jueves, 17 de septiembre de 2020

Viajes alrededor del Go 2/2

 Viajes alrededor del Go    II  (último)

En el mundo en que nos movemos puede parecer un loco  aquel que no  quiera ganar ganar y ganar en lo que sea, pero no necesariamente lo es.   Me suscribí a una página de juegos y  elegí el nombre de Wu wei pensando más que nada en aprender los secretos que guardan tanto el ajedrez como el Go. Y por supuesto que quería ganar unos juegos, pero me hizo sentir bien reconocer que no se trataba sólo de ganar, sino sobre todo de aprender, divertirse, fluir, no forzar, y esa condición puede aplicarse a todos los aspectos de la vida. Actuar sin obligarWu wei, la no acción , no significa asumir una actitud pasiva, sino una actitud aparentemente contradictoria de actuar sin actuar, sin apego a los resultados . Pero no hay recetas infalibles ni garantía de nada.    

Wu wei no es un concepto fácil para nadie, mucho menos para los occidentales. Sin embargo, lo poco que pueda uno captar ya es ganancia. Actuar sin actuar. Quizá lo entendamos mejor  retomando al personaje Juan Matus creado por el  antropólogo Carlos Castaneda: elegir siempre  un camino con corazón, es decir, si produces un bien a otro, ese es un buen camino, si no dañas, si no molestas, si no robas, ese es un buen camino. Que se abran las puertas de la percepción y del conocimiento, con humildad y reverencia. 

Este tipo de viajes con un libro implican rupturas con los esquemas que uno guarda. Un buen texto y una buena lecturaobligan a romper con los machotes de pensamiento cerrados e inamovibles. Un buen libro sacude esas estructuras, y eso es lo que permite el enriquecimiento. Hay que  abrirse a nuevas ideas, nuevos conceptos, nuevas formas de comprender la realidad que se verán reflejadas en el accionar de cada uno.  Hay que encontrar esas propuestas que son diferentes y explorarlas con gusto y apertura. Los libros sólo existen por y para los lectores, y el escritor se enriquece siempre de los puntos de vista de estos. Hay escritores, aún los profanos, que no permiten  ni aceptan la más mínima crítica. Allá ellos, caerán en un soliloquio redundante que les impedirá por siempre enriquecer sus letras. 

El maestro de Go nos muestra un hombre enviciado con su juego, tan embebido que no tiene tiempo para atenderse él mismo. Come malmientras juega vive bajo permanente estrés, descuida su salud, no practica ejercicio,  no se anima a caminar siquiera. Esto nos  muestra que no basta con ser un artífice de un juego o de cualquier otra cosa, la vida exige totalidad, hay que atender todos los frentes sin descuidar ninguno, porque de no hacerlo se pagarán precios muy caros, como los pagó el maestro de Go Shusai Honnimbō.

En esto de perder y ganar siempre habrá mucho que reflexionar, porque ¿quién quiere ser permanentemente un perdedor?El Wu wei no se trata  de eso, sino de sacar de la aparente derrota grandes enseñanzasEs en ese sentido, y sólo en ese, esque se puede considerar la derrota como una ganancia. En el capítulo 13 de El Maestro de Go, Yasunari Kawabata nos narra el caso de Sekiné, Maestro de shōgi (un juego japonés), “que era más feliz cuando perdía”. El texto no nos cuenta más acerca de en qué sentido este hombre era más feliz al perder. Suponemos que era en el sentido antes dicho de que cada partida perdida implica enseñanzas, lo cual es una forma de ganar.  Guías,  tips, reflexiones que nos indican con claridad  en dónde hay que aplicarse,  trabajar,  poner más atención.

Un país que apunta a ser una verdadera potencia del siglo XXI y que tiene una estrategia para ello, es  China, que con su plan para el 2025  pretende ser vanguardia, sobre todo en los aspectos tecnológicos digitales, es decir, en inteligencia artificial, automatización y autosuficiencia tecnológica. Y alguien puede pensar que es una cuestión pequeña, pero una parte fundamental del desarrollo de niños y jóvenes, que serán los encargados de llevar a cabo el cambio, es la promoción y enseñanza del Go. ¿Una pieza fundamental? Sí, porque este juego ayuda a estimular la mente y a aumentar la capacidad de razonamiento, que son requisitos básicos para la innovación, la investigación y el desarrollo. Hace más de 2000 años en la cultura china era una exigencia que todo habitante dominara cuatro elementos: la pintura, el  guqin (instrumento de cuerda), la caligrafía y el Go, porque entre los beneficios que proporciona jugar Go están: 1. favorece la capacidad de atención y concentración; 2. contribuye al desarrollo de habilidades creativas y lógicas de razonamiento; 3. refuerza la autoestima; 4. ayuda a madurar en el plano de las relaciones sociales.  Por eso en China lo están jugando con tal fuerza que se dice que el Go vive actualmente una época de oro. Aquí cabe preguntarse ¿y en México que esté pasando con la mayoría de nuestros jóvenes? Hay excepciones, pero la gran mayoría de están abandonados a su suerte, expuestos a enormes peligros, violencia, drogas, delincuencia, ignorancia, música nefasta. Tristemente, con claridad puede verse hacia a dónde apunta una nación que toma estos rumbos. No es con dádivas monetarias y manipulación como se va a sacar adelante a los jóvenes en México,  sino con un apoyo real, trabajo, infraestructura, educación de calidad. Es necesario incorporarlos a la ciencia, la investigación, la tecnología, y, por supuesto,  al  deporte,  la cultura, las artes y la tecnología. El problema que México enfrenta es verdaderamente grave, y todo continúa como si nada. Esa actitud ya se está pagando con la crisis que atestiguamos a diario, y se pagará un precio mucho más alto en el futuro si no se toman medidas inmediatas. 

Quizá a nosotros nos parezca insólito que un proyecto de nación, como el de China, integre entre sus elementos un juego de mesa. No debería serlo. Resulta más insólito y nefasto que en México los jóvenes estén descuidados y abandonados. Es hora de que la sociedad civil tome las riendas y atienda a sus hijas e hijos por su cuenta, proporcionándoles aquello de lo que carezcan. Educación, trabajo, salud, diversión y cariño… y porqué no, aprender a jugar Go, también. 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

9 de septiembre del 2020


 https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/viajes-alrededor-del-go-parte-2-de-2-5758259.html

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Viajes alrededor del Go I

Viajes alrededor del Go   I



                                                                                            A Rosario Vela

Leer es viajar de muchas formas,  a miles de lugares posibles, y donde se abre una puerta, se abren otras tantas. Leer es una aventura interminable. Un ejemplo, la relectura del libro El maestro de Go que me está llevando por una serie de caminos a cual más maravillosos que deseo compartir. Este libro es una crónica, una obra del escritor japonés YasunariKawabata que narra la historia de un gran maestro de ese juego chino llamado Go, en donde el jugador Shusai Honninbō -ya grande y enfermo- se dispone a celebrar su última partida, su despedida. Este evento es reseñado por los periódicos de su tiempo, y Kawabata es el enviado del periódico japonés Tokyo Nichinichi Shinbun. En esta obra, Kawabata desarrolla una alegoría acerca de la vida, la muerte, y todo lo que implican con sus placeres y sinsabores. Esto ocurre en el año de 1938. En esta última partida entre el maestro de Go y su joven retador se enfrentan lo viejo y lo nuevo, la modernidad y lo tradicional, el pasado y el presente, pero no sólo eso, la lucha entre estos dos jugadores deja ver los diferentes tipos de temperamentos existentes entre los humanos, y cómo es verdaderamente irracional que alguien pretenda poseer la verdad absoluta respecto de una forma de actuar o un tema. En estos dos jugadores podemos ver las diferencias de procedimiento y también atestiguar que todas son válidas dependiendo de la persona, lugar y circunstancias. Eso nos debería llevar a recapacitar y a evaluar los puntos de vista ajenos a los nuestros, ya que todos son parte de una totalidad que permite conformar una visión más amplia de la vida. A unos les gusta la noche a otros el día, ninguno está equivocado, ambos tienes razón y sus verdades se complementan.    

El tiempo no se detiene nunca, todo se va transformando permanentemente sin posibilidad de evitarlo, lo que hoy es, mañana no será.  Algunos han utilizado la metáfora del polvo del tiempo que barre con todo y no deja nada de pie, salvo quizá la obra de los grandes artistas, o de los transformadores sociales. Es poco lo que queda de la vida de los seres humanos, la mayor parte son olvidados y borrados de la historia. De ahí la importancia de vivir plenamente, a conciencia y con maestría, porque aunque no se deje huella permanente, cuando menos se tendrá la dicha de haber disfrutado, en tu nivel y circunstancia, lo vivido.Y habría que agregar a esto, la satisfacción enorme que proporciona servir a los demás, preocuparse por ellos, no molestar, no causar tristezas, penas, desdichas, y mucho menos dañar ni psicológica ni físicamente a nadie. 

Son parte de las reflexiones que me provoca la lectura de El maestro de Go, pero el viaje apenas comienza. En realidad, si uno se propusiera narrar todo lo que viene a la mente, sería una labor interminable. De hecho, hay escritores que lo han intentado, sentarse en un lugar y hacer una precisa descripción de todo lo que acontece frente a ellos. Es un ejercicio agotador,  la realidad es compleja y está compuesta de hilos tan delgados, tan diversos, entretejidos de maneras tan entreveradas que... Sin embargo, vale la pena el intento porque mínimo toma uno conciencia, se descubre lo simple y lo complejo, y cada evento de la vida puede resultar muy enriquecedor. Entre los escritores que han intentado describir minuciosamente lo que ven frente  a ellos está George Perec, uno de los autores franceses más importantes de la segunda mitad del siglo XX, en quien valdría la pena detenerse y leerlo. 

Así,  en este libro de El  maestro de Go al empezar a leerlo con calma y atención, a conciencia, empiezan a aflorar pensamientos, dudas, preguntas, respecto al juego. ¿Cuál es su origen? ¿Desde cuándo existe? Entonces, detengo la lectura, y me dirijo hacia una página web para que me ilustre y conteste mis preguntas. Y el que busca encuentra. El Go es muy antiguo, se originó en China hace más de 4000 años. Es un juego abstracto, de posiciones, y los que saben dicen que, a pesar de su aparente sencillez, es altamente complejo. 

En todo el caos de un viaje literario como el aquí planteado subyace la búsqueda del orden que existe en todos los elementos que conforman el mundo. Se requiere de un mago que domine el caos, así que si te paras enfrente, aparentemente todo es un desorden, pero no es así, hay un hilo conductor en cada situación, en cada evento, y hay que descubrir cuál es ese hilo. Y como lo señalan las teorías del juego, cada situación tiene sus propias reglas. En el caso de este artículo, el hilo conductor es el libro de El maestro de Go, de Kawabata, y a partir de él, por más disparatadas que puedan parecer las situaciones presentadas, todas obedecen a esa guía, todas tienen que ver con el Go.

Por eso cité a George Perec, porque es un escritor que hurgó en lo cotidiano, en los diario, en lo que pasa desapercibido, y en el caso de este escrito, en donde estoy hurgando entre los pensamientos, hay una circunstancia parecida. El maestro de Go que se retira, Shusai Honninbō, del que habla Kawabata, entregó su vida completa a este juego dándole un carácter  ritual,  y a partir de él, articuló toda su vida.  Una de los planteamientos más relevantes aparece en el capítulo 10, donde Kawabata narra que un jugador llamado Onoda mientras esperaba su jugada se sentaba con los ojos cerrados y  se liberaba del deseo de ganar.  Ese acto me llamó mucho la atención ya que uno siempre quiere ganar en lo que sea, ¿quién quiere perder? Curiosamente, aunque dicen que no hay coincidencias, para entender un poco más lo que estaba leyendo, me metí a jugar Go en internet aprovechando ese tipo de facilidades que ofrecen las tecnologías de información,  en donde uno puede jugar con otros a la hora y el día que uno quiera. Me metí pues a una página y me inscribí para jugar. Debía elegir un sobrenombre, elegí Wu wei,  la no acción. Esto lo hice antes de llegar al capítulo 10 que he mencionado más arriba, parte de lo interesante de la coincidencia en cuestión  -a las que según Carl  Jung hay que seguirles la pista-, era que había elegido la no acción, que era algo parecido a lo que Onoda proponía.      

 

 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

2 de septiembre del 2020


https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/viajes-alrededor-del-go-parte-1-5733564.html


 

 

 

 

 

 

                           

jueves, 3 de septiembre de 2020

Becerrillo, el perro asesino

 Becerrillo, el perro asesino

No puedo, no alcanzo a concebir todo el dolor que deben haber sufrido nuestros antepasados, nuestros heroicos guerreros y sabios de los pueblos originarios bajo la barbarie de la denominada “conquista de América”. Tampoco concibo como alguien puede justificar las masacres, torturas y expoliación que se vivieron en estos periodos de invasión de unos pueblos a otros.            

Se dice que los españoles del siglo XVI venían disque a conquistar  y a traer civilización y religión a este continente, en particular a lo que ahora es México, pero aquí ya existían pueblos ampliamente desarrollados, creadores de arte, filosofía, arquitectura, astronomía, pintura, escultura, teatro, mitología, etc. Y uno de los temas que causa más dolor es pensar en el sufrimiento de nuestra gente cuando estos malvados conquistadores utilizaban perros de presa en su guerra para atacar a los indígenas, perros entrenados para matar, asesinar, descuartizar. Perros degenerados, enfermos. Un triste ejemplo fue un can de la la raza alano español llamado Becerrillo”, un animal entrenado para matar y perseguir sin compasión a los indios en la isla de San Juan. Miserable huella de su paso en la Tierra la de estos conquistadores, y miserable huella la de estos perros entrenados para el crimen. Ese perro llamado Becerrillo vivió hasta que afortunadamente la flecha envenenada de un valiente guerrero lo mató. Y así se hizo justicia al desaparecer esa bestia del mal.

El alano es un perro hermoso, fuerte, de gran tamaño y peso, inteligente como pocos, hábil cazador, pero, desde su origen, tristemente entrenado para someter a otros animales, y posteriormente utilizado como perro de presa contra los humanos como en el caso de la conquista española. El animal humano resulta muchas veces más animal que los animales, porque estos matan para sobrevivir, para comer, no matan por matar. En cambio muchos animales humanos matan por el placer de matar, para someter, dominar, atemorizar, robar, poseer lo que no es suyo. Cuando la inteligencia humana es utilizada para la maldad pareciera no tener límites.

El perro alano español es muy antiguo resultado de la cruza de varias razas. Se cree que proviene del antiguo perro llamado alaunt que fue utilizado por los alanos para la guerra y para manejar ganado vacuno, toros y jabalíes. Los alanos extendieron por toda Europa a estos perros allá por el siglo IV,  y fueron llevados a la península ibérica y al norte de África por los vándalos en el siglo V. Aunque su origen pudiera ser aún más remoto. 

Es añeja la utilización de perros en las guerras  como instrumento para matar e infundir terror. El miedo como recurso para debilitar al enemigo. Estos perros eran utilizados en la conquista para debilitar a los guerreros nativos infundiéndoles miedo ante una bestia salvaje y loca que los atacaba y destazaba sin control alguno. El terror como recurso, el miedo psicológico que de antemano paraliza, debilita y desmoraliza.

El fraile Bernardino de Sahagún refiere testimonios de indios atacados por «perros enormes, con orejas cortadas, ojos de fiera de color amarillo inyectados en sangre, enormes bocas, lenguas colgantes y dientes en forma de cuchillos, salvajes como el demonio y manchados como los jaguares».3​ La descripción tiene un inevitable tono de admiración y temor; no olvidemos que en la época precolombina (antes del arribo de los conquistadores) los indios poseían perros de pequeña talla y cuerpo menudo. De esta suerte, los indígenas denominaron a los canes de los españoles una «diabólica invención». 

Todo aquello ya pasó, afortunadamente, y cinco siglos después, aunque muchos piensen que no sirve para nada, levanto una oración, un pensamiento, una buena vibra, dedicada a aquellos que perecieron bajo las fauces de estos animales envilecidos por los soldados españoles. Levanto una oración por aquellos que quedaron heridos, mutilados, por los que vivieron aterrorizados, y por los hombres y mujeres que fallecieron atacados por estas bestias, representantes de un mal mayor:  los soldados que participaron en esa conquista criminal. Esto no se trata de guardar rencores contra el actual pueblo español, ni odiarlos o despreciarlos. Al contrario, mi admiración por la cultura española es grande, y, aparte, asumo en su totalidad el legado de esa conquista sanguinaria, y la posterior fusión de los dos pueblos,  y de lo que ahora somos como nación, como México. Sin embargo, la memoria histórica nos sirve para evitar que  se cometan los mismos errores y barbaries. 

Hoy traigo a colación la historia de este perro, “Becerrillo”, y de otros perros que lo acompañaron. Una historia nefasta, llena de crueldad. La traigo para que las generaciones presentes y las que siguen nunca olviden el dolor infinito de nuestro pueblo, de nuestros antepasados, para que el terror y las heridas dejadas en sus cuerpos no se olviden ni tampoco la muerte de los valientes guerreros que cayeron bajo los ataques de estos animales enfermos. Levanto una oración, una buena vibra, un buen recuerdo, una ofrenda por nuestra gente para que su recuerdo, su valor, su arrojo y su dolor nos alimenten y nos fortalezcan hoy para enfrentar las batallas de este tiempo.

No, no tengamos dudas de que entre la especie humana hay todo tipo de seres. Qué bueno que existen personas buenas, honestas, trabajadoras, pero no seamos ingenuos, es un hecho, y la historia lo demuestra, que también existen personas deshonestas, mentirosas, traidoras, desleales y criminales. Gente que en aras de supuestos grandes ideales puede atacar, matar, imponer dictaduras, reprimir, perseguir, robar, manipular, mentir, justificando sus actos en nombre de Dios, de la patria o de supuestas grandes transformaciones. Las conquistas en todo el mundo están llenas de estos actos viles que muestran que a muchos seres humanos les ha faltado bastante desarrollo de su ser.

Aaah, por eso amo a mi perro criollo llamado  “Pulgoso”, que ha sido educado para el bien, que no se le azuza para atacar a nadie, perro fiel y benévolo. Nada contra la esencia de su ser, sino fuerza, carácter, fineza y educación reflejada en su conducta para acompañar a los humanos.

 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

26 de agosto del 2020

https://www.diariodequeretaro.com.mx/cultura/becerrillo-el-perro-asesino-5691022.html

miércoles, 12 de agosto de 2020

Vampiros energéticos II

Vampiros energéticos II (último)

                     “Y luego me despedí de la luz del sol y me preparé para convertirme en lo que soy.”

                                                                Louis de Pointe du Lac. Entrevista con el vampiro

El género de los vampiros da para desarrollarse en cualquier formato y en las locuras más extrañas e inverosímiles, y para ejemplos ahí están La danza de los vampiros (comedia),  Nosferatu (drama), Drácula (tragedia), Vampiros (western), Vampi (cómic futurista),  Vamp (telenovela), Vampiros en la Habana (cine animado), Una chica regresa sola a casa de noche (exóticos), Las Vampiras (vampirismo lésbico), Ernesto el vampiro (cortos animados para la televisión ),Chiquidrácula (personaje cómico mexicano), El abuelo (de la serie televisiva Los Monster), el vampiro clásico del actor Germán Robles o el de Christopher Lee, y da hasta para comedia musical y un largo etcétera. Y, por supuesto, los vampiros han llegado ya a las plataformas de streaming con series como V Wars y otras. 

El tema de los vampiros nos cala profundamente porque no sabemos nada de lo que sigue después de la vida -si es que sigue-. El interés en estos seres míticos viene también de los miedos ancestrales a la oscuridad que en los primeros seres humanos fue algo muy difícil de soportar, tanto por la amenaza permanente de los depredadores como por el ataque de los enemigos en donde la vida estaba en juego. Ante la cuestión de la muerte nadie tiene respuestas comprobables, a la humanidad sólo le ha quedado la especulación y la desesperación, la angustia y la incertidumbre. Ante ello, ha creado la cultura, los ritos y los mitos, entre ellos el  del vampiro. Mitos que son reflejos y proyecciones de los deseos, miedos y frustraciones humanas.

Sólo el fuego los destruye. Fuego del sol o fuego de una hoguera. Fuego purificador como el del infierno, adonde van los que cometen los pecados más graves para quemarse sin esperanza alguna. Fuego vivificador, pero también doloroso, como el del purgatorio. O un fuego sabio, como el del abuelo fuego que sacó a los seres humanos de las cavernas oscuras para darles luz y calor en las noches de frío y de miedo. Sólo el fuego puede destruir a los vampiros. Como puede verse, los vampiros son la proyección de las vivencias de los seres humanos. Vampiros que pueden amar, tener remordimientos, sentir dolor, tristeza, que no pueden olvidar que fueron humanos, que sienten una inefable soledad y agonía mortal que es inmortal, vampiros que no están conformes con ser  matones, vividores, lángaras. Vampiros que buscan vaciar todo lo que traen dentro, toda esa cauda de sentimientos surgidos a partir de innumerables vivencias a través de los siglos en donde han perdido a sus seres más queridos y en donde han despreciado a los que quisieron someterlos. Vampiros que en realidad nunca amaron, sino que, narcisistas, anhelaron sólo juguetes para satisfacer sus caprichos.            

Vampiros humanizados que son la proyección de los pequeños dioses existentes. Dioses  que parafraseando a Nietzsche, están muertos, pero no por ello tienen menos grandeza, al contrario, son retratos de los seres humanos que han encontrado en la mitología una forma tanto de proyectarse, como de verse en un espejo para intentar entenderse. Aunque en el caso de los vampiros esa proyección sea a la inversa.  A partir del mal, de los oscuro, lo oculto. Por eso resulta interesante una película como Entrevista con el vampiro, porque vemos uno que no quiere ser sólo una caricatura de la maldad, el odio, y el hedonismo por el hedonismo, sino que es un vampiro que duda, que anhela su humanidad perdida. Un vampiro que necesita confesarse, que necesita escupir todo lo que trae dentro, y que, se nota, le pesa una enormidad.

El vampiro Louis de Pointe du Lac (Brad Pitt), de Entrevista con el vampiro, nos plantea a un vampiro que, en un acto de contrición, manifiesta su desacuerdo con la forma en que lo convirtieron, y que nunca está conforme, que no quiere matar y que anhela su humanidad.  Louis nos plantea la posibilidad de la reivindicación de un ser que quizá en algún momento pueda recuperar su humanidad.

Pero no sólo existen esa clase de vampiros que vemos en las películas que chupan la sangre y roban el alma de sus víctimas, también existen otra clase de vampiros llamados vampiros energéticos y son los más peligrosos, están por todos lados y nosotros mismos podríamos ser uno de ellos. Ya lo dice una frase común entre la gente: no me estés chupando la sangre, no me estés chupando la alegría, y hay muchas formas de chupar el elemento vital que compone a cada persona. Al igual que los vampiros, entre las personas, la enorme mayoría  padecen de un ego muy crecido, muy sulibeyado. Queremos todo para nosotros, primero uno, después uno, y si queda algo, uno. Queremos todo para nosotros, lo que nos haga superiores a costa de los demás, como sea. Queremos toda la atención, mírame, mírame, mírame, escúchame, escúchame, escúchame a mí nada más. Succionamos la energía de los otros, queremos que su mirada esté puesta sólo en nosotros y nuestras hazañas,  las de ellos  no nos importan. Y no sólo es cuestión de los que salen en la televisión, en las revistas de chismes, de espectáculos, no, estos vampiros acaparadores de la atención están por todos lados, podemos ser nosotros mismos, están entre nuestra familia, nuestros amigos, los políticos, los gobernantes. En esos que no se llenan de salir todo el día y a todas horas en los medios de comunicación diciendo yo yo yo yo, Yo soy su salvador, yo soy el más grande, yo soy el que ha sufrido más, yo soy el más importante, nadie antes que yo había hecho esto. Así, hay vampiros energéticos por todos lados, y son de lo más peligrosos ya que roban la energía de los demás y viven de ella. Los vampiros de las películas son una inocentada junto a estos vampiros energéticos. Y, en principio, deberíamos revisar si nosotros mismos no somos uno de ellos.            

En el fondo, las historias de vampiros son muy tristes, pero también muy reveladoras. Tristes, porque vienen del mal y terminan mal. Reveladoras, porque pueden ser el acicate para una crítica demoledora del narcisismo, de la egolatría y de la megalomanía que tanto daño causan a las sociedades, las familias y los individuos. Lejos de la luz, del sol, de la sabiduría, sólo queda la oscuridad. 

 

 

Alfonso Franco Tiscareño 

Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 

5 de agosto del 2020

jueves, 23 de julio de 2020

Blutch, chamán de los vientos



Blutch, el chamán de los vientos
           “Las aves nacidas en una jaula piensan que volar es una enfermedad”. Alejandro Jodorowski
Volar, volar en un parapente, estable, pero con la mínima seguridad. Un parapente es un planeador muy ligero y flexible que permite volar desde las pendientes de las montañas y sostenerse incluso por horas en el aire,  permite también recorrer grandes distancias. Uno de los documentos visuales que nos deja comprender qué es un parapente y cuáles son sus posibilidades nos lo proporciona la película francesa titulada BlutchSe trata de un documental filmado en 2018 que narra las aventuras de un parapentista que viaja en su planeador por los cielos y montañas de varios países -Tayikistán, Pakistán, India, Nepal, Sikkim y Arunachal Pradesh- en un viaje que durará cuatro meses, en los que pasará peligros, hambre, incertidumbres, asombros, alegrías, y atestiguará la belleza suprema de los paisajes, todo para llegar, tras horas y días de aventuras, dudas y esfuerzos, al  corazón del Himalaya.
  ¿Acaso este viaje no es una metáfora de la vida misma? Vuelas por los aires a alturas insospechadas solamente sostenido en un pequeño artefacto desde el cual contemplas el mundo. Así es también nuestro viaje sobre el planeta tierra, encarnados en un cuerpo poderoso, pero delicado; fuerte, pero expuesto a mil cosas. Y podrías volar en un parapente junto con otros, pero finalmente vas tú solo  atenido a tu propia habilidad, fuerza y conocimiento de la atmósfera, el clima y las circunstancias. Exacto, como la vida misma. Vas con otros, pero finalmente vas solo. Esa es  la dialéctica vida- muerte que acompañará por siempre al ser humano. 
Blutch es un alpinista y parapentista francés  cuyo nombre real es Jean-Yves Fredriksen, que filma él mismo sus aventuras en las montañas y en los cielos. Ha sido el primero en volar en un parapente desde Tajikistán a Nepal, hasta llegar al Himalaya. De este viaje surgió su libro  Vol au-dessus de l'Himalaya (Vuelo sobre el Himalaya).
En este documental, Blutch nos muestra su recorrido por los cielos de varios países en el oriente del mundo, y aparte de disfrutar visualmente sus increíbles aventuras, nos permite una reflexión respecto a nuestro propio vuelo, una metáfora de la propia vida. El Uno está en el todo, y todo contiene al Uno. 
Volar, volar con un mínimo de implementos; volar, volar con el máximo de ánimo espiritual. Desplegarse sorprendentemente por los aires entre picos de montañas, divisando valles a lo lejos, haciendo amigos pasajeros, pero paradójicamente verdaderos, desvelando paisajes humanos, tragedias y alegrías, tristezas y asombro. El asombro es el principio de la filosofía.  Extasiado ante las salidas y puesta  de sol, y tocando con su viejo y fiel violín en las cimas de las montañas  para nadie más que para él, para la madre tierra y para el universo. Afina su instrumento con el infinito. Así viaja Blutch, expuesto a todos los peligros, pero recibiendo la benevolencia de la vida, es bien tratado por el aire, las nubes y las montañas. Es un tipo bendecido, sin miedo, simple y complejo como sus mismos viajes, un chamán de los vientos. Es una águila, un cóndor y un buitre a la vez, de mirada certera puesta sobre su presa que es el mismo mundo. 
Las implicaciones políticas de actos como los que realiza Blutch son enormes. Rompe con la existencia de fronteras aunque a la vez está tan limitado por ellas. Algunos países por los que va pasar le niegan la autorización, lo cual lo obliga a realizar enormes rodeos. Blutch reta  las fronteras porque se da cuenta que desde el aire, desde el cielo, éstas no existen.
Reta también de los sistemas políticos,  porque a pesar de las prohibiciones sufridas logra su meta. Los enormes y complejos intereses geopolíticos que están en juego en la zona entre India, Nepal, Bután,  Afganistán y China, no son fáciles de desentrañar ni resolver. Aún así, Blutch, pese a todo el poderío que le prohíbe volar o descender en algunos lugares, tiene una meta y la consigue. Y ese logro es extraordinario porque muestra que de alguna forma esas potencias tienen pies de barro y no pueden frenar los anhelos de libertad de algunos seres que no conciben fronteras en sus mentes, sino que al contrario, creen en la solidaridad, en el apoyo, en la cooperación, en el asombro, en la reivindicación de lo sencillo, en lo más diáfano de la vida humana por más ingenuo o utópico que esto parezca.  Blutch recibe apoyo por aquí, por allá y por todos lados, porque la gente, en el fondo, comparte los mismos anhelos.  Con sus amigos toca y comparte su violín frente a impresionantes puestas de sol, y no hay quien lo frene ni quien se lo impida, él representa y concreta los más altos valores de los seres humanos. Vuela libre por los cielos, puede descender en donde quiera y encontrar amistad y amor por doquier. Aunque nosotros no volemos en un parapente, podemos sacar grandes enseñanzas de la experiencia de Blutch  porque cada uno estamos en nuestro propio vuelo por la tierra, podemos romper las fronteras que no separan de otros, y podemos encontrar y sembrar la semilla de la amistad, la cooperación y el amor donde sea a pesar de todos los poderes que se opongan, a pesar del aparente triunfo del odio, la maldad, el robo, y el crimen, no sólo existen estos, también vive la propuesta llevada cabo por Blutch que es un gran canto libertario.   
Pero el aporte más importante de Blutch es que nos muestra visualmente la magnificencia de la soledad y el silencio, dos posibilidades que en el mundo común se pierden entre la barahúnda del ruido, masificación y superficialidad.  Blutch es el reencuentro con lo más sacrosanto que tenemos: nosotros mismos y nuestro contacto con la naturaleza y con el universo. El mar, las montañas, el viento, los árboles, el cielo, las nubes, la lluvia, las puestas de sol, la música, el violín, la amistad son el reencuentro con nuestro ser. Son la manifestación de la fuente única y de la unidad de todo, la manifestación de la armonía y la belleza del silencio en soledad. 
Blutch. DocumentalDir. Nicolas Alliot. Francia 2018



Alfonso Franco Tiscareño 
Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 
15 de julio del 2020

domingo, 21 de junio de 2020

La sonrisa de mi hijo


                             A mi familia


Hoy recuerdo con alegría y nostalgia tu poderosa sonrisa, qué hermosa era, cuánta fuerza y belleza poseía. Tu rostro cambiaba totalmente cuando sonreías. Así de magnánima es la alegría auténtica que ilumina la vida. Te daba mucha personalidad y una presencia única que disfruté en silencio. Nunca te dije esto porque uno nunca piensa en lo que pueda pasar. El momento que se vive es tan rotundo, que lo creemos eterno, peo lo único real es que todo es fugaz, así que es mejor expresar lo que sientes a tiempo, en su momento, no te quedes callado, no importa lo que suceda después porque tú ya tatuaste la realidad con tus palabras. Pero bueno, hijo, ahora te mando este mensaje desde aquí, desde esta dimensión en la tierra. No sé si exista algo más, pero si no lo hubiera aviento este mensaje  al aire para que como semilla florezca en algún corazón. Siembro a los cuatro vientos, invoco al poder de las tempestades, saludo a los ángeles de la luz, del fuego, del aire, del agua, de la tierra y del éter. Trastocó dimensiones para intentar hacerte llegar este mensaje que no te dije a tiempo: hijo, que hermosa sonrisa tenías,  qué bien me hacía contemplarla, que paz me daba porque significaba que te sentías bien, que estabas contento. Cuánta fuerza tiene cada acto que realizamos en la vida, pero que muchas veces, en el preciso instante, no somos conscientes de ello. Sólo el tiempo y la distancia nos dan la conciencia del valor y enorme peso de cada acto. Incluso, con el paso de los meses y los años, los actos devienen más claros, pero a veces, ya no se puedenagradecer o mencionar. Ahora mi bendición será decirle a otros que no duden en decir lo que sienten,  para que no carguen después con esa losa de lo no dicho, y así lavaré mis pesares manifestándole a todos los que encuentre qué es lo que me emociona, qué me gusta de cada quien, qué les  celebro,  sin  ambages, sin tacañerías. Esa es la enseñanza dolorosa, pero reivindicante,  que me deja el recordar tu hermosa y poderosa sonrisa, hijo, Kaixi.
Y aún así, sabiendo todo esto, habiéndolo vivido y sufrido en carne propia, vuelvo a caer  muchas veces en el mismo error, y  soy incapaz de expresar ese cariño, ese efecto, esas cualidades que veo en otras personas.  Y  tengo conciencia de cuánto me he endurecido y de que esa actitud puede convertirse en un daño físico, porque como se dice en la medicina tradicional: el principio de la enfermedad está en la mente, en lo que nos atormenta, en los rencores que se guardan, en los corajes entripados, en los resentimientos que carcomen, en los miedos que corroen, en la envidia. en la tristeza, en las culpas. Durante esos estados de desazón del alma se sueltan sustancias  que dañan la sangre, los órganos, los nervios y el cuerpo entero. Se requiere un trabajo permanente para intentar ablandar nuestra persona, para ser más amorosos, porque es verdad que todo lo que necesitamos es amor. Éste te hace flexible y te lleva al perdón, la comprensión, la compasión, a la salud mental y emocional y por ende a la salud corporal. Requerimos expresar gratitud, amor y compasión por los demás, reconocerles sus valores.                                               
Caramba, si tenemos la maravillosa herramienta de lenguaje producto de la evolución humana cómo es que no podemos decir lo que queremos, cómo es que lo callamos. El lenguaje humano surgió desde el aparente caos y dada la necesidad cada vez más apremiante de sobrevivir. Primero las señales, los signos, la onomatopeya, los gritos, las interjecciones, los gestos. Todos ellos son el origen del lenguaje, no hubo una planeación previa, todo fue sobre la marcha, y sobre la marcha se fue enriqueciendo, corrigiendo, modificando. Fue la respuesta espontánea al reto de vivir. Por todo ello,  como señalaban los sabios toltecas, nuestras palabras deben ser impecables, O como decía el gran Maestro: de la abundancia del corazón habla la boca. Nuestro lenguaje nos une a todo el mundo, a todos los seres, y hay que expresar esa conciencia con toda la fuerza posible.          
Nuestras palabras son sagradas porque, lo queramos o no, nos portemos como nos portemos, estamos conectados a la gran Red, al  Anima Mundi, que  “Es lo que anima la naturaleza de todas las cosas como la misma alma anima al ser humano.
<Por tanto, es de resaltar que: este mundo es, de hecho, un ser viviente dotado con alma e inteligencia [...] una entidad única y tangible que contiene, a su vez, a todos los seres vivientes del universo, los cuales por naturaleza propia están todos interconectados.>
Platón, Timeo 29, 30
La idea se originó con Platón y también está presente en doctrinas orientales como el Brahman (Dios) y el atman (alma) en el hinduismo. Consecuentemente los estoicos creían que era la única fuerza vital presente en el universo.
Similares conceptos fueron sostenidos por filósofos tales como Paracelso (1493-1541), Baruch Spinoza (1632-1677), Gottfried Leibniz (1646-1716) y Friedrich Schelling (1775-1854).
Desde los años sesenta ha sido recobrada por defensores de la hipótesis de Gaia (que considera que la Tierra es un ser vivo), tal como James Lovelock.”
Podemos hablar con el poder creador porque somos parte de ese todo interconectado, y lo que hagamos, digamos, o pensemos pertenece a esa gran Red. Así que puedes hablar sin miedo, sabiendo que la vida te escucha. No te guardes los sentimientos, dile a tu gente que la amas, no sea que te quedes con todo eso atorado. Somos parte del todo interconectado. Saberlo debe llevarnos a asumir la responsabilidad de nuestros pensamientos, palabras y actos, porque todos repercutirán en el el mundo de una u otra manera, para dolernos o para florecer.  Expresa tu cariño, pues nadie sabe si habrá un mañana.



Alfonso Franco Tiscareño 
Para Vitral, en el suplemento Barroco. Diario de Querétaro 
10 de junio del 2020

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