de ser

                           quien/ En la vida siempre todo le sale muy bien.

                         Roberto González, Satisfaga sus deseos.

“Hola, querido Julio, te escribo esta carta para decirte que te quiero y que pienso mucho en ti, en tu hijos. De hecho, seguido pido  por ustedes, por tu esposa Gaby, que Dios la tenga en el Cielo, en perfecta, iluminada y santa condición. Julio, recuerdo mucho cuando nos conocimos, guardo en mi ser varios instantes que fueron y aún son muy valiosos en mi vida, eventos que quedaron grabados con hierro candente en mi mente y en mi corazón. Por ejemplo, uno de los primeros sucesos que me unieron a ti fueron las rolas, la música, la bendita música. Sobre todo, aquel célebre disco de las  Sesiones con Emilia, con Emilia Almazán, Roberto González y Jaime López. Escuchar ese disco es acordarme de ti. 

 

                                     De día rumbo a la oficina transportando el sueño dentro de un camión

                                 Febril como la obsesión de hallar la mina donde cada tecla deletrea su voz.

                                Morir como mueres hoy, Jaime López 

No me acuerdo bien si ya lo conocía o fue por medio de ti que lo escuché por primera vez, pero lo que sí me queda muy claro es que contigo y con tus comentarios esa fantástica obra de arte me proporcionó momentos claves por sus ideas, sus conceptos, su crítica radical, su visión de la vida, y por supuesto me dio materia para tocar esas canciones por todos lados, con toda la banda. Aunque … los discos de acetato ya iban de salida. Tú traías esa música en un casete, que era lo último en  tecnología de ese momento. Saqué en la guitarra muchas de esas revolucionarias canciones pioneras del después llamado rock rupestre, sino es que todas, y las toqué en cuanto lugar pude. Y las emociones fueron tan intensas que todavía hay quienes se acuerdan de aquellas tocadas y hasta me piden volver a interpretar algunas piezas. 

 

                                              De Tenochtitlán, te dan un cuento, Y de Tlatelolco, una sangría: 

                                                 Son sólo vergüenzas, recaídas; Son, por todos lados, monumentos;

                                                 Son para dormir este momento.

                                               ¡Quítame tu cómic de la vista!, Jaime López

Tú comentabas algo, me influías y me dabas una nueva visión de una frase o fijaba yo más la atención en alguna canción en particular. Cada una de esas rolas fueron Pasto Verde para mí, fueron locura, filosofía, alegría, ruptura epistemológica, ceremonias paganas, creencia en el cambio social, crítica, reflexión lúcida, locura cervecera y humo sagrado, amor extasiado, encuentro, inspiración poética. Hasta la fecha les sigo la pista a Emilia, a Jaime  y a Roberto. Mi pecho se inflama, se hincha, nada más de escuchar dentro de mi cabeza y mi corazón aquella música, al recordar los efectos en  mi mente. Aquellas letras incendiarias, cómo nutrieron y desarrollaron mis propias ideas.

 

                                      ¿Y que hicimos de esas rebeldías?/ Pues nutrir las viejas agonías

                                            Y engordar las mismas jerarquías/ Hasta sus propios policías

                                               Los Rolling Stones nos echarían

                                             Los Rolling Stones nos culparían, Jaime López

Corrían los años de 1982-85, y esa flor musical, bella y luminosa, que ahora tengo en mi jardín, es producto de esa nuestra amistad. He evocado este recuerdo, de entre muchos otros que tengo contigo, para decirte que te quiero, que te extraño, y que tu amistad es muy valiosa para mí. 

 

                                                                 ¿Y con qué fin,/ Toda esta dialéctica en la historia?

              ¿Para qué ir al paraíso estando muertos?/¿Para qué alcanzar la gloria estando vivos,

               Si la gloria está muy lejos de este huerto?

                El huertoRoberto González 

A veces creo que no sé ser muy buen amigo, o quizá he cometido algún error sin querer para contigo, puesto que me has dejado de hablar y te has alejado, pero, aunque no tengo muy claro esto, lo que sí me es diáfano es que te amo y valoro chido todo tu mundo, todo lo que ahora te mueve: el Curso de milagros, Buda, la meditación, Velasco Piña, tu trabajo en comerciales y en cine, toda la gente que has formado en el medio, tu visión de la vida, tus palabras, tu amistad, tu sonrisa, tu presencia, tu Ser y un largo etcétera. Dios te bendiga a ti, a Estela, a Adrián y a Gaby -tu esposa-, por siempre jamás. ¡Ya me iluminaste la mañana! Te abrazo cálidamente Julio, amigo”.

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

18 de agosto del 2021

https://escritosdealfonsofrancotiscareno.blogspot.com

 

 

 



https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/carta-a-julio-c.-7121025.html

lunes, 27 de septiembre de 2021

 


 

Me enseñaste todo el poder que tiene una mujer,

compartiste tu belleza inaudita, 

me llevaste de la tierra al cielo y del cielo a la tierra,

dijiste tres palabras que me estremecieron.

 

Tocaste y encendiste mi fuego,

rozaste mi piel con tus labios de púrpura,

me llevaste por caminos nuevos,

me enloqueciste con tus valles y cimas.

 

Demostraste que Dios existe,

me condujiste por caminos prohibidos,

me dejaste besar todos los rumbos, 

me iniciaste en todos los misterios. 

 

Comprendí porqué los dioses

sintieron inquietud al contemplar

a las mujeres humanas, 

porqué Adán sucumbió

tan fácilmente a comer la manzana.

 

 

 

Temblé de placer, mis ojos se abrieron,

constaté el big bang y la expansión

del universo entero.

Bebí del Kamasutra y del Tantra,

fui un alumno dócil y sediento. 

 

Fuimos el ying y el yang,

me miré en tus ojos,

coloqué mis manos en tu corazón,

y fuimos vida y movimiento,

comprendimos a Dios.

 

 

 

aft

2 agosto 2021


https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/tu-7064393.html


 

 

jueves, 9 de septiembre de 2021

Amor propio. Alta autoestima.

 Amor propio, alta autoestima

                          El amor es una cura milagrosa. Amarnos a nosotros mismos hace milagros en

                          nuestras vidas.

                          Louise L. Hay

 


Como ya lo señaló Erich Fromm en su célebre libro El arte de amar, amar es una de las mejores actividades que podemos realizar en esta vida, porque con ello, en un mundo en que el tiempo todo lo barre, amar construye aquí y ahora. Y mientras se viva, amar será una edificación poderosa, gratificante, creadora, generadora de paz y alegría. Qué más se puede pedir. Los reinos más poderosos han caído y muchos han sido borrados de la memoria histórica. Los hombres que se han creído indestructibles y todo poderosos han muerto, y a muchos de ellos el tiempo los ha cubierto de ignominia. En cambio, los hombres y las mujeres que han amado, aunque también fueron borrados por el tiempo, vivieron intensamente generando paz, cariño, tranquilidad, alegría a su alrededor, y tan sólo por eso, hicieron que valiera la pena haber vivido para ellos mismos, y para los que hayan disfrutado de su compañía. Son gigantes del género humano, hicieron que fuera digno de mención ese milagro universal llamado vida humana.                                                                   

Aunque existe también la otra cara, los soberbios. Pero, estos qué saben de la vida, nada, y menos si les gusta ser ignorantes. No tienen idea, su mundo es muy limitado. Cómo atinadamente lo ha señalado el filósofo Fernando Savater no se trata del orgullo de lo que tú eres, sino del menosprecio de lo que es el otro, el no reconocer a los semejantes. Para saber y conocer hay que vivir, estudiar, contrastar, refutar, comprobar, incluir, amar, perdonar. Sólo así se alcanza a comprender un poco, un poco, de la vida. Y al contrario, si no estudias y aparte estás lleno de soberbia, ira, envidia y resentimientos no entiendes mucho. Te esperan enormes problemas si no despiertas a tiempo y si no abres los ojos y las orejas. El buen camino pasa por la crítica y la autocrítica, inevitable y afortunadamente.                                                                     

Como ya lo señaló Arthur Schopenhauer la compasión “es la única que excluye el egoísmo como motivación de la conducta. Y la compasión se ejerce en la experiencia de sufrimiento y carencia del otro; en convertir el sufrimiento del otro en mi sufrimiento”.    El amor, la compasión, abren ventanas al mundo, asómate, sin miedo. Una tras otra, ventanas y puertas están repletas de nuevas formas de ver. No las cierres, claro, ten precaución, pero averigua qué es lo que se mueve detrás de ellas. Abre todos los sentidos, pero particularmente los ojos, los oídos, el corazón, que sólo así se aprende. Con humildad, con un respeto infinito, aprende de cada uno de estos grandes maestros que citamos aquí. Ellos son maná caído del cielo, no sabes si puedas volver a disfrutar de su sabiduría.                                                                     

Decía C. G. Jung que  “Hasta que no hagas consciente a tu inconsciente, (éste) va a dirigir tu vida y lo llamarás destino.” Así que habla con tu psique consciente y con tu inconsciente.  Se les puede hablar, no son una instancia separada una de otra, forman parte integral de nosotros. La separación que realizó Sigmund Freud en estamentos fue con la finalidad de entender mejor el proceso de la psique, no porque así se presentaran en el humano. El inconsciente es esa zona en donde se refugia lo olvidado, lo reprimido, lo negado. Y mientras no se enfrente sale a flote de muchas maneras, ya sea por medio de tics, manías, actos fallidos, hasta enfermedades neuróticas y psicosomáticas.                                                        

El universo es puntual, exacto, sujeto a leyes. Se permite pequeñas variantes dentro de su rigor. Sólo así funciona. Y dentro de las leyes macro, están las leyes micro, las de la física cuántica que aparentemente contradicen a aquéllas.   Como bien lo supo Albert Einstein, tiene que haber un punto en que coincidan.   Hay quienes proponen que seas igual al universo ya que estás sujeto a sus leyes, todo es cuestión de conocerse a sí mismo cada vez más y mejor. Y el amor a uno mismo y a los demás es una de las grandes herramientas para alcanzar más logros.                                                                  

Nos han enseñado que nunca deberíamos ser derrotados, incluso existe ese dicho  tonto de que para atrás ni para tomar  vuelo, y definitivamente ha sido un error. El fracaso puede entenderse como enseñanza, puede fortalecer la voluntad, puede ser maestro, incluso, quizá, no tenga ni porqué llamársele fracaso. El concepto del fracaso como algo malévolo ha hecho mucho daño a generaciones. Se enseña, individual y socialmente, que si fracasas estás perdido, no eres inteligente, eres un inútil, y de ese golpe a la autoestima muchos ya no se reponen para toda su vida.

Cuidado también con la constante necesidad de aprobación, que sin duda tiene orígenes psicológicos complejos, pero no hay que desanimarse, hay que buscar respuestas para solucionar esa conducta que puede resultar tan limitante. Nada que el amor propio y una alta autoestima, no puedan mejorar.                                                                                                                                      

Uno debería conocer la vida de los grandes seres humanos que han existido a través de la historia y que han dejado una obra, una huella importante. Hombres y mujeres relevantes que pueden servir de ejemplo a las nuevas generaciones que brotan en cada época. Y hay que conocerlos no sólo con pequeñas pinceladas o mini biografías desangeladas, sino con recursos que proporcionen al menos un cierto grado de profundidad. De manera tal que pudieran servir de inspiración y motivación a niñas y niños. Es urgente evitar a toda costa que los niños tengan como héroes o modelos a seguir a delincuentes o a artistas furris meramente comerciales y superfluos. Será mejor que se inspiren en seres amorosos, trabajadores, comprometidos socialmente y con alta autoestima.           

 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

14 de julio del 2021


https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/amor-propio-alta-autoestima-6980846.html


 

 

 

domingo, 5 de septiembre de 2021

 



Un cine antiguo Bajo el volcán

                                  “Una novela no me dará jamás la idea de una esfera; me puede dar la

                                        idea de un poliedro, de una enorme estructura.”  Julio Cortázar

 

¿Se dieron cuenta de que ya no hay cines, o están en extinción, para ver películas viejas, antiguas, que no sean de estreno? ¿Qué significa esto social, económica, cultural y simbólicamente? ¿Cuándo comenzó la decadencia de este tipo de cines? En una sociedad todo está ligado, no hay nada aislado, una cosa afecta a la otra, así que este hecho debe tener repercusión en el conjunto de la sociedad, en su modelado, en sus costumbres. Es verdad, todo está destinado a cambiar, a desaparecer, a transmutarse, pero los eventos no suceden así como así, ni pasan sin dejar una huella y una consecuencia, porque así  se construye la cultura día a día. 

Por cierto, un ejemplo muy sabroso de cómo lo cotidiano va construyendo la vida, y de cómo la literatura rescata momentos (y ese es su valor) que no volverán a ser nunca jamás se narra en la novela Bajo el volcán, de Malcolm Lowry, en el capítulo I. Ahí, Lowry nos cuenta de una tarde lluviosa en que: “La temperatura había bajado de repente. Y el cine estaba a oscuras, como si esa noche se hubiera suspendido la función… De repente estalló un trueno y las luces de la calle se apagaron … Un vendaval irrumpió en la calle, levantando en vuelo a su paso viejos periódicos y soplando en las lámparas de gasolina de las tortillerías hasta casi apagarlas: por encima del hotel, que quedaba frente al cine, se dibujó el violento garabato de un relámpago al que siguió otro trueno. El viento gemía; la mayor parte de la gente, riéndose, corría por todas partes en busca de refugio. M. Laruelle escuchaba los truenos estallando a su espalda, en las montañas. Apenas llegó a tiempo. La lluvia caía a torrentes.

Sin aliento, se guareció bajo el pórtico en la entrada del teatro que, no obstante, parecía más bien la entrada de algún lóbrego bazar o mercado. En ella se apretujaban los campesinos que llegaban con sus canastas. Ante la taquilla, vacía por el momento y con la puerta entornada, una gallina solicitaba frenéticamente que se admitiera. Por doquier la gente encendía linternas o fósforos. La camioneta con el magnavoz se alejaba en medio de la lluvia y los truenos. ‘Las manos de Orlac’, anunciaba un cartel: ‘6 y 8,30’. ‘Las manos de Orlac, con Peter Lorre’.

En la calle, las luces de los faroles volvieron a encenderse, pero las del teatro seguían apagadas. M. Laruelle buscó un cigarrillo. Las manos de Orlac … ¡Con cuánta rapidez, pensó, había hecho revivir en su mente  ese nombre los primeros días del cine en realidad, sus propios días de estudiante tardío, los días del Estudiante de Praga, y Wiene y Werner Krauss y Karl Grüne; los días de la Ufa, cuando una Alemania derrotada se ganaba el respeto del mundo culto con las películas que producía… M. Laruelle tuvo una visión completa del interior (del cine). De allí, exactamente como si la función continuase, provenía un estruendoso bullicio de niños chillones y de vendedores que pregonaban papas fritas y ‘frijoles’. Resultaba difícil de creer que tanta gente hubiera abandonado sus asientos. Sombrías siluetas de perros callejeros entraban y salían por entre las butacas.”

Un mundo del que ya no existe nada ha quedado narrado con maestría en estos párrafos de Malcolm Lowry dejando un hermoso, nostálgico y casi antropológico registro de hechos pasados que ya no serán, de una forma de vivir que ha sido borrada por el tiempo. Qué situación tan  extraordinaria se narra. Nos cuenta que indios, campesinos, clasemedieros, burguesía y vagos compartían las duras tablas de madera en las que se sentaban para ver nada menos la que ahora está considerada como la primera obra maestra del cine expresionista alemán: Las manos de Orlac. También en la Ciudad de México, antes Distrito Federal, en los llamados, a mediados del siglo veinte, cines piojito, ahí se podían ver obras maestras del calibre de Amarcord (Federico Fellini, 1973), Calígula (Tinto Brass, 1984), Les valseuses (Bertrand Blier, 1974), y otras más. Películas que muchas veces eran exhibidas como cine porno y eso atraía a personas que a final de cuentas terminaban contemplado obras del cine de arte mundial. Claro, esto no era ni lo común ni generalizado, se daba más bien en cines reconocidos como exhibidores de porno.

                                                                          *

Vaya reconstrucción de la realidad la que nos presenta este párrafo de la novela Bajo el volcán. Una buena novela nos invita a mirar el mundo, en general y el que nos rodea, con ojos atentos. Nos invita a ver detenidamente, es contraria al mundo contemporáneo que todo lo quiere rápido, rápido, rápido. Una buena novela es para degustarse poco a poco, línea a línea, entre líneas, para sumergirse en cada ventana o puerta que nos abre. Es una invitación a volver a mirar de otra manera, a contrapelo de los cánones fast track. 

Antes, quizá hasta los años 90’s del siglo XX, todavía podía la gente ir muy a gusto a un  cine de por el barrio para ver qué estaban exhibiendo. Era una diversión cercana, barata y compartida. Podías ir con los cuates, la chava, la familia, los tíos, los primos o solos. Eso se acabó, ahora pura película de estreno, las películas antiguas sólo se pueden ver en plataformas de las redes sociales, en televisión, en cd’s cada vez más en extinción, o de plano en discos piratas. Y con la desaparición de estos cines y de estas películas se fueron también, o casi desaparecieron, las costumbres que los acompañaban: familias enteras asistiendo, todos comiendo y/o llorando, vendedores de chucherías adentro de las salas, enamorados que entraban a “fajar”, solitarios que iban a ligar, gente del ambiente en busca de aventuras, desempleados ahogando sus amarguras, vagos matando el tiempo y amantes intensos del cine sea el que fuera que se estuviera proyectando

 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

8 de julio del 2021


https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/un-cine-antiguo-bajo-el-volcan-6980412.html



 

 




Malcolm Lowry, una enseñanza Bajo el volcán. 

                                        ¿Cómo esperas comprender, a menos de que bebas como yo …

                                               M. L. 

Como toda novela Bajo el volcán, de Malcolm Lowry, intenta representar el complejo tejido de la realidad social humana. Tarea prácticamente imposible, pero que en menor o mayor medida, y dependiendo de la capacidad del escritor, puede dar lugar a trabajos relevantes. En donde uno de los méritos consiste en crear una atmósfera, un mundo complejo y abigarrado. A veces puede ser con muchos personajes, en otras, con los mínimos. 

Es una meta muy difícil querer representar la realidad, pero ese es el reto, además de que el artista no tiene de otra, parafraseando a Sartre, está condenado a crear, es su imperiosa necesidad. La vida lo exige, el arte es necesario  para la comprensión del ser humano en todas sus facetas, por el ser humano mismo. Su creación lo refleja, le permite entenderse, explicarse. Así que ahí va el novelista desarrollando, a veces con maestría, su intento. Cociéndolo poco a poco, cocinándolo, cosiéndolo también. 

Sí una novela no te sirve para penetrar más y más en la comprensión de la vida y su complejidad, entonces ¿para qué sirve? Y sí, la palabra es sirve, y no es darle un papel meramente utilitario a las novelas, pero es definitivo que una buena novela aporta y aporta, sin cansancio, y sin proponérselo vulgarmente. Es resultado de la recreación de la vida misma, porque ésta es multiplicidad, brota por todos lados, tal cual sucede con una buena novela.

Todo ese contexto que es presentado por los aparentemente simples hechos cotidianos, es el que da vida al texto en una constante retroalimentación entre el libro, la historia, el entorno y  el lector. Es lo complejo lo que teje lo simple, y es lo sencillo lo que cifra el entramado de la complejidad. En todo ese panorama el que gana es el lector con una mejor y más amplia comprensión del mundo tanto subjetiva como objetivamente, tanto individual como históricamente. Y no sólo esto, sino también a nivel cognitivo, psicológico e ideológico. Es por todo ello que la literatura es tan importante y juega un papel tan relevante en la construcción social y en la cultura de los pueblos. 

                                                                  *

Asombra atestiguar todo el rollote que traía consigo, a sus 38 años, Malcolm Lowry, edad en la que publicó  su novela Bajo el volcán. Mucha cultura, muchas vivencias. La novela está plagada de datos interesantes, que dan lugar a estar investigando permanentemente, ya sea para saber de qué habla, o para repasar y reafirmar lo ya conocido. Claro, esto obliga a una lectura cuidadosa, detallada y entre líneas. Una experiencia muy enriquecedora.

                                                                  *

En un artículo publicado por Hernán Lara Zavala en la revista Letras Libres se señala que “Bowker relata al inicio de Perseguido por los demonios (biografía de Lowry) cómo Malcolm decidió, desde niño y de manera inconsciente, su futura inclinación hacia el alcohol como rechazo al puritanismo y a la rigidez paternal”.

Si este dato, citado por su biógrafo, es cierto, es un testimonio muy doloroso de cuán tonto es el humano muchas veces. Hagan el favor, sólo por llevar la contra a su padre decidir hundirse en el vicio del alcohol. Qué tontería. Sí, sin duda es necesario, fundamental, independizarse de los padres, pero no a partir de una independencia mal entendida.  Llevarle la contra al papá para hundirse en los vicios, transitar por la vía de la autodestrucción, es un camino muy equivocado que sólo provoca desgracias y dolor para todos los involucrados. Claro, aquí, a nivel hipotético, entra el dilema un tanto egoísta: si Malcolm Lowry no hubiera sido alcohólico no hubiera producido esta obra maestra de la literatura mundial. Pero, quién lo sabe, quién puede responder a ciencia cierta. Nadie, sólo es una especulación entre barata y necesaria, son preguntas inevitables. De alguna manera Georges Bataille, entre otros, ya abordó el tema en su libro La literatura y el mal. La complejidad de la vida humana da para muchas historias y obras de arte. La vida es lo que es, así de sencillo y de complejo. En la dialéctica entre el bien y el mal surgen las síntesis, las enseñanzas para la comprensión, los elementos para actuar en ella. También ya lo señaló Paul Ricoeur en su célebre texto La vida: un relato en busca de narrador, en donde el autor apunta que “De este doble análisis resulta que la ficción, principalmente la ficción narrativa, es una dimensión irreducible de la comprensión de sí. Si es cierto que la ficción sólo se completa en la vida y que la vida sólo se comprende a través de las historias que contamos sobre ella, entonces, podemos decir que una vida examinada, en el sentido de la palabra que tomamos prestada al principio a Sócrates, es una vida narrada.”

No conozco las particularidades de la relación de Malcolm Lowry con su padre, pero hablando en términos muy generales podemos decir lo que muchos libros de sabiduría han señalado: que la soberbia y la necedad producen desastres, que la humildad y la obediencia son un mejor camino. La independencia del padre es justa y necesaria, pero debería venir de la mano del cariño, del respeto, del agradecimiento, de la admiración, del amor. No sé exactamente en el caso de Lowry, pero en muchos otros casos las adicciones de los hijos, se gestan en el seno de la familia, es decir, los padres tienen una responsabilidad en ello. Sin embargo, lo ideal sería que al llegar a un período de cierta madurez, los hijos violentados física o psicológicamente pudieran visualizar con claridad que a pesar del origen de sus vicios, es posible liberarse de éstos por medio de la conciencia, de cómo interpreten esos hechos dolorosos. En lugar de una venganza contra el padre, la madre, o contra ambos, podríamos intentar una reacción asertiva, consciente, liberadora, madura.  Desafortunadamente, Lowry decidió hundirse en la adicción al alcohol arrastrando a muchos con él.

 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

30 de junio del 2021


https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/malcom-lowry-una-ensenanza-bajo-el-volcan-6927607.html


 

 

viernes, 14 de mayo de 2021

 

Rabbits, de David Lynch. Una metáfora sobre el vacío

                                                          Para Tatiana del Río

En un ambiente como de estudio de televisión o foro teatral se encuentran tres conejos -un macho y dos hembras-, de nombres Jack, Suzie, ataviada con un vestido, y Jane, que trae puesta una bata de baño. Con risas ambientales como en una sitcom (acrónimo de situation comedy), pero con diálogos inconexos, los conejos        -igual que muchos seres humanos-, hablan en el vacío, sin respuestas,  cada uno en su soliloquio. Otra vez David Lynch parte desde el absurdo, lo onírico, lo no asociativo, con metáforas de ciertas realidades del mundo humano, pero que tienen origen en el inconsciente, en lo más profundo del alma, ahí donde habitan los arquetipos, los sueños y las pesadillas.

Rabbits es de esas obras que ameritan un análisis freudiano, y que buscan abrirle las puertas al inconsciente, o penetrar en él para ventilar sus contenidos. Se trata de la relación entre el consciente y el inconsciente. Trabajos como el de Lynch sacan a la luz esos nexos, no es fácil, no lo hace explícito, quién sabe si incluso esa sea su intención.

Rabbits tiene todo el corte de un sueño, o pesadilla. Y así como en los sueños, aquí se pasa de una situación a otra, sin necesariamente estar conectadas. Tampoco las palabras obedecen a un discurso lineal. Cuando los conejos de Lynch aparentemente hablan entre ellos tratan temas sin ligazón, estamos en un sueño que une y confronta dos esferas de la psique.

¿Qué buscaría o qué lograría con esto, Lynch? Quizá llegar a lo que Carl Jung, otro psicoanalista importante, llamó individuación, es decir, hacer consciente lo inconsciente para así llegar a conformar un humano íntegro, aquel que ha logrado realizar una síntesis de sus estados psíquicos, lo cual que se reflejaría en su accionar en el mundo. Define Carl Jung en su libro Tipos Psicológicos que la individuación es “el proceso por el que se constituye y singulariza el individuo, y en particular el proceso por el que se desarrolla el individuo psicológico como una entidad diferente de lo general, de la psicología colectiva”.

El punto es clave porque muchos autores consideran al inconsciente como el lugar de donde pueden brotar las ideas más originales y sorprendentes. ¿Será que Lynch intenta despertar el inconsciente, traerlo a la luz? Cuántos artistas, inventores y creadores han encontrado en los sueños -terreno del inconsciente-, respuestas a sus búsquedas e inquietudes. Baste con citar algunos casos: la máquina de coser, la tabla periódica,  la estructura de átomo, la insulina y el algoritmo de Google fueron concebidos en sueños. Se afirma también que una canción de culto como  California dreamin’, vino al compositor John Phillips en un sueño.

El inconsciente nos puede revelar mucho más de lo que creemos. Es el caso de Larry Page, fundador de Google, que “Durante un discurso de graduación pronunciado en 2009 en la Universidad de Michigan … recordó y subrayó la importancia de haber apuntado su sueño y utilizado dicho material extraído de su subconsciente para generar hoy su popular algoritmo, responsable de alimentar el motor de búsqueda de Google. “Cuando aparece un gran sueño, atrápalo”, decía el cofundador de la compañía de Mountain View.”

En la puesta en escena de Rabbits se escuchan aplausos y risas que coinciden con la aparición de los conejos en determinado momento o en algunos de sus diálogos, si es que se les puede llamar así. Y como en algún programa de televisión malo uno se pregunta porqué entraron esas risas o esos aplausos en un momento en el que uno siente que no van bien, o no quedan o suenan exagerados, fuera de lugar.

Ah, y esas voces pesadillescas donde la voz se atora, se deforma y sale con dificultad. El plano cinematográfico es el mismo siempre, un long shot que mantiene en lejanía permanente al espectador. No te puedes acercar, no hay intimidad, no hay close ups, ni siquiera full shots. No hay forma de ver expresiones, mucho menos tomas de detalle. Esa incapacidad de acercarse tiene un impacto psicológico en el espectador, y forma parte de la extraña desesperación que produce la película. 

También saltan a la vista las influencias de los recursos teatrales: la escena en un plano único, el desplazamiento de los personajes, el manejo del timing cuando aparecen a cuadro los conejos para recibir los aplausos de un público mecánico y grabado. Encontramos recursos operísticos, como cuando la coneja Suzie, la del vestido, “canta” una especie de aria y recibe los aplausos del respetable. A pesar de todo lo absurdo de la trama, el diálogo más relevante se lleva a cabo entre los personajes y el público artificial. Esta es una paradoja que resulta muy interesante y digna de indagar.

Afuera llueve sin parar y se escucha algo parecido a el ulular de las sirenas o del viento. La lluvia, por lo general, se asocia a estados melancólicos, tristes, nostálgicos. Un estado de lluvia permanente crea un estado de ánimo decaído, no se puede salir con comodidad, no hay sol, no hay calor, hay frío, humedad. Y es de noche, lo cual agrava más el clima atmosférico, pero sobre todo el psicológico.

El conejo macho también tiene un monólogo teatral, con un misterioso Om, y palabras que señalan abismos interiores. Pero, ¿qué hay en la habitación de atrás a donde solamente va la coneja Jane? ¿A qué sale al exterior el conejo Jack? ¿Son del hombre del abrigo verde los pasos que se escuchan varias veces afuera? ¿Para quién plancha la ropa Jane? ¿A quién le hablan? ¿Qué es esa especie de ojo de fuego que aparece en la pared de atrás y que coincide cuando declaman sus monólogos? No, estos no son los conejos carroñeros del cuento de Leonora Carrington tituladoen lo que señala David Lynch: hay un campo unificado que une todo. No olvidemos que antes que nada Lynch es un hombre que ama la meditación y la considera prioridad en su vida.

¿Qué es lo que liga a estos diálogos aparentemente inconexos?  Ya al final, cuando la puerta se abre sola en medio de un grito espeluznante, no hay nada, no entra nadie, no pasa nada. Quizá sólo fue el hombre del abrigo verde. O nada, simplemente la nada, la cual es el origen de todo y el principio más antiguo de la posibilidad de individuación, de realización … quizá.

 

Alfonso Franco Tiscareño

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro

21 de abril del 2021

https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/rabbits-de-david-lynch.-una-metafora-sobre-el-vacio-6652502.html

Manzana rica Bienamada

 

Manzana rica 🍎 Bienamada

Para

 

Carne de manzana rica

celosia cenital

¿De dónde vienes?

¿Qué fuerzas te impulsaron?

 

¿Recorres los caminos secretos

del destino, o asomas

por órdenes sagradas, superiores,

al valle de los vivos?

 

La ilusión te acompaña

también las musas

encuentros fortuitos

y palabras sacrosantas.

 

 

Todo es secundario

lo que importa es que

te estás gestando

justo en este instante.

 

 

En ese vientre está sucediendo

una vez más, en vivo,

el milagro sempiterno

de la vida.

 

 

Cadenas vitales

se conforman a ritmos

sorprendentes dando luz

a tu ser concebido en el Reino.

 

 

La nada y el vacío

han decidido formar tu ser,

el soplo del eterno te da forma

la luz palpita en tus sinapsis.

 

Haznos ver que el mundo

siempre se renueva,

siembra claridad

en mentes,  corazones.

 

 

Ave acuática, jugadora en el tiempo

alegría en botón resplandeciente

perfume etéreo de la risa del  viento

Bienamada.

 

 

 

Alfonso Franco Tiscareño

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro

28 de abril del 2021

https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/un-hombre-se-levanta-6704039.html?fbclid=IwAR1qXld7va0UBfb9PngatheIEyvjp-PnNAftw28fbJO0nUxzWfFfbjwQNGE 

 

 

Un hombre se levanta

 

Un hombre se levanta

Vi a un hombre pararse muy temprano, a las 5.30 a.m., para irse a trabajar. Quizá era un carpintero, un albañil, un obrero, morral sobre sus hombros y firmeza al andar. Frisaba los sesenta años, toda una vida enriqueciendo a otros. Debía caminar como un kilómetro para llegar al microbús que lo transportaría, y luego a transbordar al metro.  Ya arriba de estos transportes, sería amenazado por el miedo a los asaltos, sin remedio y cotidianos, contra los pasajeros. Se la juega también en la línea 12, disque “dorada”,  esa que traquetea y se cimbra por todos lados. El otro día hasta los bajaron del tren para que se salieran caminando por el túnel. Y así, entre atracos y peligros, pasa un día sí y otro también en las mismas angustias.

Por ahí de las 6 de la mañana, muy temprano, desayuna un huevito con frijoles y tortillas, para tener fuerza. No tiene dinero para comer en la calle. Y luego, a viajar más de cuarenta kilómetros de ida, para ganar el sustento diario de la familia. Para gente como él no hay créditos, ni dádivas ni ofertas, y mejor -pensaba él-, “lo bueno que todavía puedo chambear, gracias a Dios.”

Apenas amanece, y ya camina a paso firme por la calle llena de baches y pintas de propaganda política. Todas prometen lo mejor, las ha visto desde que era niño, pero su vida de pobreza no ha cambiado nada. Camina con la nariz destapada, hay poca gente en la calle, no hay nadie cerca a quien moleste. Sólo pasan por la otra acera señoras que van por la leche para sus hijos y caminan adelante otros obreros igual de chambeadores a buena distancia. Vale más salir quince minutos antes, porque si no al rato el tráfico ya se pone hasta el queque. La Virgencita ha sido grande con él, por eso siempre le enciende su veladora, y al menos, por ahora, el covid no ha pasado por su casa.

Lleva dos tortas en su morral, para  comer al rato y poder aguantar hasta la noche. Después de diez horas de trabajo y casi dos horas de camino, primero Dios, volverá a casa para poder descansar. Y así todos los días, todos los años. Quisiera jubilarse, pero ¿qué haría con tres mil pesos mensuales? Así que a dormir que mañana será otro día.

 

 

Alfonso Franco Tiscareño

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro

5 de mayo del 2021


https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/un-hombre-se-levanta-6704039.html


 

 

  Barbie ¿feminista?    II/ II El monólogo de la señora Gloria prosigue diciendo: “ Es literalmente imposible ser mujer. Eres muy hermosa y ...