jueves, 23 de julio de 2020

Blutch, chamán de los vientos



Blutch, el chamán de los vientos
           “Las aves nacidas en una jaula piensan que volar es una enfermedad”. Alejandro Jodorowski
Volar, volar en un parapente, estable, pero con la mínima seguridad. Un parapente es un planeador muy ligero y flexible que permite volar desde las pendientes de las montañas y sostenerse incluso por horas en el aire,  permite también recorrer grandes distancias. Uno de los documentos visuales que nos deja comprender qué es un parapente y cuáles son sus posibilidades nos lo proporciona la película francesa titulada BlutchSe trata de un documental filmado en 2018 que narra las aventuras de un parapentista que viaja en su planeador por los cielos y montañas de varios países -Tayikistán, Pakistán, India, Nepal, Sikkim y Arunachal Pradesh- en un viaje que durará cuatro meses, en los que pasará peligros, hambre, incertidumbres, asombros, alegrías, y atestiguará la belleza suprema de los paisajes, todo para llegar, tras horas y días de aventuras, dudas y esfuerzos, al  corazón del Himalaya.
  ¿Acaso este viaje no es una metáfora de la vida misma? Vuelas por los aires a alturas insospechadas solamente sostenido en un pequeño artefacto desde el cual contemplas el mundo. Así es también nuestro viaje sobre el planeta tierra, encarnados en un cuerpo poderoso, pero delicado; fuerte, pero expuesto a mil cosas. Y podrías volar en un parapente junto con otros, pero finalmente vas tú solo  atenido a tu propia habilidad, fuerza y conocimiento de la atmósfera, el clima y las circunstancias. Exacto, como la vida misma. Vas con otros, pero finalmente vas solo. Esa es  la dialéctica vida- muerte que acompañará por siempre al ser humano. 
Blutch es un alpinista y parapentista francés  cuyo nombre real es Jean-Yves Fredriksen, que filma él mismo sus aventuras en las montañas y en los cielos. Ha sido el primero en volar en un parapente desde Tajikistán a Nepal, hasta llegar al Himalaya. De este viaje surgió su libro  Vol au-dessus de l'Himalaya (Vuelo sobre el Himalaya).
En este documental, Blutch nos muestra su recorrido por los cielos de varios países en el oriente del mundo, y aparte de disfrutar visualmente sus increíbles aventuras, nos permite una reflexión respecto a nuestro propio vuelo, una metáfora de la propia vida. El Uno está en el todo, y todo contiene al Uno. 
Volar, volar con un mínimo de implementos; volar, volar con el máximo de ánimo espiritual. Desplegarse sorprendentemente por los aires entre picos de montañas, divisando valles a lo lejos, haciendo amigos pasajeros, pero paradójicamente verdaderos, desvelando paisajes humanos, tragedias y alegrías, tristezas y asombro. El asombro es el principio de la filosofía.  Extasiado ante las salidas y puesta  de sol, y tocando con su viejo y fiel violín en las cimas de las montañas  para nadie más que para él, para la madre tierra y para el universo. Afina su instrumento con el infinito. Así viaja Blutch, expuesto a todos los peligros, pero recibiendo la benevolencia de la vida, es bien tratado por el aire, las nubes y las montañas. Es un tipo bendecido, sin miedo, simple y complejo como sus mismos viajes, un chamán de los vientos. Es una águila, un cóndor y un buitre a la vez, de mirada certera puesta sobre su presa que es el mismo mundo. 
Las implicaciones políticas de actos como los que realiza Blutch son enormes. Rompe con la existencia de fronteras aunque a la vez está tan limitado por ellas. Algunos países por los que va pasar le niegan la autorización, lo cual lo obliga a realizar enormes rodeos. Blutch reta  las fronteras porque se da cuenta que desde el aire, desde el cielo, éstas no existen.
Reta también de los sistemas políticos,  porque a pesar de las prohibiciones sufridas logra su meta. Los enormes y complejos intereses geopolíticos que están en juego en la zona entre India, Nepal, Bután,  Afganistán y China, no son fáciles de desentrañar ni resolver. Aún así, Blutch, pese a todo el poderío que le prohíbe volar o descender en algunos lugares, tiene una meta y la consigue. Y ese logro es extraordinario porque muestra que de alguna forma esas potencias tienen pies de barro y no pueden frenar los anhelos de libertad de algunos seres que no conciben fronteras en sus mentes, sino que al contrario, creen en la solidaridad, en el apoyo, en la cooperación, en el asombro, en la reivindicación de lo sencillo, en lo más diáfano de la vida humana por más ingenuo o utópico que esto parezca.  Blutch recibe apoyo por aquí, por allá y por todos lados, porque la gente, en el fondo, comparte los mismos anhelos.  Con sus amigos toca y comparte su violín frente a impresionantes puestas de sol, y no hay quien lo frene ni quien se lo impida, él representa y concreta los más altos valores de los seres humanos. Vuela libre por los cielos, puede descender en donde quiera y encontrar amistad y amor por doquier. Aunque nosotros no volemos en un parapente, podemos sacar grandes enseñanzas de la experiencia de Blutch  porque cada uno estamos en nuestro propio vuelo por la tierra, podemos romper las fronteras que no separan de otros, y podemos encontrar y sembrar la semilla de la amistad, la cooperación y el amor donde sea a pesar de todos los poderes que se opongan, a pesar del aparente triunfo del odio, la maldad, el robo, y el crimen, no sólo existen estos, también vive la propuesta llevada cabo por Blutch que es un gran canto libertario.   
Pero el aporte más importante de Blutch es que nos muestra visualmente la magnificencia de la soledad y el silencio, dos posibilidades que en el mundo común se pierden entre la barahúnda del ruido, masificación y superficialidad.  Blutch es el reencuentro con lo más sacrosanto que tenemos: nosotros mismos y nuestro contacto con la naturaleza y con el universo. El mar, las montañas, el viento, los árboles, el cielo, las nubes, la lluvia, las puestas de sol, la música, el violín, la amistad son el reencuentro con nuestro ser. Son la manifestación de la fuente única y de la unidad de todo, la manifestación de la armonía y la belleza del silencio en soledad. 
Blutch. DocumentalDir. Nicolas Alliot. Francia 2018



Alfonso Franco Tiscareño 
Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 
15 de julio del 2020

domingo, 21 de junio de 2020

La sonrisa de mi hijo


                             A mi familia


Hoy recuerdo con alegría y nostalgia tu poderosa sonrisa, qué hermosa era, cuánta fuerza y belleza poseía. Tu rostro cambiaba totalmente cuando sonreías. Así de magnánima es la alegría auténtica que ilumina la vida. Te daba mucha personalidad y una presencia única que disfruté en silencio. Nunca te dije esto porque uno nunca piensa en lo que pueda pasar. El momento que se vive es tan rotundo, que lo creemos eterno, peo lo único real es que todo es fugaz, así que es mejor expresar lo que sientes a tiempo, en su momento, no te quedes callado, no importa lo que suceda después porque tú ya tatuaste la realidad con tus palabras. Pero bueno, hijo, ahora te mando este mensaje desde aquí, desde esta dimensión en la tierra. No sé si exista algo más, pero si no lo hubiera aviento este mensaje  al aire para que como semilla florezca en algún corazón. Siembro a los cuatro vientos, invoco al poder de las tempestades, saludo a los ángeles de la luz, del fuego, del aire, del agua, de la tierra y del éter. Trastocó dimensiones para intentar hacerte llegar este mensaje que no te dije a tiempo: hijo, que hermosa sonrisa tenías,  qué bien me hacía contemplarla, que paz me daba porque significaba que te sentías bien, que estabas contento. Cuánta fuerza tiene cada acto que realizamos en la vida, pero que muchas veces, en el preciso instante, no somos conscientes de ello. Sólo el tiempo y la distancia nos dan la conciencia del valor y enorme peso de cada acto. Incluso, con el paso de los meses y los años, los actos devienen más claros, pero a veces, ya no se puedenagradecer o mencionar. Ahora mi bendición será decirle a otros que no duden en decir lo que sienten,  para que no carguen después con esa losa de lo no dicho, y así lavaré mis pesares manifestándole a todos los que encuentre qué es lo que me emociona, qué me gusta de cada quien, qué les  celebro,  sin  ambages, sin tacañerías. Esa es la enseñanza dolorosa, pero reivindicante,  que me deja el recordar tu hermosa y poderosa sonrisa, hijo, Kaixi.
Y aún así, sabiendo todo esto, habiéndolo vivido y sufrido en carne propia, vuelvo a caer  muchas veces en el mismo error, y  soy incapaz de expresar ese cariño, ese efecto, esas cualidades que veo en otras personas.  Y  tengo conciencia de cuánto me he endurecido y de que esa actitud puede convertirse en un daño físico, porque como se dice en la medicina tradicional: el principio de la enfermedad está en la mente, en lo que nos atormenta, en los rencores que se guardan, en los corajes entripados, en los resentimientos que carcomen, en los miedos que corroen, en la envidia. en la tristeza, en las culpas. Durante esos estados de desazón del alma se sueltan sustancias  que dañan la sangre, los órganos, los nervios y el cuerpo entero. Se requiere un trabajo permanente para intentar ablandar nuestra persona, para ser más amorosos, porque es verdad que todo lo que necesitamos es amor. Éste te hace flexible y te lleva al perdón, la comprensión, la compasión, a la salud mental y emocional y por ende a la salud corporal. Requerimos expresar gratitud, amor y compasión por los demás, reconocerles sus valores.                                               
Caramba, si tenemos la maravillosa herramienta de lenguaje producto de la evolución humana cómo es que no podemos decir lo que queremos, cómo es que lo callamos. El lenguaje humano surgió desde el aparente caos y dada la necesidad cada vez más apremiante de sobrevivir. Primero las señales, los signos, la onomatopeya, los gritos, las interjecciones, los gestos. Todos ellos son el origen del lenguaje, no hubo una planeación previa, todo fue sobre la marcha, y sobre la marcha se fue enriqueciendo, corrigiendo, modificando. Fue la respuesta espontánea al reto de vivir. Por todo ello,  como señalaban los sabios toltecas, nuestras palabras deben ser impecables, O como decía el gran Maestro: de la abundancia del corazón habla la boca. Nuestro lenguaje nos une a todo el mundo, a todos los seres, y hay que expresar esa conciencia con toda la fuerza posible.          
Nuestras palabras son sagradas porque, lo queramos o no, nos portemos como nos portemos, estamos conectados a la gran Red, al  Anima Mundi, que  “Es lo que anima la naturaleza de todas las cosas como la misma alma anima al ser humano.
<Por tanto, es de resaltar que: este mundo es, de hecho, un ser viviente dotado con alma e inteligencia [...] una entidad única y tangible que contiene, a su vez, a todos los seres vivientes del universo, los cuales por naturaleza propia están todos interconectados.>
Platón, Timeo 29, 30
La idea se originó con Platón y también está presente en doctrinas orientales como el Brahman (Dios) y el atman (alma) en el hinduismo. Consecuentemente los estoicos creían que era la única fuerza vital presente en el universo.
Similares conceptos fueron sostenidos por filósofos tales como Paracelso (1493-1541), Baruch Spinoza (1632-1677), Gottfried Leibniz (1646-1716) y Friedrich Schelling (1775-1854).
Desde los años sesenta ha sido recobrada por defensores de la hipótesis de Gaia (que considera que la Tierra es un ser vivo), tal como James Lovelock.”
Podemos hablar con el poder creador porque somos parte de ese todo interconectado, y lo que hagamos, digamos, o pensemos pertenece a esa gran Red. Así que puedes hablar sin miedo, sabiendo que la vida te escucha. No te guardes los sentimientos, dile a tu gente que la amas, no sea que te quedes con todo eso atorado. Somos parte del todo interconectado. Saberlo debe llevarnos a asumir la responsabilidad de nuestros pensamientos, palabras y actos, porque todos repercutirán en el el mundo de una u otra manera, para dolernos o para florecer.  Expresa tu cariño, pues nadie sabe si habrá un mañana.



Alfonso Franco Tiscareño 
Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 
10 de junio del 2020

jueves, 7 de mayo de 2020

Entre la oscuridad y el llanto



Entre la oscuridad  y el llanto
reptando entre las penas,
reclutando salvajes medallistas
descascarando dientes.

Escarbando en las covachas para robar
colocando en alto la moral
dando gracias a Dios en una Catedral,
caminan sobre sendas de asfalto pulido.


Juegan golf en campos minados
sus ojos son diafragmas con navajas,
una línea, un origen:
el despojo disfrazado de Teoría Económica.

Hummers  abrillantadas hasta la ignominia
usurpando a las milicias populares
que creyeron algún día en la libertad
y la justicia.


Sol saliendo frío en toda la república
la temperatura máxima será de …
mientras que la mínima estará en . . .
calor asfixiante en la oscuridad.


Campos de yerba verde,
bonito paisaje visto desde el aire
volando en la nave hedionda
de la que cuelgan tripas.

Cuando el temor rebasa al amor
suena la campana del fondo del alma:
Ring ring, al que toque se le abrirá,
Toc, toc, al que llame se le contestará,
Ay, ay, al que pida se le dará.

Desde el Zarco a Malverde
el fondo es el despojo,
el robo en despoblado, el agandalle,
la tiranía, el abuso.

Entre la oscuridad y el llanto
navegan en abismos
libélulas de fuego,
Ícaros sin miedo.






Alfonso Franco Tiscareño
Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro
15 de abril del 2020

miércoles, 25 de marzo de 2020

Joker II

Joker   II
Por mientras, es poco lo que la película Joker puede lograr en este aspecto, así que cuando menos a nivel de la opinión pública es deseable que la cinta mueva a reflexión al cinéfilo, que lo invite a tomar conciencia de que los problemas mentales no son sólo una cuestión de individuos, sino de la sociedad en su conjunto. Los problemas mentales se generan y agudizan en el entorno social, familiar, laboral, y están ligados a la desesperación, al fracaso, a la explotación laboral, a los fracasos sentimentales, a la depresión, tristeza, abandono, soledad. Todo ello en un contexto que va de lo individual a lo social y de lo social a lo individual. 
Como señala el antropólogo británico-estadounidense Ashley Montagu, especialista en el tema de la violencia, en un artículo titulado El mito de la violencia humana, publicado en el periódico El pais “Hay pruebas de que las tendencias humanas básicas están dirigidas hacia el desarrollo a través de la capacidad para relacionarse con los demás de manera cada vez más amplia y creativa, haciendo más fácil la supervivencia. Cuando estas tendencias básicas de comportamiento se frustran, los seres humanos tienden hacia el desorden y a convertirse en las víctimas de los otros humanos igualmente afectados por estos desajustes.” Esta situación la podemos distinguir claramente en la cinta en donde poco a poco se va narrando la situación de Arthur Fleck, nombre verdadero del Joker, y a lo que se va enfrentado. Todo va subiendo de tono hasta que resulta insoportable, ya para entonces, él y Ciudad Gótica están sumidos en el caos total. No sólo Joker parece haber perdido la razón, sino todo el mundo. Aquí cabe que nos preguntemos ¿son la violencia y la locura un problema individual? ¿Son innatas o tiene una génesis social? ¿Qué se ha argumentado al respecto? En el caso de esta película no quedan dudas, el director y el guionista se han inclinado por el lado del origen social y cultural de la violencia y la locura.  Y el autor del artículo citado remata con estos párrafos contundentes: “Para amar hay que aprender a amar y sólo se aprende a hacerlo cuando se es amado. El afecto es una necesidad fundamental. Es la necesidad que nos hace humanos. De ahí que una persona que no haya sido así humanizada durante los seis primeros años de su vida padezca un proceso de deshumanización que les lleva hacia comportamientos destructivos, aprendidos en un intento desordenado y equivocado de adaptarse a un mundo también desordenado y provocador de tensiones. De estos desórdenes surgen toda la agresividad y los enfrentamientos violentos, tanto a escala individual como colectiva.” Exactamente todo lo que nuestro personaje ha padecido, de lo que ha  carecido.
Arthur Fleck ha nacido y crecido rodeado de mentiras apabullantes e infames. Todo esto no justifica la conducta criminal de nuestro personaje, pero sí puede explicarla y quizá todos la hemos podido confirmar a nuestro alrededor, la gente que no es amada es conflictiva en mayor o menor grado. Y en la medida que explicamos, podemos comprender para prevenir. Fleck nace en Ciudad Gótica en medio de una inmensa soledad,  se trata de un huérfano que es  dado en adopción a una mujer que le hace creer que él es un hijo no reconocido del magnate Thomas Wayne,  en cuya casa la mujer trabajó. Arthur sufrió abusos sexuales por un amante de su madre adoptiva, y maltrato de ella misma. La mujer padecía alucinaciones y estuvo internada en instituciones psiquiátricas.
Fleck crece en medio de una inmensa  soledad y búsqueda de amor, ya de adulto es un hombre  maltratado por sus compañeros de trabajo, abandonado por las instituciones de salud pública, despreciado por quien supuestamente era su padre, buleado por niños y pasajeros del metro de Ciudad Gótica,  es botín y objeto de burla por parte del conductor de tv,  todas estas cargas se convierten en las grandes heridas de nuestro personaje, y ocupan un lugar preponderante en la génesis de la locura criminal Fleck, quien termina renegando de un nombre que nunca fue suyo, para construirse un verdadero yo, un nombre propio y representativo:  el Joker. Ah, pero para la mayoría de las personas el loco es el culpable de todo, no es el sistema social, sino su desajuste personal, individual. Ya Michel Foucault ha hablado de esto es su Historia de la locura, donde podemos leer cómo ha sido considerada ésta desde tiempos muy antiguos y cómo ha sido su desarrollo histórico a través del tiempo. Encontramos que desde el principio casi siempre se reduce a la exclusión, el encierro, el abandono, el desprecio, la muerte del psicótico. Es cierto, en la película se señala que Fleck nació con una afección neurológica, que sumada a sus circunstancias genera un criminal muy peligroso, un hombre que ríe obsesiva e involuntariamente debido a una epilepsia gelástica. “Todos somos culpables- dice Joaquin Phoenix en una entrevista-. Todos hemos pecado. Entonces, pensé, aquí está esta película y estos personajes, que no serán fáciles para la audiencia. A veces te sentirás conectado con él y lo apoyarás, pero a veces, te causará repulsión. Me gusta la idea de desafiar a los otros y a mí mismo de esa forma. Es raro explorar papeles así para cualquier película, más aún en el género de superhéroes”.
Una infinita tristeza y melancolía campea de principio a fin en toda la película, esa tristeza que alcanza a tocar al espectador a nivel consciente o inconsciente, o que recuerda las veces que hemos enfrentado  un problema grave donde uno  siente que roza la locura. Esa tristeza que nace en un hombre que por determinadas circunstancias no fue amado, ni querido, ni acariciado, y que, como una flor sin amor ni atención, se fue secando y endureciendo, hasta el punto del no retorno. El Joker lo señala amargamente: nunca ha tenido un día feliz en su vida. ¿Qué es lo que define que no rebasemos la línea roja, y porqué algunos no pueden detenerse, cruzan la línea y ya no vuelven a estar en su  juicio?
El payaso que hace reír se convierte en la máxima expresión de la tristeza y el dolor, todo el teatro griego de la comedia y la tragedia, encarnan en un solo hombre del siglo XXI, en esa risa enfermiza, en esa sonrisa dibujada con sangre … Jokeres una obra maestra de la cinematografía mundial. 

Alfonso Franco Tiscareño 
Para Vitral , en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 
18 de marzo del 2020
https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/joker-ii-5007148.html

miércoles, 18 de marzo de 2020

Joker I

Joker  I
Un actor que ha ganado el Oscar, dos Globo de Oro, un Grammy, un SAG, dos Critics Choice Awards, la Copa Volpi en el Festival Internacional de Cine de Venecia y el premio a Mejor Actor en el Festival de Cannes, debe tener algo especial que hace tan relevante su trabajo, ese es Joaquin Phoenix, el estadounidense nacido en Puerto Rico en 1974. En su carrera actoral ha trabajado con importantes directores como Ron Howard, Gus Van Sant, Oliver Stone, Ridley Scott, Woody Allen y Todd Phillips, entre otros, y ha  interpretado los más diversos papeles que van desde jóvenes en búsqueda (Parenthood),  emperadores (Gladiator), un joven camarógrafo (Hotel Rwanda), un profesor de filosofía (Irrational man) , un fanático religioso (The master), el músico Johnny Cash (Walk the line), y en la que para muchos es su mejor película Her, en donde interpreta a un hombre seducido por una mujer creada por medio de la inteligencia artificial. De ahí, hasta llegar al papel que le ha dado su primer Oscar al mejor actor por su representación de un cómico fracasado en la película Joker, de Todd Phillips. Joaquin Phoenix llega a uno de los máximos galardones que se otorgan en la industria fílmica mundial sin haber tenido formación académica para ser actor. Él se hizo sobre la marcha trabajando en los medios, participando en  comerciales y en diversos programas de televisión, hasta que recibió su primera oportunidad importante en la película Space camp en 1986, a los 12 años de edad. El actor ha pasado su vida, desde niño, en los escenarios.
El papel de Joker representaba un reto muy especial y difícil, si no pregúntenle a Jared Leto quien fue severamente criticado en las redes sociales y por especialistas en el tema por su interpretación del Guazón (como se le llama en México al Joker). A cualquier actor le quedaba un peso muy grande sobre todo después de la actuación de Heath Ledger, pero, ¿cómo se preparó Phoenix para semejante reto? ¿Qué exige la carrera actoral? ¿Qué define a un gran actor? Lo primero es que para encarnar al personaje hay que sentirlo desde adentro, en los huesos, en el alma y en la piel. Literal, Phoenix bajo 23 kilos para representar al Joker. Después, una preparación intensa en ensayos coreográficos para  ejecutar en el baño, luego de su primer crimen, esos pasos de baile impresionantes. Y no se diga la danza en la ya célebre escena en la escalera. Para ello estudió y se influenció del bailarín Ray Bolger, agregándole un toque de altivez. Phoenix pasó ocho meses diseñando su personaje, facción por facción, músculo por músculo, posición por posición. La risa de Joker la ensayó hasta el hartazgo, hasta enfermarse.
Gracias a ese profesional e intenso trabajo no sólo de Phoenix, sino de toda la producción, la película ha sido multipremiada en todo el mundo. Algunos de estos reconocimientos bien merecidos son el Oscar, el BAFTA, el León de Oro  y el Globo de Oro al mejor actor; Oscar, BAFTA y Globo de Oro a la mejor banda sonora y  mejor película en el Festival de Venecia.
Un personaje tan complejo como el Joker requiere mucho estudio y entrega en su diseño y construcción. Hay que ponerse a pensar un buen rato en todo lo que implica  vivir, como lo hizo Phoenix, más de 8 meses, de día y de noche, pensando en ello, creando una mentalidad, sintiéndola en el cuerpo, pero sobre todo, abriendo un lugar en la mente para concebir y representar la personalidad de un personaje así. Con todo lo que implica tocar esas zonas tan oscuras, los abismos más siniestros de la mente humana. Lo que implica someterse a una durísima dieta, tener hambre todo el día, padecer ansiedad, y  todo ello reflejarlo en la actuación frente a una cámara que captará hasta el más mínimo parpadeo del actor. Se dice que Phoenix casi no cruzó  palabras con Robert de Niro -que interpreta a Murray Franklin, el presentador televisivo-,  para que la situación fuera más tensa.
La locura no es asunto mágico por el que de pronto alguien pierde el juicio y comienza a actuar de manera extraña. Todo tiene un origen, una razón, y en el caso de las enfermedades mentales muchas veces podemos encontrar su génesis en lo social, es decir, no es un asunto sólo personal, individualizado. Este es el caso del Joker, en donde el director Todd Phillips ha  querido manifestarse claramente en la línea del origen social del padecimiento psicótico que desemboca en los crímenes de un asesino serial. 
El cine tiene que ver con tus valores, con tus parámetros de vida. Una acción efectiva del cine sería que lograra romper nuestras zonas de confort, nuestras creencias arraigadas, y que a partir de las situaciones vistas en la pantalla lográramos abrir más nuestros pensamientos, enriquecer nuestros conceptos, ser capaces de cuestionarnos y cambiar nuestros prejuicios, en este caso, respecto a la locura. Dejar de ver al enfermo mental como un paria,  darle la atención debida con mecanismos que empiecen por las políticas públicas de los gobiernos en turno, es decir, con una política de Estado. 
Las enfermedades más graves comienzan con los desajustes más pequeños, con los que nadie atiende, con los que pasan desapercibidos, y que cuando manifiestan algún síntoma no se encuentra ni se sabe a quién o a dónde recurrir. Las consultas a un psiquiatra cuestan caras, y los hospitales públicos no se dan abasto. Los psicólogos tampoco son muy accesibles para el grueso de la población, y en los hospitales públicos  con atención psicológica tampoco hay suficientes consultorios que atiendan estos problemas. Entonces, la gente queda, si bien le va, a la buena de Dios, del amigo, de la comadre, del cura, del libro de autoayuda, del brujo.
Una obra como Joker debiera hacernos reflexionar acerca de todo esto. Y, aunque es muy difícil que una película cambie las relaciones sociales existentes, ojalá moviera a las instituciones implicadas en esta problemática, a los gobiernos y a los ciudadanos, a tomar en serio, de una vez por todas, los problemas mentales de la población como un problema de salud pública que requiere soluciones concretas y no olvido y desprecio. 




Alfonso Franco Tiscareño 
Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 
4 de marzo del 2020



jueves, 27 de febrero de 2020

¿Por qué nos gusta tanto el cine? I

¿Por qué nos gusta tanto el cine?  I

¿Por qué nos gusta tanto el cine? Porque es uno de nuestro más grandes espejos. En las historias que nos cuenta se ven retratados nuestros sueños, ilusiones, esperanzas, miedos, fantasías, demonios, anhelos, bondades, es decir, todo el espectro de lo humano. Además de que el cine es como los sueños, la pantalla son los párpados en donde se proyectan nuestras películas. La  noche, la cámara oscura, la proyección, y el movimiento animado incitan a nuestros sentidos a entrar en acción. Todo gracias a la poderosa imaginación, esa arma secreta, motor de la historia humana. Las cosas primero se imaginan, después se concretan. En el cine primero se imagina, y su maravilloso reto consiste en convertir en realidad lo imaginado. Y al parecer no existen límites. Señala Patrick Harpur en El fuego secreto de los filósofos (Ed. Atalanta. 2ª ed. España 2006. P. 72): “En la Florencia renacentista, y nuevamente entre los románticos ingleses y alemanes tres siglos después, la imaginación fue exaltada no sólo como la facultad humana más importante, sino como el fundamento mismo de la realidad.” Nada más y nada menos, la facultad humana más importante. Y el cine de calidad brinda esas posibilidades de volar la imaginación. Para Albert Einstein “La imaginación es más importante que el conocimiento” (http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Feyerabend ). Un don que es necesario cuidar, alimentar y desarrollar en cada uno de nosotros. 

El cine es la posibilidad de empatar nuestro poder imaginativo con el de los grandes creadores que existen en el mundo, la única condición es acercarse a películas inteligentes, sensibles, que busquen lo mejor para el ser humano, que intenten mejorar sus condiciones de vida.

Aunque el cine no sea exactamente como la realidad, cosa que es imposible, es el género que siempre parte de la realidad y vuelve a ella, influenciándola, reinterpretándola, enriqueciéndola, cuestionándola. Su gran poder consiste en que es capaz de divertir, educar y alimentar nuestro imaginario, y esto, de algo o mucho, según el caso, influye de manera comprobable en nuestro mundo real. La cultura puede concretarse en una praxis muy concreta, una manera consciente y crítica para actuar en la vida, en lo cotidiano, en lo familiar, en lo social. El cine es un espacio supremo para fomentar la imaginación, se nutre de ella y la proyecta por todas las salas y casas del planeta. Y, como dice Mario Vargas Llosa “la imaginación es libre y nutre de ideas. Promueve una actitud crítica hacia la realidad. La ficción es un género subversivo.”  

En el cine tenemos una herramienta muy poderosa, y actualmente, con el desarrollo de las tecnologías de comunicación, tenemos la posibilidad de hacer cada uno nuestras propias películas. Que serán caseras, sí, pero con estudio, dedicación, cultura y talento, podemos crear obras interesantes que sean el principio de trabajos más desarrollados. Son infinidad los guionistas y directores de cine en el mundo los que han iniciado así. Las tecnologías actuales nos dan la posibilidad de ser creadores, no sólo consumidores, y ese es un paso muy importante para nuestro entorno social. Es más, es donde radica la posibilidad más interesante de realizar un cine de calidad lejos de los cartabones comerciales que reproducen los intereses creados que ya resultan bastante aburridos y repetitivos, siempre con barbies y kens que no saben actuar, cine controlado por mafias que son los hijos de los hijos de los hijos de las vacas sagradas, y que ofrecen al público obras fofas, sin chispa ni talento. Son la negación de las posibilidades cinematográficas que de manera negativa, cumplen con el postulado planteado en este texto, el cine es un reflejo de lo que somos, para bien o para mal, a nivel de producción o a nivel de consumo masivo. De ahí la necesidad permanente de ejercer la crítica y evaluar qué estamos produciendo, qué cine estamos viendo, porqué, con qué resultados, tanto individuales como sociales. No se puede ver cine como si nada, como si fuera una vacua diversión anodina. Todo lo que consumimos a nivel intelectual y emocional, tiene repercusiones en nuestras personas y en nuestros actos. 

El cine no es una herramienta neutra. Siempre hemos de preguntarnos quién produce, desde qué lugar social y con qué intenciones. El cine ha sido herramienta artística, de desarrollo del ser humano, pero también se ha utilizado para enajenar, adoctrinar y manipular a las masas. Ejemplos los tenemos en todos los sistemas sociales, tanto capitalistas como comunistas. 

Pero el cine puede ser también , dependiendo de su calidad y objetivos, un motivo de unión y comprensión entre los seres humanos. Nos puede ayudar a entender a los demás, a los otros, a los distintos. El cine documental es una gran muestra de ello. Y, en la medida que se desarrolle la empatía, las diferentes sociedades y distintas culturas pueden comprenderse mejor,  ayudarse, pacificarse, cooperar. Esto ayuda a eliminar y disminuir las propuestas supremacistas  de cualquier orden.

El cine  no puede solucionar los problemas del mundo, pero sí puede cooperar al desarrollo de la conciencia y la solidaridad entre los distintos pueblos de la  Tierra.  Vernos reflejados en la pantalla cinematográfica y ver a otros ahí, ayuda a comprender muchos temas, culturas  y lugares que sin el cine no veríamos jamás. 

Y, si bien es cierto que el cine es una alteración de la realidad porque las cámaras no se manejan solas y siempre obedecen a un punto de vista, a una ideología o a una posición política asumida o inconsciente, también es cierto que dependiendo de qué y para quién esté interpretando la realidad, así será la calidad del producto consumido y su influencia. La recepción de un mensaje depende de muchos factores, es un fenómeno complejo que no sólo depende del emisor, sino de la relación dialéctica emisor-receptor y de la interacción de sus respectivos contextos.






Alfonso Franco Tiscareño 
Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

¿Por qué nos gusta tanto el cine? II

¿Por qué nos gusta tanto el cine?  II
Pero asistir al cine y disfrutar de una película no es un acto tan sencillo ni inocente, al contrario, es un acto complejo que involucra múltiples circunstancias. Señala el autor Román Gubern en su libro Del bisonte a la realidad virtual, (ed. Anagrama, 3ª ed. p. 16-17): “ … el ojo humano no es un perceptor neutro, pasivo, automatizado e inocente, sino un instrumento condicionado y sujeto a un aprendizaje cultural y a un auto aprendizaje … la visión humana tiene una historia … en buena parte condicionada(s) por las convenciones culturales de cada época). Es decir, que cuando nos exponemos a ver una película, entran en juego muchas más acciones de las que suponemos. Se da una compleja elaboración cognitiva en donde convergen factores fisiológicos, socioculturales e individuales.  Por eso es importante que estemos muy conscientes de qué películas decidimos ver, dado que todo lo que percibimos tiene un efecto en nuestro ser a nivel de las emociones, intelecto y acciones en el mundo concreto, en el mundo de la vida. “Por eso se aprende a ver y no todo el mundo sabe ver…” (Gubern, p. 18).
Una película y su recepción no pueden interpretarse fuera de un contexto histórico, económico, político e ideológico. No existen las producciones ni los mensajes neutros, y cada quien interpreta las películas dentro de estos marcos interpretativos. Así que cada vez que vemos una película estamos sujetos, lo sepamos o no, a todos estos marcos que dan lugar a una interpretación y que terminan en el típico “sí me gustó la película, o no me gustó”. Es decir, detrás de la pregunta de ¿por qué nos gusta tanto el cine?  se encuentra toda esta compleja red de interpretación. El cine nos nutre de ideas, conceptos, lugares, datos, fechas, situaciones.
Ubique cualquier película que haya visto y que le haya gustado mucho. ¿Por qué le gustó? ¿Con qué personaje se identificó? ¿Cuál le cayó mal? ¿Sintió miedo, alegría, placer, tristeza, deseos, terror? ¿Aprendió algo que le pueda ser útil?  ¿Ha vivido o quisiera vivir algo parecido? Las historias narradas en el cine, sea cual sea su temática, producen en nosotros grados de identificación o rechazo, encontramos situaciones que son comparadas con las que nosotros mismos vivimos, que se parecen de alguna u otra forma y con las cuales nos comparamos y medimos nuestras propias vidas. Por eso nos gustan, podríamos decir incluso que las necesitamos, si no existieran esas historias hechas cine, las buscaríamos en otros formatos. En el origen son los cuentos, las historias, los relatos, las anécdotas, que son las que dan sentido y forma a lo humano. No seríamos lo que somos sin ellas. La narrativa está ligada inextricablemente a lo humano. 
Como menciona Paul Ricoeur en su texto clásico La vida: un relato en busca de narrador“Aristóteles no dudaba en decir que toda historia bien narrada enseña algo; más bien, decía que la historia revela aspectos universales de la condición humana…” Toda historia contiene en germen una enseñanza, que en términos ideales debería ser gratificante, positiva, aunque no siempre es así. Todos aquellos relatos que forman nuestra propia historia familiar, los relatos de los abuelos, de los padres, de los tíos, contados al calor de una reunión o en una plática informal, son enseñanzas, nos plantean modelos a seguir, conductas específicas ante las diversas situaciones de la vida. Son ejemplos para seguir o para rechazar. Ese es el efecto de toda narración. La línea de lo contado en la película converge con la línea de lo vivido por el espectador, por el cinéfilo, en algo que Gadamer -respecto al texto- ha llamado  “fusión de horizontes”, concepto que es igualmente válido para el cine. En esa fusión se alimentan y realimentan tanto la industria cinematográfica como el espectador, no sin contradicciones, dado que ese intercambio no se da en un espacio de neutralidad, sino de complejidad en donde entran todos los aspectos contextuales del entramado social. Parafraseando a Paul Ricoeur, del texto que hemos citado, se puede afirmar que el cine “es una mediación entre el hombre y el mundo, entre el hombre y el hombre, entre el hombre y sí mismo.”  Luego afirma que: “ (para) Aristóteles … la definición misma … del relato …es, (la) “imitación de una acción”, (mimesis praxeos). Debemos, pues, buscar en primer lugar los puntos de apoyo que el relato puede encontrar en la experiencia viva del actuar y del sufrir”.
Los relatos están vivos, vienen de la vida y vuelven a ella, por eso los relatos, entre ellos los cinematográficos, son fundamentales, y por eso gustan y nos apasionan. Y todos los géneros tienen ese efecto: la ciencia ficción, el drama, la comedia. No se piense que sólo las películas de corte realista responde a estas condiciones. No, aún la película más descabellada responde a una situación contextual, es un producto histórico-social, que viene de lo real y vuelve a ello. 
Las películas son divertimento, solaz, fuga, encuentro, alimento y motivo para desarrollar la imaginación. Tienen el poder de los sueños, pueden representar cualquier cosa imaginable. Y así como los sueños son la representación de los anhelos más profundos, de lo escondido, de la representación de lo imposible, del terror y las pesadillas, así también el cine. Como diría Marshall McLuhan, el cine viene a ser una extensión de los sueños y la imaginación . La identificación con alguno o algunos de los personajes revela quiénes somos o cómo nos imaginamos, la empatía y las neuronas espejo trabajan a todo, permitiéndonos asemejarnos e influirnos por el físico y los ideales de cada personaje.
Ese misterio que guarda el cine, esa magia, merece ser disfrutada plácidamente, pero también habrá tiempo antes y después para reflexionar el  porqué elegimos ciertas películas, ciertas temáticas, ciertos actores, porque detrás de cada elección hay un mundo complejo de significaciones, de historias, de contextos sociales y de anhelos personales que empujan a cada elección. En la medida en que estemos conscientes de ello, el cine nos puede alimentar más y más en todos los aspectos, y comprenderemos a cabalidad por qué nos gusta tanto el cine. 




Alfonso Franco Tiscareño 
Para Vitral , en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 
19 de febrero del 2020

sábado, 15 de febrero de 2020

El patio de tierra

El patio de tierra

En el patio de tierra se pasearon mis días
jugando canicas y trompo, tacón y rayuela,
viendo pasar a las muchachas
mirándolas de arriba a abajo con asombro.

Ya no hay casi patios de tierra
para romper piñatas
y seguirle la pista a los chifladores
ni para tronar palomas  que vuelen los botes de lata
hasta el cielo.

Ojalá todavía exista aquel patio de tierra,
es que ahora todo lo tapan con planchas de cemento 
y ahogan las fosas nasales del planeta,
a casi nadie importa, ya no hay rocío,
no hay pasto. Ahora sólo estacionamientos,
nada para la gente, todo para los autos.

En aquel patio de tierra brinqué  la reata,
jugué a los encantados, llené de lodo mis pantalones,
los desgarré.
Salté en sus charcos tanto
como sobre las camas, 
fue mi solar, mi erial para pensar
-sentado acuclillado-, en los oráculos de los destinos.

Pasados tantos años aún siento la energía
de los estados de ánimo de mi patio de tierra,
si estaba seco  o húmedo de lluvia.
Las nubes crujen en el cielo,
los relámpagos cantan
caen las primeras gotas
y luego luego huele a tierra mojada. 
 . 








Alfonso Franco Tiscareño 
Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 
5 de febrero del 2020

miércoles, 29 de enero de 2020

Jackson Pollock, pintor

Jackson Pollock, pintor


Como si los brazos no fueran de él,
colgando de su tronco, hipnotizados,
la vista perdida -para nosotros-, 
pero mirando la revelación dentro de sí. 

El lienzo enorme por delante, blanco, blanco,
y el abismo del ser más grande aún,
la sombra en proyección, el contraluz.
Del vacío infinito brota todo. 

De pronto aquellos brazos comienzan a moverse,
las manos toman vida propia
y el maná adquiere aliento en forma de colores,
lo abstracto danza sobre la tela agradecido.

Han nacido a la vida, brincan eufóricos,
chorros de color sin formas concretas,
explosión de metrallas inconscientes,
Mandelbrot y sus fractales revelados. 

La brota por todas partes,
el amanecer nos ha cogido pintando,
el plazo se ha cumplido y Peggy, la mecenas,
tendrá su cuadro en amarillos. 

La ventana quedará abierta para siempre,
el Mural, del 43, estará destinado a hacer historia,
ya nada será igual, estos pasos se dan
cada que un ángel baila. 



Alfonso Franco Tiscareño
Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro
22 de enero del 2020https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/jackson-pollock-pintor-4756928.html?fbclid=IwAR2sPIyMShWZGB2CR9pLTcA1mpoxIRyrmSRuLr8InINUdgFQ-VXDAy1-PL8

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